Mujer con fractura de columna vuelve a caminar

Lety sufrió un accidente automovilístico hace tres años y medio, pero gracias a la intervención de cirujanos y terapistas del IMSS ha logrado volver a tener movilidad.

Guadalajara

Existe un promedio mensual de tres casos de lesiones radiculares a nivel de la columna lumbar que se atienden en el Hospital de Especialidades del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Jalisco, las cuales ameritan cirugías complejas que implican hospitalizaciones prolongadas, y en algunas de ellas  la recuperación del paciente “no deja de sorprendernos, son casos extraordinarios”, señaló el experto en cirugía de columna, Antonio de Jesús Huerta Padilla.

La mayoría de lesiones de raíces nerviosas en la columna lumbar, ocurre en personas de entre 20 y 40 años de edad, producto de accidentes; mientras que hay otras, las crónicas, que aparecen como consecuencia del desgaste propio de la edad.

Las que más impactan por su aparición súbita y el alto riesgo a dejar incapacidades permanentes, son las agudas, por lo general son producidas por accidentes automovilísticos.

Lety es una paciente del IMSS (32 años), quien a tres años y medio de un accidente que cambió su vida recuerda que lo más traumático para ella “fue cuando me colocaron la sonda y peor aún, cuando me sentaron en la silla de ruedas, no hay palabras que describan lo horrible que me sentí”.

En noviembre de 2010, Lety viajaba en la parte trasera de un vehículo sedán, junto a su esposo: “yo ví el camión y grité: 'aguas', y  sentí el golpe, que fue de mi lado y lo único fue que me movió a un lado”, posterior al choque, tanto su esposo, como su hermana y el novio de ésta quien conducía el vehículo, descendieron y le preguntaron si estaba bien “yo no sentía dolor ni nada, pero no me quise bajar hasta que llegó la ambulancia”, recuerda.

Con la fractura ósea, por lo general también hay afectación en las raíces nerviosas que ahí se ubican, “estaba roto lo que llamamos saco dural, que es la envoltura protectora de los nervios, entonces había daño en las raíces nerviosas y  exposición de los nervios, una lesión mucho muy grave”, recordó el médico.

Así, dijo, además de estabilizar la columna, para proteger las raíces nerviosas se aplica una espuma especial, pero el daño de éstas es irreversible, de ahí que la recuperación que ha mostrado Lety, sorprenda aún a los más experimentados médicos.

Reconoce que logró superar la necesidad de estar postrada en cama y depender de una silla de ruedas para movilizarse “la sensación tan fea que tuve al sentir que no podría volver a caminar” fue tal vez el mayor impulso para empeñarse en su recuperación la cual logró “gracias al IMSS y a mi familia”, concluye.