Inmortalizando nuestras raíces

Desde hace 20 años en las calles de Lerdo, Hermilio Arreola, canta y comparte con los habitantes de la región, la música que nos identifica como mexicanos.
De los 20 años que tiene como músico, han sido dos los que se ha sentado a cantar en la banca de Chepo del Parque Victoria.
De los 20 años que tiene como músico, han sido dos los que se ha sentado a cantar en la banca de Chepo del Parque Victoria. (Alberto Robledo)

Ciudad Lerdo, Durango

Corren las 11 de la mañana y en la nevería Chepo del Parque Victoria se escucha un voz que se lamenta, una voz a la que la acompaña una guitarra y que pertenece a Hermilio Arreola de 66 años, quien viste de guayabera, pantalón de vestir, zapato y sombrero de horma rodeo.

“Es lo nuestro y yo quisiera que los jóvenes no dejaran que se acabara, por eso yo lo hago aquí dónde vienen los jóvenes, para que me escuchen, para que no se olviden de que existe nuestra música”.

Su público son dos mesas con familias que comen nieve y hablan entre ellos, mientras la voz de Hermilio entona canciones de José Alfredo o Agustín Lara, con un timbre de aguardiente.

Tiene 20 años dedicándose a la música, caminando las calles de Lerdo pregonando las palabras que dejaron escritas los “grandes” compositores mexicanos.

“Lo de menos sería agarrar lo de las bandas, agarrar el rock y todo eso, pero yo lo hago porque a mí me gusta mucho esta música de nosotros (los mexicanos) y yo canto esta clase de música porque no quisiera que murieran nuestras raíces, lo que es lo bonito, lo mexicano”, expresó Hermilio Arreola.

Dice que es importante preservar esta música porque sencillamente, pertenece a todo los mexicanos, para él no hay nada mejor que expresarle a la gente sus sentimientos a través de las canciones.

El valor que Hermilio Arreola ve en su labor de músico callejero, es hacer lo que le gusta sobre todo si la gente lo acepta porque ellos son los que realmente importan.


Para él, tocar en la calle es lo que más se le parece a la libertad: ir a donde sea y tocar lo que sea a pesar del miedo que tiene al público que podría llegar a rechazarlo, aunque realmente nunca le ha tocado esa suerte.

“Nunca he escuchado que digan ‘ese viejo canta feo’, al contrario, siento el apoyo de la gente, sobre todo de las mujeres, me dicen que qué bonito canto”, compartió.

 Inútil ponerse a cantar si la gente se va y lo deja solo, “me sentiría nadie”, concluyó.