Migración irrumpe en concierto de Opera Magna

Después de 40 minutos de concierto, el telón del escenario tuvo que ser cerrado debido a un aparente operativo de rutina en el que participaron elementos del Ejército Mexicano.

Monterrey

Para la banda originaria de Valencia, la noche del viernes en Monterrey transcurría de maravilla.

Antes de que comenzara la función, Opera Magna se había tomado un tiempo para recibir a sus fans más aguerridos, que desde mucho tiempo antes habían comprado su boleto VIP para la convivencia en el bar del Café Iguana.

Sin embargo, después de aproximadamente 40 minutos de actuación, la noche dio un giro totalmente inesperado cuando un grupo de militares armados comenzó a entrar por debajo del escenario; el rostro de Broseta, vocalista de la banda, esbozó un espontáneo gesto de extrañeza al verlos, y el resto de la agrupación no dejó de tocar hasta que el telón fue cerrado sin explicaciones.

Todo parecía ser un operativo de rutina y la gente se encontraba tranquila, incluso continuaron cantando melodías de la banda, además del opening de Dragon Ball Z.

Pero conforme transcurría el tiempo, los asistentes se percataron de que se trataba de algo más que una movilización rutinaria.

Opera Magna no volvió al escenario a concluir la presentación, pues según se informó en la página oficial de los organizadores, RockConection, oficiales de migración habían llegado a revisar la situación legal de la banda y fue necesario llevarlos a resguardo mientras se realizaba la investigación.

De esta manera, no les quedó más opción que desconectar sus instrumentos y partir rumbo a las oficinas de migración ubicadas sobre Lázaro Cárdenas, entre Río Nazas y Alfonso Reyes, donde permanecieron el resto de la noche, hasta que fueron liberados la mañana del sábado.

El lado amable

Antes de que comenzara el concierto, los asistentes aprovecharon cerca de una hora para tomarse fotografías con los integrantes de Opera Magna recibir los autógrafos en sus discos, además de platicar con ellos debido a la accesibilidad con la que se mostraron los músicos, que inclusive posaron para fotos grupales con todos los presentes.

Los encargados de encender motores fueron los regiomontanos de IRA, banda a la que pertenece el tour manager de la gira, Adán Moreno.

Los teloneros fueron bien recibidos y su presentación duró casi una hora sobre el escenario, interpretando canciones de su disco Gesta Heroica y bromeando con el público.

Pero la audiencia ávida de metal sinfónico aclamaba ya al plato fuerte de la noche, y enseguida los españoles fueron saliendo uno a uno con sus instrumentos bien cargados de melodías que elevarían la velada a un nivel magno.

Así fue como Enrique Mompó, Javier Nula, Jose Broseta, Alejandro Penella y Adrià Romero comenzaron a liberar años de espera por su primera visita a Monterrey; con agradecimientos por la asistencia de la gente, Opera Magna desplegaba un setlist que incluía tanto canciones viejas como recientes.

A pesar del incidente, la banda logró dejar afónicos a sus seguidores, pues no hubo una sola canción que el público no cantara con los músicos.

Los fans regiomontanos pudieron disfrutar de temas como "El último caballero", "Un sueño en un sueño", "El fuego de mi venganza" y "El corazón delator", derrochando virtuosismo en cada riff ejecutado.

La última canción que los españoles de Opera Magna pudieron tocar en Monterrey fue la balada de "El retrato oval".