Nochebuena entre camas de hospital

Un total de 593 pacientes, adultos y niños, recibirán la Navidad en el Antiguo Hospital Civil
Nochebuena entre camas de hospital
Nochebuena entre camas de hospital (Nacho Reyes)

Guadalajara

La tarde cae sobre el barrio y el viejo edificio que, ajeno al trajín de la ciudad, las prisas y las compras navideñas de última hora, sigue su propio ritmo. Entre la salud y la enfermedad 593 pacientes, niños y adultos, aguardan la Nochebuena en el Antiguo Hospital Civil de Guadalajara (HCG).

Emmanuel López es uno de ellos y esta será la noche número 39 que pasará hospitalizado. El joven de 24 años tuvo un accidente de motocicleta en el cual se fracturó la pierna pero salvó la vida: interno descubrió que tenía una falla renal. 

En la gélida sala de varones no hay el ambiente de los pisos de pediatría, los bolos, dulces y juguetes que por estas fechas regalan los bienhechores. De hecho la sala Pablo Martínez una de las que conforman este área hexagonal es una de las más sobrias. 

En ella yacen adultos y pacientes geriátricos. Y esta noche habrá más de uno que estará solo... Hay varios que no tienen a alguien, cuenta Emmanuel, que desde su condición se siente afortunado: su madre, Raquel Aguilera, pasará la Nochebuena junto a él. Acomodada en una silla como el resto de familiares decididos a no dejar solos a sus seres queridos.

"No hubiera imaginado nunca pasar la Navidad en un lugar como aquí”, admite Emmanuel, a quien lo que más le ha impresionado en cuarenta días de estancia hospitalaria son "las muertes". "Estan al día", dice quien ve sobre todo agonizar a adultos mayores.

Raquel dejó a su marido y otros hijos que cenarán solos, mientras ella acompaña a su muchacho en espera del mejor regalo navideño: la salud. 

En esta sala yace Antonio Martínez, de 72 años, quien lucha contra infecciones tras haber sido operado de cáncer de próstata hace un mes. Con amor y paciencia infinita lo cuida su esposa, quien ni siquiera ha pensado qué cenará esta noche.

Si le da hambre comprará algo afuera o,  con suerte,  algún ángel voluntario se aparecerá a ofrecerles alimento, como ya ha sucedido otras noches. 

Las enfermeras y médicos se alistan al cambio de turno. Los que habrán de llegar saben que esta noche, especial para muchos, lo es más entre las paredes de un hospital como éste, donde hoy podría morir algún paciente pero cientos avanzarán en su recuperación. Lo que bien vale dejar a sus propias familias y velar de guardia.

Porque es Navidad y los milagros se dan lejos del bullicio de las fiestas que enfermos, cuidadores y personal del hospital hoy no disfrutan.