CRÓNICA | POR LORENZO ENCINAS

“En Monterrey hay colombianos de corazón”

Los amantes del folclor urbano de Colombia, también conocidos como "Regio Vallenatos", han encontrado en un pequeño negocio del Centro de Monterrey un espacio que pareciera transportarlos hasta Cartagena, Barranquilla o Valledupar.

El comercio se encuentra ubicado en el cruce de las avenidas Pino Suárez y Arteaga.
El comercio se encuentra ubicado en el cruce de las avenidas Pino Suárez y Arteaga. (Lorenzo Encinas)

Monterrey

Aunque se ubica miles de kilómetros de Monterrey, su música y cultura está presente en la vida cotidiana de miles de personas cuya identidad afectiva gira en torno a las cumbias y vallenatas.

Esta situación se observa por las calles de Monterrey, en los barrios, en los urbanos se pueden escuchar a los grupos callejeros entonado sus melodías. Celso Piña es el máximo exponente de esta avanzada musical y que se ha convertido en un fenómeno músico-cultural distintivo de los regios, una especie de folclor urbano a lo que los investigadores llaman Los Colombia, o simple y sencillamente Regio Vallenatos.

Lejos de Colombia, la patria natal, los amantes de las cumbias y vallenatos han creado su propio medio de circulación de su música y de algunos elementos que conforman su vestimenta y de aquellos objetos que refuerzan su afectividad hacía el folclor colombiano.

Con la desaparición del Mercado Puente del Papa y la demolición de los puestos de Reforma, el medio de circulación de las cumbias y vallenatos encontró alternativas para mantenerse vigente, y aunque como negocio no genera grandes cantidades de dinero, en cambio en términos poblacionales aglutina buena cantidad de personas, principalmente jóvenes.

Dentro de este marco, los amantes del folclor colombiano cuentan con un espacio donde pueden adquirir artesanías de este país, artículos que van desde cuadros de destacados intérpretes, así como mochilas, sombreros e instrumentos musicales, todos ellos traídos desde Colombia.

Ubicado en cerca del cruce de Pino Suarez y Arteaga, el ruido y el bullicio citadino de los camiones, y el ir y venir de la gente es roto por las cumbias y paseos vallenatos; aunque para la mayoría de la gente el punto pasa desapercibido, para muchos jóvenes es un destino obligado.

Cuando se llega al lugar, el sonido de la caja, la guacharaca y el acordeón llenan el ambiente del pequeño local, los cuadros de Alejo Duran, Rafael Orozco, Diomedes Díaz, entre muchos convierten las paredes en un aparador de cuatro vistas.

Camisas de la selección de Colombia, mochilas elaboradas en Sincelejo, sombreros y llaveros, muchos llaveros son parte de las mercancías que Mario Durán, dueño del local, ofrece a sus productos donde los seguidores de la música colombiana recrean su identidad.

Aunque la distancia es muy larga, los regio vallenatos tienen la oportunidad tener algunos de los elementos que conforman parte de los sellos distintivos de la cultura del norte de Colombia.

“Viene mucha gente, les gusta mucho los sombreros y las mochilas y algunos hasta me dicen que parece como si estuvieran en Colombia y hasta me preguntan que si nací en Colombia, pero la verdad no.

“A los muchachos les gusta mucho todo lo relacionado con este país por la música que les gusta, y se sienten como si estuvieran en una ciudad como Cartagena, Barranquilla o Valledupar”, dijo Mario Durán.

Para él, el hecho de ser colombiano en Monterrey radica en hecho de compartir un gusto musical y ser portadores de una identidad especial, donde todo lo procedente dese país tiene un valor especial.

“Para mucha gente esta música es muy especial y son fieles, van a los bailes, aspiran a ir a un Festival Vallenato, es por eso que a la colonia Independencia le dicen la Colombia Chiquita, de ahí llegó todo, ahora la gente busca cosas más costumbristas y eso es lo que tratamos de ofrecer”, aseveró Duran.

Aunque el propietario del local en el Centro de Monterrey mencionó que ya perdió  la cuenta de las veces que ha ido a Colombia, en su mente se halla fija la idea de volver a ir, pues aunque viajar es caro, para Mario Duran vale la pena, pues los artículos que consigue en el país sudamericano tienen bastante demanda en Monterrey.

“Hay colombianos que se quieren hacer mexicanos, en este caso, estamos seguros que hay muchos jóvenes que se quieren nacionalizar colombianos porque están enamorados de su cultura, aunque ya son colombianos por el señalamiento de las personas, ya no es estigma, ya no es malo, en Monterrey hay muchos colombianos de corazón”, enfatizo Mario Durán.