“Siempre he buscado estar disponible”

El obispo de Torreón, José Guadalupe Galván compartió que tiene amigos en las ciudades, también en casi todos los ejidos, pues dijo ha acudido por lo menos una o dos veces.
Guadalupe Galván celebrará el próximo 20 de junio en una ceremonia especial en el Territorio Santos Modelo los 50 años que lleva en su servicio a la iglesia católica.
Guadalupe Galván celebrará el próximo 20 de junio en una ceremonia especial en el Territorio Santos Modelo los 50 años que lleva en su servicio a la iglesia católica. (Manuel Guadarrama)

Torreón, Coahuila

El obispo de Torreón, José Guadalupe Galván aseguró que durante los años que lleva como la máxima autoridad de la iglesia católica en esta ciudad y región Lagunera de Coahuila, ha logrado crear empatía con todos los sectores.

Resalta que las celebraciones religiosas han sido tanto en las áreas urbanas como rurales e incluso afirma que las autoridades ejidales seguido le envían invitaciones para que acudan a sus celebraciones.

“Tengo amigos en las ciudades también en casi todos los ejidos, pues he acudido por lo menos una o dos veces. Por eso, el dicho de antes de cada visita de obispo actualmente ya no aplica”, expone.

Afirma que una clave en su puesto es respetar a sus colaboradores, es decir, a los padres que dirigen a las diferentes parroquias de la región y “respetar su trabajo”.

“Al llegar aquí siempre he procurado respetar a los sacerdotes como son y cada uno realiza el encomiendo que se les hace. Siempre he tenido mucha cercanía y comunicación”, explica.

Considera que los cambios vistos en la iglesia católica y que emprendió el Papa Francisco han significado una manera positiva de acercarse con la gente y los grupos sociales marginados.

“Decíamos que al Papa Juan Pablo teníamos que escucharlo, a Benedicto leerlo y francisco verlo porque cada vez tiene sorpresas nuevas y eso demuestra su cercanía a todos”, expresa.

Guadalupe Galván celebrará el próximo 20 de junio en una ceremonia especial en el Territorio Santos Modelo (TSM) los 50 años que lleva en su servicio a la iglesia católica.

Existe la impresión de que la organización católica mundial tiene un trato personal con todos sus integrantes desde la cúpula del vaticano, ¿es correcta esa apreciación?

Es correcto. Es la institución que tiene más de 2 mil años, muchos imperios han terminado y la iglesia católica desde nuestra fe fundada por nuestro señor Jesucristo, teniendo a San Pedro como primer vicario de Cristo, de ahí vienen los casi 300 papas hasta el Francisco. De ahí que digamos que la iglesia es apostólica.

"Uno tiene que mandar seis meses antes un informe completo del estado actual de la diócesis y lo ven diversos secretariados del papa y luego le pasan un resumen para después convocar al obispo en una fecha".

Los cardenales con una misión muy especial de elegir al nuevo papa, después de los cardenales viene cada obispo en su propia diócesis y decimos que es la iglesia particular por ser diocesana.

Cada obispo es sucesor del colegio apostólico y dependemos del Papa que nos nombra y acepta nuestra denuncia. El mediador es el nuncio o representante, cuando el gobierno tiene relación con la santa sede es embajador.

50 años parecen decirse rápido, pero hubo primero un enlace con Dios y luego una decisión para no ser como los demás hombres que se casan y tienen hijos, ¿cómo lo tomaron sus papas o familia?

Después de una misa se me acerca un señor adulto y humilde, donde está la sabiduría del pueblo, me dijo que 50 años serán muchos o pocos pero son toda una vida.

Le dije que tenía razón. Mi vocación inició con mi familia, la escuela y la parroquia, así como con mis padres, tres hermanos y mis amigos del barrio.

Mi mamá muy cercana a la parroquia perteneciendo a diversos movimientos me empezó a caminar para que a los seis años con el señor cura, a quien acompañaba en sus giras en los ranchos.

Ahí empieza mi vocación y me dije que quería celebrar misa e ir a los ranchos. En ese entonces a los aspirantes nos recibían en el seminario al terminar la primaria y en lo personal ingresé a los 13 años de edad, pero sabía que una vez adentro no podía salir porque ni vacaciones había.

Fue un internado completamente en donde cuatro años estudiamos latín y ahí nos daban clases de secundaria y preparatoria.

Fuimos creciendo y vienen tres años de filosofía en donde nos preparamos para entender la teología y luego en 1961 nos enviaron a Estados Unidos a un pueblo de Nuevo México, donde había un seminario mexicano que se creó con ocasión de la persecución religiosa en México .

Ese sitio funcionó desde 1937 a 1970 y egresaron 60 obispos y 2 mil sacerdotes. Ya no existe pero hice ahí cuatro años de teología, los sacerdotes eran padres jesuitas que a veces estaban de profesores en Roma.

La edad mínima para ordenarse era los 24 años. En mi caso me faltaban dos meses porque la ordenación fue el 29 de junio y yo cumplía los 24 el 21 de agosto, hubo una dispensa y me ordené junto y fuimos doce ordenados de 1965 en la basílica de El Roble de Monterrey.

De esos egresados, dos han muerto, uno se ha retirado y vivimos nueve. Vamos a celebrar juntos los 50 años el 18 de junio.

Soy el único obispo y los demás están en su respectiva parroquia. En 1994 cuando San Juan Pablo II me nombró obispo para Ciudad Valles, estuve ahí seis años y después me trasladé a Torreón, donde es obispado como Saltillo o Piedras Negras. De 94 diócesis hay 18 arzobispados.

¿Se quedó con ganas de arzobispado?

Pues no, cuando nos ordenamos sacerdotes todos nuestros estudios van enfocados a ser un sacerdote en los distintos servicios o ministerios que el obispo del lugar le va confiando al sacerdote.

Fui seis años vicario de una parroquia del Sagrado Corazón de Jesús en Monterrey y después seis años de párroco en una colonia de la periferia (Valle Verde).

Me tocó coordinar los trabajos de construcción de la basílica de Guadalupe en esa ciudad y estar encargado de la economía diocesana.

Me llamó el nuncio apostólico un primero de junio del 1994 y me dijo que el Papa nombró obispo para diócesis de Ciudad Valles.

Uno no puede renunciar porque lo primero que te dicen es que aceptes o no aceptes tienes que decir las razones por las cuales no quiere obedecer.

Esa comunión con el Papa nunca la pierde uno y por eso están las visitas ofi ciales al vaticano. Actualmente como existen más de 4 mil obispos suelen suceder cada 10 años.

¿Cómo es el protocolo de esa visita?

Uno tiene que mandar seis meses antes un informe completo del estado actual de la diócesis y lo ven diversos secretariados del papa y luego le pasan un resumen para después convocar al obispo en una fecha.

En la última visita a la que fui me dijeron que le llevara una camisera del Santos Laguna y cuando la vio se emocionó, pues me dijo que era símbolo de la permanencia en un equipo y yo le dije que la enviaron para él también pertenezca a éste.

¿Qué sintió con el nuevo papa?

Los señores cardenales con la luz que les da el Espíritu Santo escogen siempre el Papa que se necesita para ese momento.

Sabíamos bien que San Juan Pablo II tuvo un pontificado muy largo de 26 años y termina arriba de los 80 años, termina enfermo y no se atrevió a retirarse.

Entra Benedicto XVI también adulto a los 77 años, pero era un hombre muy inteligente que apoyaba a Juan Pablo II, ideólogo de tal manera que el sabiamente toma la decisión de retirarse a tiempo, pues se da cuenta que la iglesia necesita.

A diferencia de que los obispos dependen de una persona, Benedicto reunió a los cardenales y les dice deben nombrar a un nuevo Papa.

El Papa Francisco actualmente sabemos bien que con sus actitudes es una persona humilde, sencilla entregada a la iglesia.

Además de muy sensible a los problemas de la humanidad como la migración. Se ha ganado a todo el mundo y le dio un giro completo a la iglesia por sus gestos.

Decíamos que al Papa Juan Pablo teníamos que escucharlo, a Benedicto leerlo y francisco verlo porque cada vez tiene sorpresas nuevas y eso demuestra su cercanía a todos.

¿Qué ha cambiado en sus años al servicio de la iglesia?

Ha sido un cambio completo. Me ordené el 29 de junio de 1965, en diciembre de ese año termina el concilio vaticano segundo, primero con el Papa San Juan XXIII y luego con el papa Paulo VI.

En 1966 empieza un cambio notable en toda la iglesia, no solo en la liturgia, sino también en el aspecto bíblico, social y doctrinal.

La iglesia empezó a preguntarse qué dices de ti misma y el mensaje que tienes. Los padres que fuimos ordenados en ese tiempo como todo joven quieren poner en práctica todo lo que le dice el concilio.

Nos dedicamos a conocer los documentos y ponerlos en práctica. Había un choque de generaciones: el sacerdote adulto formado antes del concilio y el sacerdote formado durante el concilio y después de eso. Hubo un tiempo en que hubo una crisis en todo el mundo que los problemas universitarios entraron a los seminarios (entre 1968 y 1978).

¿Había rebeldía?

De alguna forma. El clero joven que estaba en contra de las estructuras de la iglesia, la iglesia que no cambiaba, los de la derecha e izquierda, así como la teología de la liberación.

Desde los noventa empezó haber un equilibrio y ahora hablamos de los retos y desafíos. Los métodos pastorales cercanos al gente y el ejemplo del papa francisco de salir. Es el mismo evangelio pero con una presentación nueva.

Durante sus años al servicio de la Iglesia católica han existido varios Papas, ¿con cuál se ha sentido mejor?

Va viviendo uno el momento, me tocó ordenarme con Paulo Sexto. En el 1978 entra Juan Pablo II con la novedad de los viajes, pues en enero de 1979 ve la manera en que la gente lo recibe y dice que su pontificado tiene que ser visitando a los países.

El Papa Francisco ha hablado de relaciones homoparentales, la introspección de la iglesia hacia la pedofilia e incluso incursionado en el uso de las redes sociales, ¿cómo asume esto?

El tema preocupante del Papa es la familia. En octubre pasado hizo un signo extraordinario y fue cuando los cardenales empezaron a hablar del nuevo concepto de las familias, viene ahora este año una acción sobre los retos de la iglesia en ese sentido.

Él tiene la idea de que decir: ‘¿quién soy yo para juzgarlos? Si son hijos de Dios hay que recibirlos y tratarlos’.

También le ha tomado importancia a grupos de migrantes. De hecho queríamos que viniera a México y se uniera con sus bendiciones a todos los migrantes de Centroamérica.

Aunque dijo que para ir a México necesita una o dos semanas, por lo que este año visitará Cuba, Filadelfia, Nueva York y de ahí tiene que ir al presidente de Estados Unidos.

El Papa actual va marcando un nuevo camino. Me gusta ese camino, sobre todo por la cercanía con la gente.

Existen diversos perfiles en las organizaciones religiosas y en este caso la católica, ¿cómo se define usted?

Eso lo deben decir las personas. En la carta que El papa Francisco me envió señala cualidades de prudencia y rectitud que demanda el ministerio, las cuales he cumplido en las ciudades Valles y Torreón.

"Siempre he tenido mucha cercanía y comunicación. He buscado que todos estén unidos, pues son el apoyo del obispo. Es una familia en donde soy el hermano mayor".

Siempre he buscado ser disponible. Y constantemente tengo ceremonias en diferentes lugares.

En cuanto al temperamento, procuro dominarme y como nuestro padre espiritual en el seminario nos decía: ‘si tiene solución (un problema) pónsela, sino no te preocupes déjaselo a Dios”.

¿En algún momento pensó en tener otra vida, es decir, una familia como los demás?

Entraba uno a los 12 o 13 años al seminario y durante todos esos años nuestros superiores nos iban formando a lo que se necesitaba.

Para nosotros no había las situaciones de la novia, pues en donde estudiaba en un extremo del poblado estaba la escuela para los niños y en el otro para las niñas.

Es distinto ahora que muchos jóvenes tuvieron que dejar a la novia para entrar, a diferencia de antes no había tentaciones fuertes.

Ya como sacerdote la familia de sangre que va disminuyendo, pero la lograda en el servicio pastoral va en aumento.

De hecho para la celebración de mis 50 años al servicio van a venir familias que conocí en mis primeros años. Así como tengo amigos en las ciudades también en casi todos los ejidos, pues he acudido por lo menos una o dos veces.

Por eso, el dicho de antes de cada visita de obispo actualmente no aplica. Cuando el ejido tiene su fiesta religiosa y del aniversario incluso quieren que vaya.

¿Somos muy difíciles los laguneros como católicos?

De ninguna manera. Cuando empecé a llegar, la diócesis tenía casi dos años sola y hay una anécdota al respecto. A don Luis Morales lo trasladaron a San Luis Potosí y aquí duró un año sin obispo porque supuestamente esperaban a uno santo (aficionado del equipo local del futbol), pasó un año y no llegó. Entonces el administrador de aquí dice: ‘vamos a pedir que nos manden a un simple obispo y me mandaron’.

De pronto pareciera que hay una serie de situaciones injustas, ¿cómo guiar a toda esa amalgama de personalidades en cuanto a los sacerdotes de la diócesis?

Toda mi preparación como sacerdote fue para ser párroco, no fui rector y no tuve ninguna especialidad.

Al llegar aquí siempre he procurado respetar a los sacerdotes como son y cada uno realiza el encomiendo que se les hace.

Siempre he tenido mucha cercanía y comunicación. He buscado que todos estén unidos, pues son el apoyo del obispo. Es una familia en donde soy el hermano mayor. Aunque a veces es cierto que no a todos les damos el gusto porque quieren estar en cierta parroquia algunos.