Nueva movilidad escolar reduciría contaminación

Un quinto de los viajes podrían evitarse con un programa de movilidad a través de transporte o esquemas de arribo no motorizados más simples.
Las horas de entrada y salida de los planteles escolares es cuando hay mayor concentración de vehículos.
Las horas de entrada y salida de los planteles escolares es cuando hay mayor concentración de vehículos. (Milenio)

Guadalajara

Generar un programa de movilidad escolar obligatorio en el Área Metropolitana de Guadalajara es un paso esencial para que la estrategia de mejora de la calidad del aire tenga éxito: “Se calcula que de 9.9 millones de viajes que se realizan diariamente, 20 por ciento (alrededor de 1.98 millones) corresponde a traslados de hogar-escuela o viceversa, y de éstos 17 por ciento, es decir, 334,599 viajes se realizan en vehículo particular”, señala el documento ‘Implementación del proyecto de movilidad escolar en el AMG’, elaborado por el Centro Mario Molina para el gobierno de Jalisco.

La idea central es cómo reducir el número de viajes, que no solo es problema por la cantidad, sino sobre todo, por la concentración de estos viajes en determinadas horas del día, de 7:00 a 8:30 horas y de 13:00 a 15:00 horas, entrada y salida de los planteles. “El diseño de un programa de Movilidad Escolar busca potenciar los beneficios de programas metropolitanos en movilidad, educación ambiental y gestión de la calidad del aire”, justifica la iniciativa que el Congreso del estado recibió del Ejecutivo, y que aprobó el pasado 25 de octubre.

“Si bien resulta factible, en el plano legal, hacerlo obligatorio, la implementación del programa puede ser bloqueada por los diferentes actores que coexisten y comparten diferentes responsabilidades en el tema de la movilidad sustentable en el AMG. De esta manera, se recomienda un diseño que articule las visiones y los esfuerzos de varias secretarías locales, así como de las escuelas y padres de familia que participarán de esta política”, recomienda el segundo informe del programa, elaborado por el Centro Mario Molina.

En las ciudades típicas de América del Norte, “estos traslados representan entre 10 y 15 por ciento del total de viajes en vehículos motorizados durante las horas pico. Esta proporción se ha incrementado en décadas recientes, las estadísticas indican que antes había una distribución modal más equilibrada de los traslados escolares, pues más niños solían caminar a la escuela”.

Más de 60 por ciento de los centros escolares que existen en el AMG, “corresponden a escuelas de nivel básico, que representan a poco más de 3 mil planteles, cuyos alumnos en su mayoría emplean vehículos privados en sus traslados […] ante una problemática similar, las ciudades de México y León han implementado con éxito medidas como el transporte escolar obligatorio”. Es el camino por el que se debe introducir Guadalajara.

Desde hace más de un año se ha realizado un programa piloto en seis planteles de la ciudad. Como resultado, se evidencia que las áreas escolares están deficientemente dotadas de infraestructura y de esquemas de seguridad vial, además de mal comunicadas para transporte alternativo o masivo, lo que explica en parte la solución del auto privado.

¿Qué se requiere para habilitar de forma exitosa el transporte escolar? El documento presenta dos grandes ejes.

El primero, “el análisis del marco jurídico reveló que es posible impulsar el programa de modo obligatorio”, sustentado en ajustes a cuatro ordenamientos: la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente, la  Ley Estatal de Equilibrio Ecológico y Protección al ambiente de Jalisco, la cual “señala como facultades de la Semadet formular y, en su caso, desarrollar programas para prevenir, controlar y reducir la contaminación de la atmósfera generada por fuentes fijas y móviles y, en el ámbito de su competencia vigilar su cumplimiento”; la Ley de Movilidad y Transporte del Estado de Jalisco, que establece como principio rector de la movilidad el respeto al medio ambiente a partir de políticas públicas que incentiven el cambio de uso del transporte particular y combustión interna, y finalmente, “la contradicción de Tesis 22/2014, para el Programa de Transporte Escolar en el Distrito Federal. Ésta precisa que las autoridades del Distrito Federal tienen las facultades para expedir los actos administrativos necesarios para mitigar los conflictos viales e impactos a la sustentabilidad que derivan de los trayectos escolares realizados en el Distrito Federal”.

El segundo gran eje es el programa mismo, que debe ser transversal en lo institucional y lo social. “Las dos problemáticas asociadas son la pérdida de movilidad en la ciudad, así como la deficiente calidad del aire. Esto debe ser tomado en cuenta a la hora de desarrollar los objetivos e indicadores de gestión del programa […] existen contradicciones importantes en lo que respecta a la obligatoriedad del programa, así como a sus fuentes de financiamiento. Sin embargo, la mayoría de los actores opta por la obligatoriedad del programa con fuentes de financiamiento diferenciadas, entre aportaciones públicas y privadas, dependiendo del nivel socioeconómico de las escuelas, así como de su nivel de afectación al medio ambiente”.

Añade: de forma paralela al programa, deberá “implementarse estrategias de intervención urbana para mejorar los entornos escolares, ya que el uso excesivo del automóvil es también una respuesta a la falta de condiciones básicas para movilizarse en modos no motorizadas en los viajes escolares”.