Nightwish rompe el hechizo en Monterrey

A pesar de ser martes 13, la banda finlandesa tuvo mucha suerte durante su concierto, en el que abarrotaron el recinto y cumplieron con el público que ya tenía varios años bajo su embrujo.
Hacía calor ahí dentro pero eso no le impidió a nadie disfrutar y "headbangear"
Hacía calor ahí dentro pero eso no le impidió a nadie disfrutar y "headbangear" (Especial)

Monterrey

La espera de más de siete años terminó ayer para los fans de Nightwish que pudieron disfrutar de una noche insuperable de metal, en una sala de conciertos del centro de la ciudad.

Los finlandeses hicieron un recuento de su carrera musical ante miles de personas, no sólo de Monterrey sino de Saltillo, Torreón, incluso de otras ciudades fuera del país.

Antes de comenzar había mucha emoción y ansiedad en el recinto, pues había quienes desde muy temprana hora ya esperaban afuera de él, todo con tal de estar lo más cerca posible del escenario.

Pero al momento en que los seis finlandeses salieron a postrarse con sus instrumentos, los asistentes supieron que la espera había valido la pena, contemplando a los músicos tomar su lugar.

Fondeados por la introducción de Shudder Before the Beautiful, un fragmento de El origen de las especies de Charles Darwin, Tuomas Holopainen, Marco Hietala, Jukka Nevalainen, Emppu Vuorinen, Troy Donockley, Kai Hahto, y la imponente Floor Jansen, saludaron a la audiencia.

El viaje década por década del concierto no sólo se vivió por medio de las melodías interpretadas sino por las imágenes que acompañaban a los músicos sobre la tarima, alusivas a las portadas de sus discos durante estos casi 20 años de carrera.

Las sinfonías de su música envolvieron el lugar y a sus fans, logrando viajar con ellos a islas desconocidas, rincones de la tierra, lagos de romanticismo, bosques encantados y hasta atardeceres nostálgicos.

El set list de la noche fue yendo y viniendo en el tiempo, como cuando después de interpretar I want my tears back, lanzada en el 2011, viajaron 13 años atrás para complacer al público con, Stargazers, un clasico del albúm Oceanborn de 1998.

Todos los músicos parecían verse muy contentos y relajados, incluso se tomaron tiempo de bromear con los asistentes y de pedir su apoyo para cantarle las mañanitas a un miembro del equipo de staf, a quien nombraron "Bigotes".

Pero si hubo algo que cautivo los sentidos de la noche fue la variante instrumentación que programaron, no escatimaron en usar la gaita, las flautas, los teclados y otros sonidos alusivos a los elementos de la tierra.

Entre energéticas canciones de power metal sinfónico, canciones celtas y una que otra power ballad, supieron llevar el ritmo del concierto, que se prolongó hasta las 12:30 aproximadamente y que terminó con un tema que hizo a todos tomar El último viaje del día, no sin antes prometer que no volverían a abandonar la ciudad por tanto tiempo.

La energía la preparó Delain

El grupo neerlandés se encargó de calentar los motores de la sala y superó las expectativas de su papel, pues no solo se trató de una banda más que abre conciertos, sino que eran tan esperados como Nightwish.

Esforzados por coincidir con esta tierra, aprendieron algunas líneas en español y así agradecieron a la gente que coreaba sus canciones.

Aunque su participación fue corta, fue justo la necesaria para encender la chispa y mandar a mover la melenas de hombres y mujeres al ritmo del metal gótico.