Navidad es una noche especial... no para todos

Un trabajador de limpia habla también sobre los festejos en familia, no sin antes recordar que este año ha sido particularmente complicado.
Su salario mínimo y las condiciones laborales no le han permitido más que cubrir con los gastos estrictamente necesarios de su casa...
Su salario mínimo y las condiciones laborales no le han permitido más que cubrir con los gastos estrictamente necesarios de su casa...

México

Sus caritas manchadas de mugre revelan inocencia, son cinco pequeñas de entre 5 y 12 años que piden limosna en la calle de Guerrero, en Pachuca, para ayudar a sus padres con los gastos de la escuela, y que a pocos días de llegar la Navidad no esperan una cena abundante ni mucho menos regalos.

En su hogar, allá por la colonia el Árbolito, usan unas ramas a manera de árbol de navidad que apenas adornan con unas cuantas esferas. No esperan obsequios, hace años que Santa y los Reyes Magos olvidaron visitarles.

Las pequeñas deambulan por las calles con el pelo despeinado y ropa que apenas alcanza a cubrir sus cuerpos a pesar del viento helado que se deja sentir al caer la noche en la ciudad. Recuerdan que en diferentes ocasiones han pedido escribir una carta a los reyes de oriente, los que viajan en caballo, camello y elefante y que siempre entregan juguetes a los otros niños, pero la respuesta de su madre no les alienta y deben conformarse con la única muñeca que comparten.

La mayor es la más expresiva. Platica sobre su Noche Buena. Sus palabras están enmarcadas por las risas de sus hermanas, quienes están atentas a lo que dice. No es una noche especial, pero si su papá no llega borracho tal vez en la mesa, en el mismo cuarto en donde duermen todos, habrá tamales y ponche caliente.

Las niñas no dan todo por perdido. Saben que la fiesta es para todos en su colonia y que pueden ir con los peregrinos a pedir posada, a beber ponche calientito y comer algo. No necesitan suerte, su condición infantil les permitirá ser parte del grupo que habrá de pasar al frente para romper la piñata y recuperar dulces y fruta. Así serán sus noches al menos hasta el 23 o 24 de diciembre. Por eso apuran la charla, la prisa por regresar a casa es evidente…

Sin dinero, pero con amor

Mario es un trabajador del departamento de limpia del ayuntamiento de Pachuca que todas las tardes recorre con escoba en mano las calles aledañas al Reloj Monumental para levantar lo que a lo largo del día va quedando en las calles, bancas y áreas verdes. Envoltorios, papeles, colillas… todo lo que la gente deja por descuido o arroja por mala educación.

Este año ha sido particularmente complicado en cuanto al dinero. Su salario mínimo y las condiciones laborales no le han permitido más que cubrir con los gastos estrictamente necesarios de su casa, como el alimento diario, así como lo necesario para la escuela y útiles de sus tres hijos: “no alcanza para más, vivimos al día, pero no me quejo, tengo un trabajo digno para mantener a mi familia”, dice orgulloso.

Continúa la charla sonriendo, dice que en estas fechas la unión familiar es lo importante, pues como quiera en la mesa seguro habrá algo: “comeremos para lo que alcance, un pozolito o un pollo rostizado no estaría mal, pero esperamos a toda la familia, somos más de 30, así que nos pondremos de acuerdo”, cuenta notablemente ilusionado ante la posibilidad de reunirse con su familia y la gente que ama.

Las manos ásperas evidencian horas y horas de trabajo, pero no se queja, nervioso por continuar con sus labores mueve la escoba que lo acompaña durante el día.

Sabe que debe platicar con los hijos sobre los regalos que les entregarán los Reyes Magos: la economía no está para que los hogares se llenen de regalos, o al menos no el suyo, aunque si algo habrá en navidad y año nuevo en su familia, será amor.

Ambas celebraciones son inolvidables, al menos así lo evidencia con la sonora carcajada que acompaña el comentario. Dice que escuchan música y bailan toda la noche con un tecito caliente o, si bien les va, con un ponche acompañado con  bastante fruta de temporada.

Claves

Estadística

- De acuerdo con datos del  censo 2010, Hidalgo tiene una población de 2 millones 665 mil 18 habitantes en donde por cada 100 personas en edad productiva, hay 57 en edad de dependencia.

- El total de viviendas particulares habitadas en el estado es de 669 mil 408: en este total, 7 de cada 100 tienen piso de tierra.

- Los municipios con mayor población son Pachuca (267 mil 862), Tulancingo (151 mil 584) y Mineral de la Reforma (127 mil 404).

- Hay 359 mil 972 personas de 5 años y más que hablan alguna lengua indígena, lo que representa 15 por ciento de la población en el estado.