Muérdago, azote de los árboles, tiene nueva cura

Esta plaga genera pérdidas anuales por mil millones de pesos, pero ya tiene una defensa casi inocua que se ha confirmado en diversos puntos del país.
El producto recién aprobado por Cofepris; se trata de un árbol que se trató el tres de agosto de 2015  y como se aprecia sano el 21 de junio de 2015.
El producto recién aprobado por Cofepris; se trata de un árbol que se trató el tres de agosto de 2015 y como se aprecia sano el 21 de junio de 2015. (Cortesía)

Guadalajara

Las distintas variedades de muérdago, plantas parásitas que han tenido enorme éxito en colonizar diversas especies arbóreas de las ciudades y de los bosques mexicanos, a cuyas infestaciones se les atribuye una merma anual en la cosecha de madera del orden de dos millones de metros cúbicos (de cuatro a cinco tantos la producción anual de Jalisco), es decir, unos mil millones de pesos de pérdida, tienen ya un enemigo que promete ser temible.

El investigador Jorge Name ha desarrollado un “liquidador integral de muérdago”, con tanto éxito, que la Comisión Nacional Forestal lo promueve y ya tiene registro de la Comisión Federal para la Protección contra riesgos Sanitarios (Cofepris 153300CO320038-2015).

Los resultados de las primeras aplicaciones son alentadores. Destaca, en particular, el éxito que reporta la gerencia de la Conafor en el Distrito Federal.

“Los resultados se presentan al siguiente día de la aplicación y la muerte definitiva, en los 15 días siguientes, donde las plantas parásitas dejarán de extraer la savia de su hospedera. Eventualmente habrá que dar una segunda aplicación si en la primera, hubieran quedado algunas plantas parásitas sin aplicar o que no se les hubiera aplicado correctamente, son fácilmente identificables las que hayan quedado sin aplicar”, señala el gerente, Gustavo López Mendoza.

El funcionario destaca los cinco géneros de muérdago de mayor impacto económico, ecológico y social en el país: “los muérdagos enanos del género Arceuthobium, y los muérdagos ‘verdaderos’ de los géneros Struthantus, Psitacanthus, Phoradendrum y Cladocolea”.

Estas plantas parásitas “llamadas, muérdago, injerto, mata palo, mal de ojo, flor de ocote, etcétera, se encuentran distribuidas en toda la república mexicana, afectando tanto árboles forestales como árboles frutales […] se alimentan de las plantas que parasitan introduciendo sus raíces llamados haustorios a través de la corteza, llegando hasta el floema y el xilema de la planta hospedera, de donde extrae agua, minerales y azúcares para su sobrevivencia, hasta llegar a matarla si no es tratada adecuadamente. Se les encuentra lo mismo en los bosques continuos como en el arbolado urbano”, añade.

De hecho, se estima que al menos 40 por ciento del arbolado urbano de Guadalajara padece algunas de estas variedades.

“El Liquidador Integral de Muérdago [LIM] es un producto de origen orgánico, amigable con el medio ambiente, no afecta la biodiversidad, fácil de aplicar y de bajo costo. Su presentación es en forma líquida, tal como viene así se aplica, en aspersión, con bomba de mochila manual, o bomba de mochila con motor, también con parihuela o aguilón. La aplicación es directa a la planta parásita, a su tallo y al punto de unión de ésta con la planta hospedera, hasta el punto de goteo; lo que deviene en una baja toxicidad, sólo a las hojas adyacentes, más no al resto del arbolado”, agrega el gerente López Mendoza, en una presentación de la que entregó una copia a este diario.

El producto debe de preferencia aplicarse de mañana para asegurar cuando menos seis horas de exposición solar, y viene en envases de plástico de 20, 60 y 200 litros.

En el área metropolitana, se ha aplicado recientemente en unos pocos ejemplares del Parque Metropolitano, y a decir de su promotor, Juan José González Salazar, el éxito es evidente, pues no ocasiona un grave estrés al árbol huésped, cuando los tratamientos tradicionales suelen mermarlo e incluso matarlo. “Es por eso que se trata de una gran oportunidad de hacer frente al problema, porque se reduce de forma impresionante el costo de combate y se resguarda el patrimonio forestal, una situación que resulta esencial”, destaca.