Aumentar penas para delincuentes no es solución

La clave para evitar la delincuencia juvenil no está en incrementar los castigos, si no en la formación que reciban desde niños en el seno familiar, declaró la ministra Olga María Sánchez.
Olga María Sánchez, ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación
Olga María Sánchez, ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (Milenio Digital)
Olga María Sánchez, ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. (Milenio Radio )

Saltillo, Coahuila

Olga María Sánchez, ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, declaró que en vez de aumentar las penas para los jóvenes que cometan algún delito, el estado debe de buscar alternativas para reformar a la juventud.

Asimismo, indicó que también es responsabilidad de la familia contribuir a la formación de un menor, para que se desarrolle como un individuo de bien.

Muchos de los jóvenes que cometen ilícitos o que se enfilan con el crimen organizado, son personas expulsadas del seno familiar, o que han sufrido violencia dentro de su familia, carentes de una estructura formativa o que simplemente la madre y el padre trabajan, por lo que se encuentran en abandono, sin ninguna supervisión.

"Yo creo que es la última razón del estado, el poder sancionador, tenemos que ver más bien el porqué, las causas, y que está dando origen a esta delincuencia juvenil".


Reconoció que se tiene que hacer un análisis del porqué cada vez, adolescentes de menor edad, son protagonistas de ilícitos tales como, robos, secuestros, extorsiones y hasta homicidios.

"Tenemos que indagar porque estos jóvenes son prácticamente desechables para el crimen organizado".

Sentenció que hacen falta alternativas para los jóvenes, ya que el crear penas más severas, no va a resolver el problema de la violencia entre los menores.

La ministra visitó la capital del estado para encabezar una serie de actividades como la presentación del libro Sociología General y Jurídica, en la sala de Seminarios de la Unidad Campo Redondo de la UA de C y posteriormente recibió la distinción Master Ad Vitam, por parte de la facultad de Jurisprudencia de la máxima casa de estudios.