Mujer cumple 127 años de vida

Originaria de Tamaulipas, la señora Landra Becerra vive en Zapoapan desde hace 40 años. 
Leandra Becerra cumple 127 años
Leandra Becerra a sus 127 años. (Patricia Ramírez)

Guadalajara

“Yo no necesito que alguien me dé un papel para que yo le crea a mi abuelita”, dice Miriam Alvear, bisnieta de Leandra Becerra Lumbreras, y agrega que no es necesaria la visita de un gerente de registro del Guinness World Records para certificar los 127 años de edad que cumplió la señora este domingo.

Leandra nació en Salitrillo en Tula, Tamaulipas el 31 de agosto de 1887; y ya  superó con creces la esperanza de vida de las mujeres en México que se promedia en 77 años, de acuerdo al Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

“Tiene un acta pero no es la original. En aquél tiempo se registraban en las iglesias e  inclusive su yerno de ella que ya falleció está en el último libro allá en Tamaulipas. Ella no está en la iglesia (…) tenía como el IFE, documentos de los hijos en las iglesias, más lo que ella decía, pedían testigos pero conocidos de ellas más que los nietos de 90 tantos y fueron los testimonios de ellos“, cuenta la bisnieta que la cuida.

Ella permanece en casa de su nieto Samuel, a la espera de la visita de su hijo menor, Sebastián, sin embargo no se ha enterado de que él ya falleció hace cinco años.

Fueron tres amores los que tuvo en su vida, recuerda a Merced Pérez “El Mayor” y a Margarito y con ninguno se casó. Trabajó como costurera y fue la forma en la que sacó adelante a sus cinco hijos – María, Aurelia, Alberta, Jesús y Sebastián- todos ya fallecidos.

Las visitas la entretienen y las despedidas la llenan de tristeza. La forma de conocer a sus visitantes es a través de las manos que aprieta fuerte y que en ocasiones besa, toca el rostro, da la bendición y sólo ve las sombras de las personas por las cataratas.

“Ella es sana, no es hipertensa, no es diabética, no tiene problemas. Ella cocinó muchos años con leña, le trajo un problema con un pulmón  que se le congestiona por esta tanto tiempo acostada. Esa es la razón por la que duerme mucho y despierta”, cuenta Miriam.

El sueño de Leandra es diferente al de todos, duerme tres días seguidos con profundidad y permanece despierta dos o tres días que no desaprovecha para tomar una Coca-Cola, su bebida preferida, comer pan y chocolate. Mientras está consciente es un deleite para sus familiares escuchar le etapa de su vida que más recuerda: la Revolución Mexicana.

“Ella habla de cómo cocinaba, de dónde trabajar en Real de Catorce, en las haciendas, de la gente que conoció y de los que nosotros hemos oído y visto en historia, ella conoció a Doroteo Arango,  conoció a Alberto Carrera Torres, (general de la época). Lo último de lo que ella nos habló de Porfirio Díaz, yo me quedé sorprendida pero viendo la historia, la esposa de Porfirio fue de Tula, donde ella estaba y tiene lógica las fechas y concuerda”, cuenta una de los 158 descendientes de Leandra.

Aún guarda unos billetes, un reloj, una cuchara con fecha de fabricación de 1847 y joyas, además de historias revolucionarias que narra como si estuvieran sucediendo en pleno 2014.