Quince años se van volando y a sus 73 seguirá en la lucha

Llegó a Torreón en el año 2000, año marcado por el inicio de muchas cosas nuevas, una nueva década, un nuevo siglo, un nuevo milenio. "Todavía no cumplo 74. Yo no me preocupo ni se preocupen".
Con el Obispo, José Guadalupe Galván Galindo tiene 73 años y 15 de estar en Torreón.
Con el Obispo, José Guadalupe Galván Galindo tiene 73 años y 15 de estar en Torreón. (Aldo Cháirez)

Torreón, Coahuila

José Guadalupe Galván Galindo llegó a Torreón en el año 2000. Va con el siglo. Quince años se han ido volando, se dicen rápido, pero ya están encima de nosotros.

En aquel año, marcado por el inicio de muchas cosas nuevas, una nueva década, un nuevo siglo, un nuevo milenio, Su Santidad San Juan Pablo II le ordenó el traslado de la Diócesis de Ciudad Valles en San Luis Potosí a Torreón.

A estas alturas, Galván Galindo habla de que ya puede visitar el mismísimo y temido Centro de Readaptación Social y dos veces al año.

"Mis quince años también han corrido muy rápido. Mi estilo es acercarme a la gente gracias a Dios, voy a visitar las comunidades también en los ejidos y colonias", dijo. Y sí, lo han visto. Afirma que son más de 300 ejidos, en algunos de los que ya ha doblado visita.

Ya tiene 73 años. El Derecho Canónico señala que cuando un sacerdote cumple 75 años de edad, debe enviar su renuncia al Papa, quien puede tardar en aceptarla.

"Más que un superior, me considero hermano mayor de mis sacerdotes y contando con la participación de los laicos, que en Torreón son muy preparados y comprometidos, en las Parroquias se da prioridad a la formación de elos", dijo.

Una Diócesis muy joven es la de Torreón. Otras como la de Oaxaca, o la capital, ya andan por los 500 y Torreón como ciudad tiene poco más de cien años.

Así que cuando a José Guadalupe le presumen sus catedrales centenarias, él afirma que aún hay tiempo de construir grandes cosas.

La vida diocesana de Galván Galindo se vio enmarcada por una oleada de violencia que no tenía precedentes en la región Laguna, ni en México. No con esa saña, con ese odio profundo que sabe Dios de donde venga.

A pesar de todo, la Iglesia católica local no dejó de moverse, de buscar, de llevar a cabo la misión pastoral. Las comunidades, incluso en las colonias más bravas, los párrocos estaban día y noche y el mismo Obispo iba a las fiestas patronales o a las cosas necesarias.

"Mis quince años también han corrido muy rápido. Mi estilo es acercarme a la gente gracias a Dios, voy a visitar las comunidades también en los ejidos y colonias".

Ya un poco más tranquilo a estas alturas, Galván Galindo habla de que ya puede visitar el mismísimo y temido Centro de Readaptación Social y dos veces al año. Así pues, los talleres de promoción de la paz, son otra parte primordial que la misma Diócesis tiene.

¿Qué viene para José Guadalupe Galván Galindo? "Me ordené a los 23 años. Todavía no cumplo 74. Yo no me preocupo ni se preocupen. Después de dos años, Dios dirá".

Presumió dos hermosos objetos elaborados para esta ocasión, ambos en plata peñolera y por diseño del maestro Lorenzo Rafael: una moneda conmemorativa con la efigie del pastor lagunero y un crucifijo que portaron todos los Obispos que acudieron a la concelebración.

Felicidades Don José Guadalupe Galván Galindo.