“A veces una enfermedad nos ayuda a valorar la vida”

Su delgada figura contrasta con la fortaleza de su espíritu. Se muestra determinada a ganarle la batalla al cáncer.
María Dolores Silva.
María Dolores Silva. (Aldo Cháirez)

Torreón, Coahuila

María Dolores Silva, ha ganado dos ocasiones la emblemática carrera en tacones contra el cáncer de mama en la región, organizada por la asociación "Mujeres Salvando Mujeres".

Llleva 8 años de lucha contra la enfermedad, que por momentos pareciera no darle tregua a sus 54 años de vida.

Su delgada figura contrasta con la fortaleza de su espíritu y siempre se muestra determinada a ganarle la batalla al cáncer.

"Como sobreviviente del cáncer, puedo decir que hay un antes y un después, un aprendizaje muy profundo”.

"Los doctores no tienen la última palabra, primero la tiene Dios y luego uno mismo. Tengo ocho años luchando contra este padecimiento y sigo pensando que va a batallar conmigo, va a batallar mucho", comentó.

Cuenta que la enfermedad fue un parteaguas en su vida, la llevó a retirarse de la docencia. El aspecto económico quedó en segundo plano y se jubiló anteponiendo su salud sobre su profesión.

Tras aceptar el padecimiento, complicado por la constante agresión de las quimioterapias y radioterapias, encontró en el cáncer una lección de vida.

Perder un seno y parte del cabello no la hizo olvidar su seguridad. “A veces una enfermedad nos ayuda a valorar la vida… Te acostumbras a lidiar con el padecimiento. Finalmente es parte del proceso”.

Al ceder el dolor físico que le dejaron los tratamientos, cambió la depresión por el ejercicio constante y la disciplina alimenticia, al igual que la sonrisa de sus hijos y nietos, le inyectan energía.

Ahora disfruta más de su tiempo y aprendió a jerarquizar sus aspectos.

Como sobreviviente del cáncer, hay un antes y un después, un aprendizaje profundo que la hizo dejar de centrarse en sí misma y ayudar a las mujeres a quienes se les ha diagnosticado la enfermedad.

"Tengo ocho años luchando. Los doctores no tienen la última palabra, primero la tiene Dios y luego uno mismo”.

Al ganar la primera carrera en tacones, tomó la iniciativa de diseñar carteles con su imagen y repartirlos ella misma, para mostrar a las demás mujeres con la problemática que son indispensables el ejercicio y una actitud positiva para ganar la batalla contra este padecimiento.

Se muestra sonriente, con una actitud segura, impecablemente arreglada, con el cabello extremadamente corto por los tratamientos y en compañía de otras mujeres importantes en su vida.

Desde octubre del año pasado ingresó al grupo de orientación y apoyo de la organización “Mujeres Salvando Mujeres”, donde comparte experiencias, recibe atención psicológica y participa dentro de los talleres ocupacionales que brinda este grupo, dedicado al acompañamiento emocional de las pacientes y a trabajar por la prevención.

Todas estas actividades le ayudan a superar hechos dolorosos, como el que su hermana falleciera de cáncer en junio del año pasado.

Actualmente se dedica a disfrutar de la vida, junto a su esposo, que es docente y también espera jubilarse para viajar en pareja.

Además tienen dos hijos, de 31 y 27 años y tres nietos con quienes disfrutan convivir.