Ordenan a dos nuevos obispos auxiliares de Puebla

El Nuncio Apostólico de México, Christophe Pierre, impuso sus manos sobre Felipe Pozos Lorenzini y Tomás López Durán, quienes recibieron la ordenación episcopal

Puebla

El Nuncio Apostólico de México, Christophe Pierre; los cardenales Norberto Rivera Carrera y Juan Sandoval; y el arzobispo de Puebla, Víctor Sánchez Espinosa, impusieron sus manos sobre Felipe Pozos Lorenzini y Tomás López Durán, quienes recibieron la ordenación episcopal como obispos auxiliares de Peubla.

Ante más de 20 mil fieles reunidos en el Centro Expositor y de Convenciones de los Fuertes de Loreto y Guadalupe, fue leído el mandato apostólico del Papa Francisco por el que Pozos Lorenzini y López Durán recibieron su nombramiento.

Durante la misa solemne, los nuevos obispos auxiliares de Puebla fueron cuestionados por el arzobispo de Puebla, Víctor Sánchez Espinosa, sobre su compromiso con Cristo y con la Iglesia.

Al recibir la indumentaria correspondiente, Pozos Lorenzini y Tomás López Durán prometieron servir a la Iglesia "en la caridad y en la fidelidad".

Los obispos auxiliares recibieron la unción, el Libro de los Evangelios, un anillo que significa la fidelidad hacia Dios y la Iglesia, la mitra que significa la unción del Espíritu y el báculo que simboliza la misión de presidir la Iglesia.

Ya vestidos como obispos, Felipe Pozos Lorenzini y Tomás López Durán se acercaron y se pusieron de rodillas en el altar para recibir la imposición de manos del nuncio apostólico, de los cardenales Norberto Rivera Carrera y Juan Sandoval; y del arzobispo de Puebla, Víctor Sánchez Espinosa.

Posteriormente, cada uno de los obispos recibió el abrazo de paz de los integrantes del colegio episcopal y el aplauso de los presentes.

En tanto, el nuncio apostólico, Christophe Pierre, pidió a los nuevos obispos enfrentar los peligros y atender a las personas pobres y necesitadas.

"Hay acechanzas que pueden y que de suyo no raras veces logran alejar al pastor de su gente y de su compromiso con el Señor. En consecuencia, para el obispo es cuestión de vida o de muerte mantener fija la mirada de pastor en las ovejas y no en sí mismo. Mirar a las ovejas, sin dejar a Cristo y de hablar con Cristo sobre todo en la oración confiada, asidua, intensa, perseverante", destacó el nuncio apostólico.