Metamorfosis, la historia de Miss Trans Nacional 2014

Desde que Miranda nació, ya iba predestinada a realizar una vida fuera de lo que su género le dictaba. Nació en Matamoros y su necesidad de ser feliz la llevó a ser la hermosa mujer que ahora es.

Torreón, Coahuila

Llegó media hora después de la cita pactada, un carro rojo se estacionó, advertía su llegada. Se anunció como las Divas, bajó lentamente del auto.

Un micrófono y una cámara ya la estaban esperando, pero ¿quién es ella? Ella que va atrapando miradas y que sabe perfectamente que las provoca, segura de cada paso que da, ella que en la parte superior del lado derecho de su espalda, luce el tatuaje de una mariposa, ese trazo que resume su vida en una imagen.

Ella es Miranda Lombardo, una "Reina" que se fue creando. Un 8 de julio de 1991, en Matamoros, Coahuila, una madre se encontraba en labor de parto, recibiría a quien sería su quinto bebé.

"Siempre fui muy niña, en mi casa bailaba, cantaba, les hacía show, me disfrazaba, me gustaba que me vieran y a ellosles gustaba verme, a mi me encantaba lucirme”.

Las cuatro veces anteriores había tenido niñas, esta vez y para orgullo del padre, venía el hombre que tanto deseaba. Don Enrique, el padre, era militar. Cuando vio su deseo solidificado, se llenó de orgullo y no dejó pasar la oportunidad de heredarle su nombre al nuevo integrante de la familia.

El nacer hombre, Carlos Enrique, como sería registrado, lo tendría condicionado a vivir en el régimen en el que su padre había sido educado, sin tener siquiera aún conciencia del mundo, él ya tenía un destino planeado, sin embargo, el padre no sospechaba de la particularidad que acompañaría a su hijo.

Ni el doctor ni la madre, los primeros en tener contacto con el pequeño, ninguno de ellos se percató que ese bebé ya lucía sobre su cabeza una corona, ese momento ya lo estaba esperando.

“Soy Miranda Lombardo y soy transexual”, afirma en entrevista. Narra como es que fue descubriendo la esencia de su personalidad y como se fue dando cuenta de su condición.

Edel Arzola, sexólogo clínico, explica que una persona transexual se identifica en un género biológico en base a sus características, ya sea pene o vagina, pero su percepción íntima es el género biológico contrario y por medio de un proceso empieza a cambiar su apariencia, adecuándola al género deseado.


Sin embargo el psicólogo Roberto López Franco, asegura que el tema de la transexualidad es complicado y que desde un punto de vista teórico no existen todavía enfoques equilibrados que permita entender lo que sucede psicológicamente, cuando una persona nace y siente que está en el cuerpo equivocado.

Carlos Enrique al ir creciendo, empezó a tener tendencias parecidas a las mujeres de su casa.

“Comencé a ser muy femenino, las cosas de mis hermanas empezaron a gustarme más que mis propios carritos y luchadores”.

LA NATURALEZA SÍ SE EQUIVOCA
El nacer en un núcleo familiar donde la mayoría eran mujeres, lo ayudó aún más a aceptar su condición, él se sentía mujer.

Según López Franco, a nivel neuronal intervienen factores que propician que un hombre quiera ser mujer. “Genéticamente existe una predisposición y esa predisposición, cuando encuentra un medio propicio, como un núcleo familiar que favorece esa tendencia femenina, lo que hace es facilitar el tránsito”.

“El núcleo retroalimenta positivamente y el hecho de que él quiera ser mujer y no sea castigado, hace armonioso ese entorno sociocultural”.

El especialista añade que el caso de Carlos Enrique no es tan común, pues normalmente las personas que empiezan a tener la predisposición de querer ser del sexo opuesto, se encuentran con sistemas culturales muy cerrados que incluso los agreden física y psicológicamente.

Carlos Enrique ríe al expresar que: “Siempre fui muy niña, en mi casa bailaba, cantaba, les hacía show, me disfrazaba, me gustaba que me vieran y a ellos les gustaba verme, a mi me encantaba lucirme”.

Comenta que al principio su familia “se sacaba de onda”, pero nunca le cuestionaron sus actitudes. En ese tiempo sus padres se separaron y Kike, como su familia le decía, perdió el contacto con su papá.

Cuenta que su padre a pesar de que nunca se lo ha dicho directamente, fue evidente que al verlo crecer, sintió desilusión al no poder tener lo que él siempre deseó: un hombre.


MI MENTE Y MI CUERPO NO COINCIDEN
Carlos Enrique comenta que nunca se sintió hombre, desde que tuvo noción supo que quería ser mujer y al contrario de ocultarlo, nunca se reprimió.

En ese momento ya optaba por salir a divertirse de noche vestido de mujer.

El sexólogo Arzola, precisa que al hablar de una transexualidad, forzosamente se tiene que hablar del travestismo y el transgénero.

Indica que el travestismo es la acción de vestirse como el sexo opuesto y ser transgénero se refiere a vivir en el rol deseado, adoptando actitudes, en el caso de Carlos Enrique, propias de una mujer.

El sexólogo afirma que no se pueden brincar esas etapas para concluir con la transexualidad. Carlos Enrique compartió que su primera relación formal, la tuvo a los 20 años con un chico heterosexual, fue en ese momento cuando optó por vestirse de mujer cuando salía por la noche los fines de semana.

Sin darse cuenta él ya estaba encaminando su destino, ya comenzaba su proceso de transición, ya no sería él, sino ella, la Diva Miranda Lombardo.

“Ya me iba sintiendo bien con mi imagen y con mi forma de vida, esta manera de vivir es lo que realmente buscaba”, comenta con certeza y plenitud.

ALGO HACE FALTA
A los 20 años decidió irse a Guadalajara, fue ahí donde comenzó a conocer amigas transexuales, de quienes admiraba su belleza. Miranda, que ya se vestía de mujer de manera permanente, cada vez que se veía al espejo comentaba hacia su interior:

“Me hace falta algo, ya me visto como mujer, pero mis facciones no son tan femeninas”.

Fue entonces cuando comenzó a realizarse operaciones, la primera por la que optó fue la nariz, que se realizó en la Ciudad de México, pagando alrededor de 10 mil pesos.

Comparte el momento que se desencadenaron las otras intervenciones quirúrgicas. “Ya como que después te ves obligada a realizarte más cirugías, ya tenía más cara de mujer, así que opté por ponerme bubis y moldear mi cuerpo para que combinara con mi cara”.

Todas las operaciones se las hizo en el Distrito Federal, comenta, lugar donde se encuentran los cirujanos que tienen más experiencia en chicas trans.

El sexólogo Arzola, afirma que en la Comarca Lagunera el tratado médico para personas transexuales es nulo.

Cuestionada sobre los costos de sus operaciones, aseguró pensativa que no recordaba exactamente la cantidad, pero dijo que sólo las sesiones para moldear el cuerpo, de las cuales requirió siete, el costo fue de 5 mil pesos cada una.

Mientras radicaba en Guadalajara y su familia en Matamoros, Coahuila, constantemente llamaba por teléfono para avisarle a su mamá que se sometería a otras operaciones.

“Le hablaba a mi mamá y le decía que me iba a realizar tal operación, obvio renegaba: ‘Carlos Enrique, ya no quiero que te hagas nada’, me decía por teléfono, pero a fin de cuentas yo ya tenía una decisión, solo le decía que rezara por mí para que me fuera bien”.

Al preguntarle, si tenía pensadas otras cirugías, entre tímida y picarona respondió: “La que sigue es secreto”, al final confesó que estaba pensando muy bien la opción de realizarse la de reasignación de género, el cambio de sexo.

Comenta que aún viviendo en Matamoros y antes de someterse a varias cirugías, se sentía insegura, pues la gente se le quedaba viendo “raro” y expresa que actualmente es más fácil porque la gente ya la ve como una mujer.

“Antes me sentía incómoda, ahora las miradas que atraigo ya no son por maldad o por insulto, son de admiración”.

El psicólogo López Franco, explica que cuando se llega a la culminación de un cambio, las personas transexuales transitan por cualquier parte del país sin ser objeto de sospecha.

Dijo que en la Comarca Lagunera la comunidad en general Lésbico, Gay, Bisexual, Travesti, Transgénero, Transexual (LGBTTT), ha encontrado una sociedad con una pluralidad aceptable y como ejemplo, opinó que en ningún otro punto del país existe tanta apertura para los bares gay como la que se da en esta región.

Es en esos espacios socioculturales, aseguró López Franco, donde la comunidad aprende a convivir, acotados con cierto nivel de marginación y al mismo tiempo reconoció que es necesario analizar el por qué la sociedad, difícilmente terminará por aceptar a la persona transexual.

"El problema con lo transexual es que no informamos, no se habla mucho de ello, en cierta manera el fenómeno sigue estando en la oscuridad, todo lo que rechazamos en una sociedad es porque lo desconocemos”, expresó el psicólogo.

Por otro lado David Omar Sifuentes Bocardo, segundo visitador regional de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos en Coahuila, afirma que desde hace 10 años, la comunidad LGBTTT dejó de ser invisible, pues hoy en día se toman en cuenta sus derechos.

Asegura que las personas que pertenecen a la comunidad, pueden transitar libremente e incluirse con las demás personas.

Cuestionado acerca de la transexualidad, comenta que es un tema muy complejo, pero igual se está avanzando en la cuestión de los derechos, ya que Coahuila es uno de los lugares en aprovechar el pacto de solidaridad y después el matrimonio igualitario.

“Derechos Humanos entra siempre en función de la dignidad de la persona, no existe un catálogo para seguir, todo esto es un tema novedoso, no hablo de que sea nuevo que existan homosexuales, si no que ya están exigiendo sus derechos”.

SOY UNA PERSONA LIBRE SOY UNA TRANSEXUAL MUY FELIZ
Desde que Miranda nació, ya iba predestinada a realizar una vida fuera de lo que su género le dictaba. Su necesidad de ser feliz la llevó a ser la hermosa mujer que ahora es, un momento en específico ya la estaba esperando, para ella es un sueño, una de las mejores cosas que le han sucedido.

El pasado 30 de abril Miranda Lombardo fue coronada Miss Trans Nacional 2014, certamen que se llevó a cabo en la ciudad de Monterrey, Nuevo León.

“En ese momento, sentí que todo había valido la pena, ya eres catalogada la más hermosa y todo tu esfuerzo sale recompensado”.

Sus logros llegaron a oídos de su papá, quien al sufrir un accidente y estando hospitalizado, había recibido la visita de Miranda después de mucho tiempo de no verse.

Don Enrique ya no vio ni la sombra del niño a quien quiso hacer a su modo, en su lugar se encontró de frente con una mujer imponente, bella, íntegra y lo más importante, una mujer feliz. Ante eso, el padre no pudo resistirse y en la atmósfera de un cuarto de hospital, sin palabras le hizo saber que nada importaba.

Miranda se enteró después del orgullo que provocaba en su padre, la enfermera que cuidaba de él se lo dijo. “Señorita, su padre no ha parado de hablar de usted, me platicó que se siente muy orgulloso de lo que a hecho”.

Miranda guarda silencio, suspira y con un brillo especial en su mirada, dice: “Estando bien con la familia no existe otra cosa más importante”.

Durante la entrevista se deja ver un tatuaje que luce en la espalda y dice exaltada: “Ese dato se me estaba pasando chicos, dejen les digo lo que significa mi tatuaje, no es más que la síntesis de mi vida, es la metamorfosis por la que he tenido que pasar para ser libre”.

Sale del lugar de la entrevista. Nadie imagina toda la historia que acaba de contar.