El Obispo que celebró el día de Corpus Christi en Torreón

Se trata de Fernando Romo, quien realizó la celebración aquel jueves de 1965 fue 17 y se logró una gran congregación de la grey católica en el Club San Isidro.

Torreón, Coahuila

Siete años habían transcurrido ya desde la consagración del Obispo Romo en la ciudad de Torreón y la instauración de la Diócesis torreonense, que ya realizaba un papel trascendental en la vida lagunera.

Y bueno, el mundo había cambiado mucho ya en el año de 1965, año en el que el actual Obispo de la Diócesis de Torreón, Monseñor José Guadalupe Galván Galindo, se ordenó como sacerdote, el 29 de junio.

Han pasado 50 años. ¿Pero cómo estaba el mundo para entonces? Al primero de junio del 65, se informaba el descubrimiento de que el comunismo había logrado infiltrarse a la Iglesia Católica.

Desde hacía muchos años. El Papa Paulo VI se enojaba mucho porque según se dijo, el mismísimo Evangelio se había “acomodado” al gusto de las palabras de corte comunista.

Su presencia en las páginas de sociales de La Opinión era frecuente, al oficiar elegantes bodas, o bendecir importantes eventos. Pero nunca dejó de lado a la gente más humilde.

Los temores ante el comunismo tan mentado por entonces, eran prácticamente legítimos, pues a instancias del imperio yanqui, cualquier movimiento social, cualquier gesto de terrorismo, era tachado de seguir esta corriente ideológica.

La carrera espacial estaba en apogeo, con triunfos tan sonoros como importantes, pero algo huecos, pues mientras el hombre ascendía más y más alto a las estrellas, acá la humanidad moría de hambre, de enfermedades curables, por la guerra, por tantas cosas evitables.

Monseñor Galván Galindo es originario de Cadereyta, Nuevo León, donde nació el 21 de agosto del año 1941. Posiblemente el joven seminarista que en ese junio recibió los hábitos sacerdotales, no imaginaba entonces que algún día, sería Obispo de esta ciudad.

Don Fernando Romo fue el primero que hizo la celebración del día de Corpus Christi en Torreón, guiño cordial al pasado cristero. Aquel jueves de 1965 fue 17, y se logró una gran congregación de la grey católica en el Club San Isidro.

Su presencia en las páginas de sociales de La Opinión era frecuente, al oficiar elegantes bodas, o bendecir importantes eventos. Pero nunca dejó de lado a la gente más humilde.

En la España franquista, dos muchachas aseguraron haber hablado con la Virgen María y con San Miguel, esto en San Sebastián. Franco era muy católico, pero también tremendo con los disidentes, y muchas cosas podrían interpretarse así, como gesto de rechazo. Igual y se pudo enojar porque a él no le hablaron ni la Virgen ni de San Miguel, ni nadie de la corte celestial.