Se pintan de negro para conseguir más apoyos

Los transeuntes aseguran que la gente se conmueve más al ver su color de piel.
El color de su piel puede cambiar de un día para otro.
El color de su piel puede cambiar de un día para otro. (Arturo Andrade)

León, GTO.

La zona cercana a la vía del tren ya no es suficiente para los indocumentados que buscan una moneda de camino a Estados Unidos.

Por eso hay quienes atraviesan la ciudad, en busca de más monedas.

"De este lado viven los ricos y nos dan más dinero. A los negros les dan más, por eso me pinto", asegura un indocumentado.

Este hombre, se pintó la cara y los brazos para parecer de raza negra.

Sus párpados inferiores y sus labios lo delatan, pues el color de su piel no es parejo en estas partes.

Al día siguiente, ya no tenía el mismo color de piel. El hombre dice que en compañía de otros tres hondureños, pagó 80 pesos a un taxi, para que atravesara la ciudad y los dejara en el Libramiento Morelos, a la altura del Parque Metropolitano de León.

Antes era común ver a los indocumentados cerca de las vías del tren, pidiendo limosna para continuar en la búsqueda de su "sueño americano".

Incluso hay vecinos en las colonias cercanas que por caridad les otorgan alimentos para el viaje tan largo en el que cruzan la República Mexicana.

Sin embargo, los indocumentados, buscando una mayor cantidad de monedas, se han extendido a la zona norte de la ciudad.

En esta zona buscan los cruces de bulevares que sirven de acceso a colonias como Haciendas El Rosario, Portones del Campestre, El Rosario y otros fraccionamientos con acceso controlado.

"Allá por la vía la gente es amable, nos da de comer o algunas monedas. Pero de este lado nos dan la moneda de 10 pesos, o si nos va bien, algún billete", cuenta el hombre.

Sus compañeros dicen que México es un país feo, porque los trataron mal, pues les dieron trabajo de albañiles durante tres meses y nunca les pagaron.

Incluso lo presionan y le gritan que no hable con la prensa, con palabras altisonantes.

El hombre no revela con qué se pinta de negro, pues sus compañeros lo presionan y él opta por retirarse.

Para atravesar la ciudad son por lo menos siete kilómetros si se utilizan las vías rápidas, sin embargo, el regreso a la zona sur de la ciudad es lo que menos preocupa a los supuestos indocumentados.

"Hasta que ya nos vayamos de aquí volveremos allá al tren. Mientras nos dormimos por acá, para eso traigo mi cobija", dice.