Se accidenta y sufre indolencia y omisión de hospitales

Después de una aparatosa volcadura, Aimee Díaz pasó un verdadero viacrucis para poder recibir atención médica, lo que en su opinión, solo pone en evidencia la falta de preparación de los galenos.
Aimee Díaz pasó muchas complicaciones para recibir atención médica adecuada después de un accidente.
Aimee Díaz pasó muchas complicaciones para recibir atención médica adecuada después de un accidente. (Aldo Cháirez Villegas )

La Laguna

Aimee Díaz, sufrió por partida doble. Primero fue el accidente que tuvo en la autopista Torreón-Saltillo a la altura del paraje conocido como El Mezquite cerca de Paila, cuando al volcarse la camioneta Hilux en que viajaba junto con sus padres, salió proyectada y cayó sobre el pavimento de la misma carretera.

Sin embargo, su dolor fue mayor cuando para recibir atención médica calificada, tuvo que pasar todo un viacrusis.

Entrevistada vía telefónica desde una cama de hospital en Saltillo, Aimme explica que luego de recibir los primeros auxilios los minutos se le hicieron los más largos de su vida para poder obtener la atención que ameritaba y aminorar el intenso dolor que sufría.

Y es que según recuerda no hubo auxilio de la operadora de la autopista, sino que fue la Cruz Roja la primera que le atendió, no habiendo los auxilios que en primera instancia debió recibir de la empresa que opera la autopista.

Estimó que casos como el suyo se presentan todos los días lo mismo en clínicas particulares y hospitales públicos, sin que nadie pueda hacer algo para que esta disposición pase del papel y la demagogia a la práctica.

Luego de ahí llevarla a la clínica del Instituto Mexicano del Seguro Social del municipio de Parras, pero al carecer de especialistas la trasladaron de inicio al Hospital General donde recibió la primera atención, sin embargo, no pudieron canalizarla a otra institución. 

Al ser ella derechohabiente del ISSSTE, una ambulancia fue por ella para trasladarla a Saltillo, pero la unidad carecía del equipamiento necesario, pues no pudo ser canalizada con algún suero, ni tampoco tenía puntillas nasales, absolutamente nada.

Aimee, de 32 años de edad, es enfermera del sector salud y presta sus servicios en un municipio de la Sierra de Durango.

Sus padres la recogieron en Torreón donde pernoctó con unos familiares y el 17 de enero retornaron a Saltillo donde radican y atienden un negocio propio.

Sin embargo, al llegar a este punto del camino sufrieron el accidente y volcaron, ella salió proyectada y sus padres quedaron en el interior de la unidad.

Aprovechando el Seguro de Automóvil de la camioneta, su familia se movió y pidieron llevarla al Hospital Muguerza de Saltillo donde fue intervenida de urgencia con una cirugía en el estómago derivado de un derrame de sangre en el intestino a causa de los golpes.

En este nosocomio privado la mantuvieron hasta el día 21 y de ahí trasladada al ISSSTE, donde fue recibida en el Área de Urgencias, donde permaneció toda la noche en una camilla sencilla y fue hasta el 22 en que le subieron a piso.

Sin embargo, su paciencia tuvo que prolongarse cuando ya en cama y en piso, ningún traumatólogo acudía a valorarla.

Luego, tras el reclamo de la familia ante la dirección del ISSSTE por esas omisiones, le reasignaron a otro traumatólogo, pero a éste no le notificaron que ella era su paciente y paso otro día sin ser valorada de los golpes contusos que sufrió.

Lamentó que habiendo en Coahuila una Ley de Urgencias Médicas, más que apegarse al su cumplimiento, evidencia las omisiones y falta de equipamiento en los hospitales.