“NL no sólo es Monterrey, acá estamos abandonados”

La zona citrícola no está siendo vigilada correctamente en el tema de prostitución y sus riesgos, señala.
“Yo soy mi propia ONG”, dice la mujer transexual.
“Yo soy mi propia ONG”, dice la mujer transexual. (Daniela Mendoza Luna)

Montemorelos

Pamela camina por la plaza principal de Montemorelos con su bata blanca y una flor de color rosa mexicano entre su cabello largo y negro. Sólo tiene 21 años de edad y los últimos siete los ha pasado promoviendo la salud sexual en la zona citrícola del estado, a la cuál considera abandonada y carente de políticas públicas estatales y federales.

En su bolso guarda condones, folletos informativos, insumos, incluso tubos de ensayo en los que deposita las muestras de sangre que ella misma toma y después manda procesar para hacer las pruebas de VIH y del virus del papiloma humano.

“Nuevo León no sólo es Monterrey, acá estamos abandonados y en la ignorancia”, dice.

¿Por qué iniciaste esta labor?

Desde que tenía 14 años empecé a hacer esto, primero por mi preferencia sexual, porque somos una población muy afectada, las mujeres transgénero y los hombres que tienen sexo con otros hombres, y es un problema también con las trabajadoras sexuales, y esto se hace más grave por la discriminación de los servidores públicos.

¿Te dedicas al trabajo sexual?

Así es, en ocasiones y desde que tengo 16 años, y desde adentro con mis amigas y compañeras puedo trabajar mejor, explicarles para qué sirve el condón, cómo se usa, y gestionar el tratamiento.

¿Trabajas oficialmente para alguna institución de salud?

No, con ninguna, tengo coordinación para un apoyo mínimo con insumos, pero los que realmente me ayudan son las organizaciones de la sociedad civil, los que me dan condones, trípticos, con los talleres.

¿Cómo ves la incidencia del VIH en la zona, ha aumentado?

Yo creo que lo que ha aumentado es la detección. La población acá está creciendo, especialmente debido a la migración y eso trae algunos conflictos.

No hay un centro ambulatorio del Capasits. Es necesario un módulo establecido aquí en al región citrícola, cuando vienen las autoridades de Salud siempre se los comentó, son 7 municipios los que requieren este tipo de apoyo. Las zonas de tolerancia que hay en Linares y aquí mismo en Montemorelos son focos de alerta que no están correctamente vigilados.

¿Cómo trabajas?

Los insumos que me dan los cuido mucho, cuando es necesario que haga una prueba, yo misma saco la toma y voy con amigos en los laboratorios para que me ayuden a procesar la prueba y ya llevarla al hospital Metropolitano. Yo soy mi propia ONG. El gran conflicto es cuando la gente tiene que ir a revisar sus cargas virales, al seguimiento, ir a Monterrey es un gasto de 200 pesos solamente en el traslado.

¿Qué es lo que más se necesita?

Más que nada coordinación, porque está creciendo la población y nos damos cuenta con la detección.

Los jornaleros vienen sólo a la pisca de la naranja, mandarina, limón; tenemos gente de Veracruz, Tamaulipas, Guerrero, que su única ocupación después del campo es ir a los bares y convivir con las mujeres.

El 85 por ciento de los que vienen son población bisexual, ellos están juntos mucho tiempo y se da la práctica sexual.