Pasan la Navidad en la calle

Para las personas en situación de calle la Navidad es una fecha triste o un día más, algunas tratan de soportar las inclemencias del clima.
Algunas personas pasaron la Navidad lejos de sus seres queridos.
Algunas personas pasaron la Navidad lejos de sus seres queridos. (Mauricio Contreras)

León, Gto.

La Navidad es una de las fechas más esperadas en el año por ser el momento ideal para estar con los seres queridos y compartir los buenos momentos del año que se va. Sin embargo, no todos tuvieron una Feliz Navidad.

Mientras la mayoría de los ciudadanos celebran la llegada de la Navidad en compañía de sus familiares y amigos, con una mesa repleta de deliciosos platillos, otros pasaron esta Nochebuena solos.

Algunas personas que se encuentran enfermos tuvieron que pasar esta primera semana de fiestas decembrinas en la cama de un hospital, sin poder probar la comida que se habían imaginado.

Otros, aunque no tuvieron las posibilidades de tener un gran banquete para la bienvenida de la Navidad, pudieron estar rodeados de sus seres queridos y con una cena 'sencilla', disfrutar de estas fiestas y de la compañía de la familia.

Sin embargo hay quienes desde hace varios años viven la Navidad como un día más.

Un claro ejemplo, son las personas que viven en situación de calle, que solos y lejos de la posibilidad de convivir con algún amigo o familiar, la calle fue en esta Navidad su única compañía.

Padeciendo el frío, el hambre y además la lluvia, la Navidad no fue una fecha especial ni de motivo de celebración para estas personas.

Algunos olvidados por sus familiares, otros lejos de su hogar y unos más sin recordar siquiera en qué momento llegaron a convertir las calles de esta ciudad en su hogar. Todos con algo en común, la pérdida del espíritu navideño que sin duda, algún día llegaron a tener.

Adrián Cortés Negrete

27 años de edad

"Si te dijera que ni sabía que era Navidad".

Desde hace cuatro meses Adrián deambula por las calles, comenta que es originario de San Luis de la Paz, Guanajuato, y llegó a León hace más de un año para trabajar como pespuntador. La fábrica cerró y ante la desesperación por no encontrar un nuevo empleo, abandonó el cuarto que rentaba y se mudó a las calles.

A las 12:00 de la tarde, se encontraba recostado sobre una mochila azul en el pavimento del estacionamiento de unos departamentos ubicados entre los bulevares Antonio Madrazo y Vicente Valtierra.

Con un pantalón negro, un suéter azul, unos tenis sucios y el rostro severamente golpeado de un costado, aseguró que desde que tuvo que enfrentar la carencia de recursos económicos, la llegada de la Navidad es lo que menos le importaba.

"Ni cené, ni vi a nadie, ni nada, como todos los días, no hice nada, como le digo, ni enterado de que era Navidad", comentó, con dificultades al hablar por los golpes del rostro, los cuales aseguró fueron producto de una caída de la bicicleta.

Sin embargo, mencionó que si pudiera pedir un deseo en estas fechas, sólo pediría sentirse mejor y poder encontrar un trabajo que le permita por lo menos, tener un poco de recursos para comer.

Cuco Padilla

70 años de edad

"Navidad ya no es nada. Se me murieron todos y ya nada es igual".

Ayer, mientras la mayoría de las familias leonesas disfrutaban del tradicional recalentado de Navidad, el señor Cuco tomaba el sol. Recargado en la cortina de un negocio entre las calles 16 de septiembre y Ébano, el hecho de que fuera Navidad parecía no importarle.

Desde hace más de cinco años se sienta en el mismo lugar. Ahí ve salir el Sol y esconderse. Ahí come lo que los vecinos le dan o en ocasiones la única sobrina que se acuerda de él, con quien ayer buscó pasar la Navidad.

"Se murió mi señora, mi hija, todos y me arrimé con una sobrina a ver si me daba algo. Y sí, ahí estuve un ratito, comí un pedazo de pollo y me regresé a la calle, quería ver lo de las posadas que hacen en muchas casas de por aquí", dijo.

El señor Cuco recuerda que las navidades pasadas, las que solía celebrar con su esposa e hijas, eran las fechas que más disfrutaba. Ahora, sólo le quedan los recuerdos.

"Todo ha cambiado mucho, ya nada es igual, antes había amor, ahora uno anda nada más recordando".

Y aunque esta Navidad fue triste al igual que las de los últimos años, aseguró que aún conserva ese espíritu navideño que su esposa le impregnaba, por lo que volver a estar con ella, sería el único deseo que esperaría poder cumplir.

"Si pudiera pedir algo, más que una cena de Navidad o un regalo o hasta bañarme a lo mejor, sólo pediría volver a ver a mi esposa y mi hija, y ya, eso sería todo lo que necesitaría".

Jorge Saucedo

51 años de edad

"Ésta, la del año pasado, la del antepasado, todos son navidades tristes para mí".

Jorge pasó la Nochebuena y la Navidad en las inmediaciones del Hospital General Regional, en donde soportó el frío y la lluvia.

Con una cobija logró aminorar las inclemencias de la noche. Aunque aseguró que no fue tan malo como lo pensaba, si lo analiza desde el punto en el que varias personas cercanas a esta zona, pasaron la noche del 24 a regalar comida a todos los que como él, eligieron esa zona para pasar la noche.

Jorge afirmó que no sabe si se trata de superstición, pero para él, las fiestas decembrinas siempre han sido tristes, y diciembre siempre le ha traído malos momentos.

"Nunca han sido buenas las navidades para mí, diciembre no es mi mes, las navidades no son gratas, siempre son muy tristes. Incluso cuando era 'trailero' siempre me pasaba algo".

Por lo que aseguró que las navidades siempre son un día más para él, que a diferencia del resto de la sociedad, no hay motivos para festejar. Y mucho menos si se tiene que pasar la noche en una banqueta.

"Aunque siempre hay gente agradable que se acerca a uno a ofrecer por lo menos un 'feliz navidad', aunque de feliz no tenga nada".

Luis Estrada

44 años

"No cené nada, cómo cena uno si no tiene ni un peso. Mi única compañía de la noche fue Chaparro, el perro fiel".

Luis lleva cuatro años viviendo en la calle, cerca del Parque Hidalgo, en las calles Moroleón y San Luis de la Paz. Hace algunos años perdió su pierna izquierda y desde entonces, le ha resultado prácticamente imposible conseguir un trabajo.

Y aunque ha logrado encontrar compañía en un perro callejero al que nombró 'Chaparro', también los vecinos de la zona le han ofrecido su apoyo en algunos momentos difíciles.

La Nochebuena fue simplemente una noche más, una noche como cualquier otra en donde la prioridad era vencer las inclemencias del momento y despertar a la mañana siguiente.

"Esto no es algo de ayer, la soledad, el frío y el hambre son algo de todos los días, eso ya no es novedad, la Navidad es solamente un día más, que pasa y ya, se acabó".