Muerte de gorila y leones, apegadas a un protocolo

El veterinario del Zoológico Guadalajara, Luis Soto Rendón, explica el protocolo de seguridad y el porqué de la muerte de estos animales.
Se debe cuidar a los menores al momento del contacto con los animales.
Se debe cuidar a los menores al momento del contacto con los animales. (Milenio)

Guadalajara

El sacrificio de dos leones en el Zoológico de Santiago de Chile y de un gorila en el parque animal de Cincinnati, en Estados Unidos, provocó en los últimos días la indignación, coraje y cuestionamientos entre personas que sienten un aprecio por los animales: en el primer caso un hombre intentaba suicidarse devorado por los felinos y en el segundo, un niño ingresó al área del gorila luego de un descuido de sus padres; ante la cercanía de dos humanos con estas especies, fueron sacrificadas.

Ante el debate que se ha originado, existe una explicación del porqué los animales tuvieron que ser sacrificados ante la cercanía y contacto que tuvieron con humanos. En Amor Animal explicamos el protocolo que siguieron el personal de ambos zoológicos, mismo que se tiene en el Zoológico Guadalajara.

Cuando una persona burla las barreras de seguridad e ingresa al área de una especie, se inicia el protocolo de seguridad. El primer paso consiste en retirar a los animales de la persona a través de un llamado que hacen los cuidadores.

“Las personas que se encargan del manejo y cuidado diario de los animales los llaman mediante un llamado de emergencia para el cual están entrenados y estos ingresan al área de dormitorios lo más pronto posible de manera normal, pero estos casos extraordinarios no siempre funcionan ¿por qué? porque hay un estímulo muy grande afuera que los hace ignorar a lo que están acostumbrados “, explica el veterinario del Zoológico Guadalajara,  Luis Soto Rendón.

Este se aplicó en los casos mencionados. En Santiago de Chile había tres leones y uno atendió el llamado, mientras que en Cincinnati había tres gorilas de los cuales dos fueron a su dormitorio. De no haberse aplicado dicho paso pudieron haber muerto más animales.

El argumento de muchos que se unieron a la discusión por la muerte de estos ejemplares fue el porqué no se utilizaron dardos tranqulizantes para dormir a los animales y evitar su muerte. La respuesta es fácil y clara: los dardos no duermen de manera inmediata a los animales y pueden provocar una reacción letal para el intruso.

De acuerdo a Soto Rendón, el impacto de un dardo tranqulizante duele como las pistolas de pintura utilizadas en el Gotcha, aunado al dolor que provoca el que tengan una aguja.

“Los anestésicos de inicio no son como los vemos en las películas o en las caricaturas, que le pegan y en ese momento cae desmayado o inconsciente el animal. Los anestésicos llevan un procedimiento que toma entre siete y 15 o 20 minutos (…) un dardo altera bastante a los animales y puede provocar que eso desencadene una agresión directa y mayor hacia la persona que se encuentra”, dijo.

El protocolo es claro: la prioridad es la seguridad y vida de las personas por encima de cualquier animal. Si ya se hizo el llamado a los animales para que ingresen a su dormitorio y sólo tuvo respuesta de unos y si ya se descartó el uso de un dardo tranquilizador, el último paso es el sacrificio.

Protocolos

Zoológico Guadalajara forma parte de la Asociación de Zoológicos de Latinoamérica, de la cual también forma parte el Zoológico de Santiago de Chile

En los parques de animales se siguen protocolos de seguridad ante el ingreso de personas al área de una especie, fugas, instalaciones con fallas, inundaciones y terremotos

Si una persona ingresa o cae al área de un animal, primero se llaman a las especies a su dormitorio

En segundo paso es estudiar si se utiliza un dardo tranquilizante; si existe mucha cercanía entre el humano y el animal se descarta por una posible respuesta violenta de este último

El tercer paso, si no hay respuesta de los anteriores, es el sacrificio del animal

En noviembre de 2012 en el Zoológico Guadalajara, ante el descuido de los padres, un niño de tres años burló las medidas de seguridad y se acercó al área de lobos. Uno de los animales mordió su brazo