‘Antenas’, el muñeco al que los niños le cuentan la verdad

La psicóloga Julia Borbolla creó un personaje para que los menores hablaran de sus problemas y descubrió que puede desenmascarar a pederastas y agresores.

Andrés entró al consultorio de la psicóloga Julia Borbolla y cerró la puerta. Se sentó frente al monitor de la televisión y siguió las instrucciones. Quería conocer a Antenas (el muñeco virtual originario del planeta Antenopolis que no conoce ningún concepto de la vida humana), tuvo que llamarlo para ver si quería salir a platicar con él. ¡Antenas!, gritó Andrés. A los pocos segundos el personaje apareció en una televisión y comenzó la charla.

“¿Sabes? No me gusta el juego de los choferes, porque juegan a bajarte el pantalón en el baño de las visitas, que es el que las mamás no revisan”, le contó. Al escuchar esto la doctora Borbolla quedó en shock en el cuarto adjunto donde estaba operando al muñeco virtual. Ella lo define como el confesionario de los niños que sufren y necesitan hablar para ya no guardar secretos que duelen.

“Me doy cuenta que ese chofer está afuera del consultorio esperando a que el niño salga de su terapia. Y pensé que no se lo daría a ese hombre. Ante el tamaño de la responsabilidad que esto implica, acudí a la autoridad y puse a su disposición a Antenas, para que esos culpables reciban castigo”. 

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Este personaje nació hace 11 años y fusiona los conceptos de títeres con psicología. Con esta patente, Borbolla trabaja en el diagnóstico y tratamiento de niños y adolescentes mediante un muñeco virtual con quien los niños platican de sus problemas en privado, sin prejuicio, “porque es muy difícil saber lo que ellos piensan de raíz y esa es la riqueza de este programa: que el niño relate de manera natural lo que le ocurre”, explica la terapeuta.

De hecho ella desconocía la dimensión que alcanzó su herramienta hasta que Antenas escuchó historias como éstas. “Nana es la señora que te cuida, pero que te puede pegar cuando tus papás no la ven”. “Mi mamá perdió en el juego de la cuerda con mi papá, por eso la colgó: porque mi papá ganó”. “Mi tío nos cuida a mí y a mis primos, y nos pone a ver la tele en grupo mientras él nos va llamando uno por uno a su cama”. “Tengo que decir que mi papá es malo porque si no, ya no podré seguir viviendo con mi mamá”.

El ex procurador y ahora jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, conoció del proyecto cuando Borbolla le explicó sobre su herramienta para obtener testimonios de los niños que, sin querer, revelaban delitos. “Si yo me los guardo, sería cómplice”, le dijo. Así que Antenas fue adoptado por la dependencia, que cambió algunos de sus rasgos para convertirlo en Bosty, el personaje que logró obtener las declaraciones ministeriales de dos niños del colegio Matatena, mismas que sirvieron como base para la detención de su presunto agresor sexual, Leopoldo Rafael Duarte.

La procuraduría comprendió sus ventajas, una de ellas es que la declaración ministerial del niño era obtenida de forma lúdica —a través de una plática privada videograbada en tiempo real— y en presencia del Ministerio Público, abogados y padres del menor.

El sistema se adoptó en tres fiscalías (delitos sexuales, familiar, y niños, niñas y adolescentes). Por su importancia, Coahuila lo solicitó para las procuradurías del menor y la familia de los municipios de Torreón y Saltillo. En Hidalgo lo usa la Suprema Corte de Justicia para determinar casos de alienación parental. Y próximamente estará en el Centro de Atención a la Mujer en Oaxaca.

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Julia Niño de Rivera, directora de la fundación Antenas por los Niños, pasó su infancia en hospitales debido a una enfermedad cardiaca y conoce lo que significa estar hospitalizado, medicado, esperando una fecha de alta para volver a casa. Consciente de la angustia que esto provoca al niño propuso que Antenas llegara a los nosocomios.

Primero fue en el hospital Federico Gómez, luego el del niño con quemaduras. Después el proyecto se amplió a más lugares infantiles como estancias del DIF y una casa hogar. En cada uno de estos lugares el personaje (al igual que Bosty), cambió de nombre, físico y color y ahora eran Dulas, Kiovit, Tusi y Justi, quienes platican con los niños sobre los sentimientos que genera una enfermedad y el ser o no adoptados. La Secretaría de Desarrollo Social aplicó también este sistema para supervisar el trato y alimentación que recibían los menores en sus estancias; y allí surgieron también relatos dolorosos.

“Se tiene que tener mucho estómago y estar preparado para lo que vas a oír, porque al ser Antenas o cualquiera de estos personajes no puedes hacer expresiones de aprobación o desaprobación. Tienes que ser neutro y solo continuar platicando para que el niño te siga contando”, explica Niño de Rivera. Por eso la fundación pone especial atención en el entrenamiento de los psicólogos que dan vida a estos personajes para que desarrollen habilidades como la paciencia y pericia.

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Pese a las ventajas legales que ofrece esta herramienta terapéutica, no todos los funcionarios de la procuraduría capitalina la aplican y prefieren continuar con el modelo tradicional del adulto que toma declaración a un niño. “No siempre lo ofrecen como herramienta, dicen ‘De aquí a que paso al niño con el personaje, pues mejor lo hago como siempre’; y no se dan cuenta que Bosty les ahorrará más trabajo. Por eso nos ha costado mucho trabajo que los funcionarios lo usen, acepten y necesiten. Por ejemplo, en la fiscalía de delitos sexuales este programa ha sido más usado más que en las otras dos”, precisa Borbolla.

Es cierto. En el caso Matatena Bosty solo fue ofrecido a una víctima (de un total de cinco) y tras varias horas de espera. “Creemos que esta es la herramienta ideal para tomar el testimonio de un niño y hacerle justicia. No podemos hacerle justicia como si fuera un adulto, hablarle con lenguaje de adulto para que precise tiempos y momentos como un adulto lo haría. Ante situaciones de adversidad un niño no dirá nada ¡Por eso el nivel de impunidad tan alto en las declaraciones!”.

La fundación Antenas por los Niños ha recibido comunicación de autoridades en Inglaterra y Argentina, las cuales están interesadas en replicar este programa virtual en sus ciudades. Y aunque esto es relevante, Julia Borbolla quisiera que antes de que se internacionalice, se consolide en México. “Si la ciudadanía lo pide y lo exige en la procuraduría, ésta se lo va a dar porque es un derecho. Pero además queremos acercarnos a la Suprema Corte de Justicia, porque estamos seguros que será de mucha utilidad en los juicios orales”.