“Monterrey requiere de una fuente alterna”

Humberto Armenta dijo que el crecimiento poblacional llevará a explorar más opciones.

Monterrey

Nuevo León no cuenta con la infraestructura hídrica necesaria para garantizar en el largo plazo el abasto de agua potable, consideró Humberto Armenta, director general de la constructora Recsa.

“El status quo es el peor enemigo de Monterrey en términos de infraestructura hidráulica”, aseveró el empresario constructor.

Señaló que se necesita construir la infraestructura que permita acceder a nuevas fuentes de abastecimiento.

Por décadas la infraestructura hídrica ha permitido satisfacer la demanda de agua, no obstante, su capacidad límite de suministro es de 12 mil 500 litros por segundo; hoy en día se suministra un promedio de 11 mil 750 litros por segundo, con un incremento anual promedio de 250 litros por segundo.

Añadió que la demanda de agua potable actual y futura supera lo que el ciclo hidrológico provee a la región norte del país.

“Aunque se almacene en más presas o en el mismo subsuelo, Monterrey requiere de una fuente alterna”, enfatizó.

En opinión de Armenta, la realidad financiera de los organismos operadores y la impostergable necesidad de garantizar el agua potable a una población creciente en un país tan disperso en términos demográficos obligará tarde o temprano a explorar nuevas reglas del juego en beneficio de los usuarios.

“Ese es el debate de fondo de la Ley General de Aguas”, puntualizó.

Sostuvo también que la discusión del dictamen de la Ley General de Agua no ha estado ajena a las falsas premisas que existen en el debate sobre la parte de la iniciativa privada en la prestación del servicio público del agua.

“El artículo 115 Constitucional, mandata a los municipios a prestar el servicio público del agua. Nadie debate la propiedad o enajenación de la misma; la discusión de fondo es cómo llevar a la práctica, lo que mandata la Constitución para usuarios finales”.

Dijo que existen experiencias exitosas en la parte privada dentro de la mejora integral de la gestión.

El reto es incrementar la eficiencia física y comercial: la primera permite reducir el porcentaje del agua que se pierde en fugas y la segunda otorga la salud financiera a los organismos operadores, e indirectamente, fomenta la cultura de cuidado del agua, indicó Armenta en entrevista con MILENIO Monterrey.

El empresario constructor aseguró que el proyecto Monterrey VI es viable técnica y financieramente.

“Los ciudadanos de la zona metropolitana de Monterrey, necesitamos garantizar el abasto de agua potable en el largo plazo; este proyecto es la alternativa más eficaz para logarlo”.

Mencionó que las otras alternativas planteadas han sido la desalación, el ahorro de agua y la edificación de nuevas presas, pero consideró que ninguna resuelve el problema.

Insistió que dadas las tarifas industriales y un cálculo de al menos 3 a 4 Killowatt /hora por metro cúbico de agua desalada, hacen de esta opción algo incosteable; la alternativa de nuevas presas depende del ciclo hidrológico, pero esto resulta insuficiente dado el crecimiento de la demanda.