Obras en carretera impactan a zona con especies en riesgo

Un centenar de especies animales y un importante corredor biológico serán alterados por la construcción de la carretera que une a Autlán con Purificación.
La zona intervenida se conecta con la Reserva de la Biósfera de Manantlán.
La zona intervenida se conecta con la Reserva de la Biósfera de Manantlán. (Especial)

Guadalajara

Está en construcción la segunda fase de la carretera Autlán-Villa Purificación, último tramo para concluir la ruta que lleva desde la cabecera regional de la Costa Sur hasta la población de Chamela, en la línea de litoral de Jalisco; la obra significa atravesar una de las regiones más ricas en diversidad biológica del estado, con al menos un centenar de especies animales en categoría de riesgo.

Los beneficios de hacer el tramo de poco más de 30 kilómetros son controvertidos; los promotores, que ejercen recursos de los gobiernos federal y estatal, aseguran que se trata de terminar la integración de una zona económica y de impulsar el turismo en la zona costera de Chamela, pero la construcción significa cortes agresivos sobre barrancas en la sierra de Cacoma, y apenas a cinco kilómetros del punto más cercano del polígono de la reserva de la biosfera Sierra de Manantlán. La primera etapa de 11 kilómetros concluyó el año pasado y quedan pendientes alrededor de 20 km, que constituyen la zona de corredor biológico más importante en el macizo forestal a afectar.

“El tramo carretero forma parte de un proyecto mayor que pretende unir la carretera federal número 80 a la altura de la ciudad de Autlán de Navarro con la carretera federal número 200 en el poblado de Chamela que se encuentra ubicado en la costa sur de Jalisco. El tramo tiene una longitud total de 30+340 km y una superficie de 121.36 hectáreas y pretende unir a las cabeceras municipales de Villa Purificación y Autlán de Navarro”, señala la manifestación de impacto ambiental, que data de 2011 (se puede consultar en http://app1.semarnat.gob.mx/dgiraDocs/documentos/jal/estudios/2011/14JA2011V0026.pdf).

Añade: “se trata de la construcción, operación y mantenimiento de una carretera pavimentada de tipo D, el cual cuenta con algunas partes de terracería ya existente y tramos de obra de apertura […] el trazo en cuestión tendrá un ancho de calzada de 7 metros, ancho de corona de siete metros con acotamientos de 0.50 metros con sobreelevaciones máximas del 10 por ciento”.

La obra se cotizó en 230 millones de pesos, de los cuales, en 2014 se habían aplicado más de 50 millones de pesos.

“El subtramo que cruzará la Sierra de Cacoma, tiene una cubierta vegetal de bosque de encino y transición con la selva baja caducifolia hacia el este y con selva mediana subcaducifolia hacia el Oeste. Dicha vegetación tiene un buen grado de conservación y no se realizan actividades de aprovechamiento de origen humano. Es importante considerar ese parche de vegetación debido a que permite la conexión hacia la Reserva de la Biósfera de Manantlán”, admite.

“Para la región donde se ubicará el tramo se tiene reportadas aproximadamente 503 especies de mamíferos, aves, reptiles y anfibios, de los cuales 101 se encuentran listadas en alguna categoría de riesgo en la norma oficial mexicana NOM-059-ECOL-2010”, que enlista especies endémicas, raras, amenazadas o en peligro de extinción.

“Por las características de la zona, en específico, en el tramo intermedio del trazo, se puede considerar que existe un área relevante que ofrece condiciones propicias para facilitar funciones como corredor ecológico entre ambas áreas. Existen gran cantidad de afluentes en la cuenca, los arroyos son elementos con alta fragilidad. Cabe señalar que en la zona que ocupará la obra existen arroyos que deben ser considerados como áreas relevantes”. Las obras siguen este año en la zona más delicada: las barrancas de la Sierra de Cacoma.