Óxido de plomo, un enemigo silencioso y altamente letal

La exposición al metal causa la muerte, sobre todo a niños, así como daños severos al sistema nervioso. La OMS señala tolerancia cero a su exposición.

Guadalajara

La contaminación de los viejos televisores analógicos es más que residuo electrónico convencional. Los volúmenes de óxido de plomo pueden ser muy peligrosos para la salud humana, señala un documento elaborado por la organización ciudadana Proyecto Ecovía, educación ciudadana para la sustentabilidad en residuos, acopio y gestión.

“Estos tipos de residuos, cuando no están sujetos a un plan de manejo sustentable, pueden originar contaminación por metales pesados, principalmente por la liberación del óxido de plomo que constituye uno de los componentes esenciales de los tubos de rayos catódicos. El plomo afecta el sistema nervioso, alterando su desarrollo en niños y durante la gestación, entre muchos otros efectos. Además de plomo, bario y estroncio […] pueden liberar retardantes de flama policromados altamente tóxicos, que durante mucho tiempo se emplearon en las carcasas plásticas de los equipos, y que actualmente se encuentran en la lista de contaminantes orgánicos persistentes del convenio de Estocolmo”.

La exposición al monóxido de plomo se da principalmente por inhalación o ingestión. “El plomo dentro del organismo no se transforma en otras especies, se acumula y permanece en el cuerpo por largos periodos de tiempo. La inhalación o ingestión de monóxido de plomo puede ser fatal. Una vez el plomo ingresa al organismo pasa rápidamente al torrente sanguíneo y se distribuye de forma no homogénea en el cuerpo, al poco tiempo ingresa al tejido blando: hígado, riñones, pulmones, cerebro, bazo, músculos y corazón, seguido de una distribución lenta a los huesos y en algunos casos se puede acumular en los dientes. La vida media del plomo en la sangre y el tejido blando es de alrededor 28-36 años, pero puede ser mucho mayor en los huesos”, detalla.

La exposición al monóxido de plomo puede causar irritación de la piel, ojos y aparato respiratorio. “El más susceptible es el sistema nervioso central. Los efectos son los mismos al ser ingerido o inhalado. Exposición a altos niveles causa debilidad en dedos, muñecas y tobillos, puede afectar el sistema reproductivo masculino y posiblemente afecta la memoria. Además causa anemia, disminución de las células sanguíneas y alteración de las funciones nerviosas”.

Los niveles de plomo en la sangre permitidos por las normas de la Organización Mundial de la Salud han bajado al grado que se señala que “no se puede determinar un nivel permitido”, lo que en los hechos significa cero tolerancia.

Así, “hacer una disposición o reciclaje irresponsable puede llevar a consecuencias serias como las que ocurren en la ciudad de La Oroya, en Perú”, donde se han documentado morbilidad y mortalidad por su prevalencia.

No sólo las organizaciones civiles expresan preocupación. En agosto pasado, el senador Gerardo Flores Ramírez, del Partido Verde, propuso un punto de acuerdo “para exhortar a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) a que lleven a cabo un plan de acopio y reciclaje de los televisores analógicos desechados, que incluya un esquema de disposición de los residuos electrónicos generados”.