Mixcalco, a la reconquista de su fama comercial

Los años 60 fue la mejor época para los comerciantes de ese mercado, que tuvieron que lidiar con el ambulantaje desde 1993. Con el reordenamiento, su reto es volver a ser punto de referencia.
Elementos de la SSPDF durante el operativo en Mixcalco
Elementos de la SSPDF durante el operativo en Mixcalco (César Velázquez)

Ciudad de México

Ubicada en el perímetro B del Centro Histórico, la zona de Mixcalco se caracteriza por la venta de ropa, desde corsetería hasta uniformes escolares, pasando por zapatos, sábanas  y ropa casual; los capitalinos han asistido a ese lugar porque los precios suelen ser muy económicos.

En Mixcalco existían dos puntos de venta, el Mercado, que fue inaugurado el 23 de septiembre de 1957 y cuenta con 921 locales; sin embargo, en sus alrededores se colocó un cinturón de puestos informales desde 1993.

La mejor época para los comerciantes de Mixcalco fue en los años 60, ya que se conjuntaron la venta directa de los productos y la apertura de talleres en las cercanías del mercado, donde se fabricaba la ropa que se vendía.

Para Jorge Arellano, líder de los locatarios del mercado e hijo de uno de los fundadores, con la llegada de los ambulantes y la compra de ropa de importación, los talleres se vieron condenados, porque no podían competir con los precios de la mercancía que se vendía afuera.

"Cuando llegaron los ambulantes eran pocos y respetuosos, se trabajaba en armonía; ahora el comercio informal está totalmente desbordado".


Hace más de 20 años llegaron cerca de mil comerciantes ambulantes a instalarse en las aceras de las calles de Guatemala, Mixcalco y Manuel Doblado, vendiendo principalmente ropa, la cual adquirían a judíos de comercios establecidos en la zona de la Merced.

"Cuando llegaron eran pocos y respetuosos, se trabajaba en armonía, ahora el comercio informal está totalmente desbordado. Ya no hay una convivencia sana, tienen muchos líderes y hay mafias", dice.

Seis personas dirigen el comercio informal en Mixcalco: Fernando Andrade Bárcenas, Patricia Tovar Rodríguez, Graciela Ortega Granados, Jaime Vázquez Mendoza, Isidro García Torres y Drigelio Santamaría Martínez.

Esos líderes cobraban hasta 500 pesos por metro cuadrado, de acuerdo con reportes de las autoridades del gobierno capitalino.  La mercancía suele entrar de contrabando al país y, aunque sea de mala calidad, el precio hace que la gente prefiera comprarla.

"Descargan contenedores diariamente en la noche con ropa coreana y china en bodegas de la zona. Ellos [los ambulantes] venden ropa que compran de importación, o ropa de 'roberto'; nosotros vendemos casi pura nacional, así no podemos competir", asegura.

El problema del ambulantaje se desbordó hace seis años, cuando cerca de dos mil 500 vendedores informales se asentaron en las calles aledañas al mercado, luego de la salida forzosa que tuvieron muchos de ellos del perímetro A del Centro Histórico.

Así como la zona fue, en su momento, hogar de libaneses y judíos que hicieron fortuna y se mudaron a Polanco y Las Lomas, hoy Mixcalco está lleno de chinos y coreanos, que venden productos tan baratos que no les permiten a los locatarios del mercado competir.

Hace dos años, con la llegada de la Línea 4 del Metrobús, el número de comerciantes se incrementó, pues se desplazaron de la calle República de Venezuela hacia  Anillo de Circunvalación.

Así, hasta este martes, Mixcalco, que significa "casa de nubes",  albergaba tres mil 500 comerciantes, sobre todo, coreanos que comenzaron con la venta de ropa deportiva.

"Nos hemos visto muy perjudicados con el contrabando y el ambulantaje. Tuvimos una temporada decembrina con ventas muy bajas, porque la gente no podía ingresar al mercado".


El secretario de Gobierno, Héctor Serrano, anunció que este reordenamiento de comerciantes se realiza como parte de la recuperación de espacios en el perímetro B del Centro Histórico; sin embargo, los comerciantes formales no están contentos con los resultados.

Como parte del reordenamiento, los  vendedores informales tuvieron que retirar sus estructuras metálicas y los comerciantes establecidos las rejas que tenían afuera de sus locales en el mercado.

"Estamos irritados, hoy por ejemplo, nos sometieron sabiendo que las paredes del mercado son nuestros aparadores, como en Liverpool o Palacio (de Hierro), son nuestra imagen, nuestra tradición.

"La autoridad es insensible ante los problemas de los mercados públicos, hemos sido humillados y despojados de nuestros derechos de acuerdo al reglamento de mercados", asegura Arellano.

El líder de los locatarios asegura que la petición que habían hecho ante el gobierno capitalino, era la liberación de las entradas al mercado y un mayor control sobre el ambulantaje de la zona.

"Nos hemos visto muy perjudicados con el contrabando y ambulantaje. Tuvimos una temporada decembrina con ventas muy bajas, porque la gente no podía ingresar al mercado. Las rejas estaban pegadas a la pared, eran nuestro aparador, ahora nos dijeron que nos teníamos que meter".

Arellano aseguró que buscarán conciliar con las autoridades capitalinas, pues el mercado es una fuente de empleo. "Los mercados han sido abandonados, no hay sensibilidad para de veras reactivarlos, para que los mercados públicos resurjan como base importante de la sociedad, como base de trabajo".

En un recorrido se observó que las labores de limpieza se realizaron en el polígono ubicado desde República de Venezuela hasta Guatemala y de Circunvalación a Leona Vicario, donde se ofrecían, principalmente, artículos electrónicos y ropa.