“Nadie quiere trabajar en la Sierra de Hidalgo”

Cuando ingresó a la carrera, los lugares disponibles eran unos 150 y 70 de esos eran pases automáticos por promedio.
Las personas prefieren invertir poco en su salud.
Las personas prefieren invertir poco en su salud. (Especial)

Pachuca

La carrera de Medicina representa una lucha desde el proceso de admisión; la permanencia y la búsqueda por un trabajo con un salario digno, señala la doctora García sobre lo que tuvo que enfrentar para hacerse de una plaza sin prestaciones en un centro de salud estatal.

Cuando ingresó a la carrera los lugares disponibles eran unos 150 y 70 de esos eran pases automáticos por promedio, para más de mil 500 aspirantes. El siguiente obstáculo es mantenerse: “el primer semestre es muy difícil porque no estás acostumbrado a estudiar tanto, son horarios muy pesados: de 7 de la mañana a 7, 8 de la noche, con una o dos horas libres entre clases”.

En su grupo iniciaron 30 y sólo 15 pasaron al segundo semestre. En cuarto semestre la materia Clínica representa otro filtro porque, de no aprobarla, se atrasan un semestre: “de cuarto semestre para arriba, por una materia que no pases, te quedas un semestre”.

Por eso es que muchos se van quedando y no egresan con su generación. En quinto semestre empiezan las prácticas profesionales en hospitales, después el internado y el servicio social; cada uno dura un año y los promedios más bajos se van a lugares más lejos.

El internado es pesado porque son jornadas de 30 a 36 horas: “es muy desgastante pero aprendes mucho, no te dejan hacer muchas cosas porque no sabes, básicamente te traen de mandadero, no tomas decisiones sobre los pacientes”.

En el servicio social se adquiere la responsabilidad de recetar a los pacientes, pero los horarios son fatigantes. Ella iba de 8 de la mañana a 6 de la tarde, pero los servicios más pesados son los que se realizan en la Sierra.

Después del servicio es raro el que se queda a trabajar pues todavía no cuentan con título: “el municipio te llega a contratar pero te paga poco y no tienes derecho a nada”.

En otras universidades se puede tramitar el título mientras se hace el servicio, pero en la UAEH no; son seis meses sin el documento, lo que les impide ser contratados.

Consultas a 25 pesos

En farmacias Similares piden título, en las genéricas no; pero enfrentan otro problema: al ser contratados como médicos generales con un salario base de 500 pesos semanales, cobran a 25 pesos la consulta, lo cual parece injusto después de tanto esfuerzo estudiando. En las del Ahorro la consulta es gratis, con sueldo bajo y sin prestaciones.

Para ella, el papel del médico se ha denigrado. “si quieres poner un consultorio y cobrar la consulta a 100 pesos, los pacientes no la pagan porque se van a donde les cuesta 25 pesos”.

Otro problema es que la gente no quiere gastar y los dueños de las farmacias surten las marcas más chafas porque son más baratas y obtienen más ganancias, “pero el perjudicado es el paciente y nosotros, te reclaman a ti porque no les sirvió lo que les diste”.

Se requiere palanca y muy buena para entrar a una institución de salud, se presenta un examen psicométrico y de conocimientos, se entra como suplente y no se tiene derecho a prestaciones: ni vacaciones, ni aguinaldo, ni servicios de salud, “lo cual es ilógico porque estás en un hospital donde hay mucho riesgo de infecciones. Si te pasa algo, tu costeas todo”.

Además, los suplentes y enfermeras cobran cada tres meses.

Para estar de base en una institución se requiere una palanca muy buena, ya que existe una sobredemanda en los centros de salud de las ciudades y ningún médico quiere trabajar en un hospital de la Sierra.

Para obtener la especialidad, los médicos deben hacer un examen a nivel nacional que lo presentan un total 26 mil 600, de los cuales nada más cerca de 3 mil 500, pueden aspirar a una plaza como residente en un hospital.

Los hospitales más demandados son los nacionales.

Una vez adentro, las jornadas pueden ser hasta de 48 horas seguidas. “Algunos están en guardia permanente, lo que significa que prácticamente viven en el hospital”, la ventaja es que te pagan y te están formando para ser especialista”. 

La especialidad dura mínimo tres años, máximo 4, y si se después se hace una subespecialidad, pueden ser hasta 7 años.

Cada año el examen es más competido porque hay más médicos que quieren hacer su especialidad pero concursan con los de otras generaciones atrás que no han pasado el examen y los lugares siguen siendo los mismos.