Moreleando, a dos años de “tomar” la avenida

Gracias a la iniciativa de los ciudadanos hartos de la violencia vivida en la ciudad, desde 2012 se convirtió en un paseo en donde todas las expresiones son bienvenidas.

Torreón, Coahuila

Ya son dos años de Moreleando en La Laguna. La iniciativa de un grupo de jóvenes, ha sido épica en un tiempo en el que las hazañas de esa índole no ocurren ya tan seguido.

En 2012 aún había una exacerbada violencia que azotaba en la región. Las calles estaban tomadas y pocas personas se atrevían a salir de sus casas por temor a ser víctimas de alguna bala perdida, de un asalto, de una agresión de cualquier tipo: todas son lesivas y dejan huella.

Prácticamente era la necesidad lo único que podía lograr que alguien se aventurara a caminar por el centro de Torreón. La Laguna entera estaba en las mismas condiciones.

Entre otros factores, la falta de alumbrado, que propicia la delincuencia al abrigo de la oscuridad, fueron desafiadas por los integrantes del colectivo Moreleando, convocando al cierre de la avenida Morelos, desde la calle Cepeda hasta la Degollado, el primer sábado de cada mes.

Elías Agüero, organizador del paseo, indicó que la perseverancia, constancia y hacer las cosas de manera periódica, permiten que todo continúe.

No hubo un mejor lugar para volver a la vida esta ciudad. Hace años, la avenida Morelos era el lugar de reunión predilecto por los jóvenes de la región, quienes paseaban por ahí para pasar los días, las tardes, las cálidas noches laguneras.

La Morelos, construida como un bulevar hacia los años 30, fue el espacio donde las palmeras acogieron la libertad de salir a disfrutar, de tomar un bocadillo e incluso, se forjaron ahí romances que siguen vivos.

A los "moreleandos" se sumaron otros organismos que también pugnaban por que las calles fueran libres, seguras, un lugar para poder seguir viviendo, para no morir.

En noviembre de 2012, finalmente se convocó al paseo. Todas las voces, todas las expresiones fueron bienvenidas. Desde los músicos que nunca habíamos escuchado, hasta los organismos que promueven la adopción de mascotas.

No ha sido mucho tiempo, pero Moreleando ha logrado mucho. Entre las primeras cosas que se dieron a la tarea de hacer estuvo el buscar iluminar esta avenida emblemática de Torreón.

Con botes en los que se pedía una colaboración voluntaria, los organizadores juntaban dinero y lo iban asignando para poder colocar luminarias y evidenciando la falta de organización y de interés por parte del ayuntamiento en turno, entonces a cargo de Eduardo Olmos Castro.

Lograron poner cinco lámparas de 55. Miguel Ángel Riquelme Solís, que resultó electo como presidente municipal en 2013, se reunió con un grupo de "moreleandos" y se comprometió a iluminar la emblemática avenida.

En marzo del presente año, Riquelme Solís entregó el alumbrado de la Morelos. Pero no es un logro gubernamental, aunque el gesto se agradece. El hecho es que si los integrantes de Moreleando no hubieran exigido esto, nada se hubiera logrado.

El hecho es que la unión ciudadana puede vencer a la más filosa burocracia, y que aún y cuando esta avenida está iluminada perfectamente, el resto de las calles del sector centro siguen en la más rotunda oscuridad, promoviendo los consabidos riesgos.

La regeneración del tejido social, ser foro para artistas laguneros e iniciativas culturales diversas, son los objetivos que tiene Moreleando.

Casi todos los paseantes de Moreleando son jóvenes, pero cada vez hay más personas mayores y más niños que se dan la vuelta para poder caminar en paz, al menos por una de las calles de la ciudad.

Y siempre hay gente. Es un paseo ciudadano al 100 por ciento. Son muy bienvenidos los vendedores ambulantes que se ganan unos pesos en la calle, a diferencia del Paseo Colón, donde son despedidos casi siempre por elementos de la Policía Municipal, que hay que decirlo, reciben órdenes.

En su momento el ayuntamiento trató de hacer su paseo a la usanza. Hasta la fecha esto no ha sucedido, y ojalá no ocurra. Es probable que Moreleando perdiera su esencia si dieran ese paso.

Han pasado muchas cosas en Moreleando. Incluso, Héctor Valenzuela le pidió matrimonio a Bárbara Gutiérrez en una de las ediciones. Ellos tienen un módulo del albergue “Ladridos con Alas”. Fue sencillo pero simbólico y grato para los paseantes que sonrientes, aplaudieron el compromiso cuando ella dijo que sí.

En su edición de aniversario número dos, con invitación, misma que circuló en redes sociales, Moreleando no dejó de ser un espacio donde tampoco hay olvido.

Se recordó con dolor a Ayotzinapa. Un grupo de actores de teatro caminó por la Morelos hasta llegar a un escenario en la Degollado, donde hicieron un performance, liberando 43 globos blancos.

Pero no sólo se habló de Guerrero. También fueron recordadas las muertas de Juárez, los muertos de nuestra región, años y años de pena y dolor. Se pintaron en el suelo 43 figuras y se pusieron veladoras. ¿Quién podría olvidar tanta tristeza?

Lo primordial, sin embargo, es que queda una esperanza en la sociedad lagunera, en la sociedad civil que decide tomar acción en lugar de esperar a que alguien resuelva todo. Es un buen camino que se puede, sin dudas, seguir.

Felicidades Moreleando.