Muere sexagenario, víctima de violencia de pandilleros

Familiares denuncian indiferencia de las autoridades ante el problema.

Monterrey

Víctima de las pandillas de la colonia CROC, don Sixto Narváez Arista, de  63 años, falleció este sábado. El sexagenario quiso defender a su nieto, que era agredido a machetazos por unos vecinos la madrugada del domingo 22 de diciembre. Su cuerpo resistió una semana el dolor de los golpes que recibió.

Además de la pérdida, la familia tuvo que afrontar la burocracia para reclamar el cuerpo en el Servicio Médico Forense y la indiferencia de las autoridades que no han detenido a los culpables.

María Mercedes Narváez Herrera, hija de la víctima, relató cómo la vida de los jóvenes de la colonia CROC, ubicada en el norte de Monterrey, está en riesgo con sólo cruzar una calle. Por eso nadie quiere testificar quién fue el responsable, aunque todos lo saben.

“Tienen miedo, sabemos dónde viven pero para poner la denuncia me piden testigos, ya fueron mis hermanos a declarar, pero esa noche había más gente aquí que vio como le pegaron a mi padre, pero nadie va declarar eso porque tienen miedo.

“Han pasado por aquí esas gentes amenazando; quién sabe a quién tendrán en la Policía que no les hacen nada”, señaló.

Aquella madrugada, don Sixto fue trasladado al hospital Universitario, donde lo dieron de alta nueve horas después. Al no liquidar la cuenta de 6 mil 500 pesos no les entregaron el parte médico por lo cual no pudo presentar la denuncia.

La familia ya había interpuesto la denuncia por la agresión a Irving, de 22 años, a quien los agresores, casi le cortan un brazo con un machete.

“Fui a la delegación de Aztlán pero querían el parte médico y ése no me lo quisieron dar en el hospital porque estaba pendiente la cuenta, y regresé allá y me dijeron que si ponía la denuncia me lo daban”, explicó.

Entre ese ir y venir, el sexagenario presentaba lagunas mentales y sus hijos lo notaban mal de salud.

“Total que fui a la Cruz Verde porque toda esa semana mi papá estuvo como ido, no se acordaba de nada y decía muchas incoherencias, hasta ayer (sábado) que lo llevé a un particular y me dijeron que no, mi papá necesitaba ir al Metropolitano, pero mi hermana que andaba con él se regresó a la casa por un sobrino para que le ayudara pero mi papá ya no alcanzó a llegar”, dijo.

Tras la muerte de don Sixto, varias personas fueron citadas a declarar, sin embargo no hay detenidos.

En tanto, la familia que habita en el número 1028 de la calle Sindicalismo batalla para conseguir un acta de nacimiento actualizada, para poder así reclamar el cuerpo en el anfiteatro del hospital Universitario.