La vida del bolero

Durante 16 años, Roberto ha subsistido de su oficio en la Plaza de Armas de Matamoros, del que se siente orgulloso pues ha conocido a mucha gente que le brinda su confianza.
Roberto Reyes, un bolero con 16 años de tradición.
Roberto Reyes, un bolero con 16 años de tradición. (Brenda Valles)

Matamoros, Coahuila

Roberto Reyes ha sido bolero desde que tiene 16 años, actualmente este oficio es su único medio para subsistir y se siente orgulloso de su trabajo, siendo uno de los dos boleros en la Plaza Pública de la ciudad.

Hace 12 años un joven de 22 llegó a instalarse frente a la Presidencia Municipal con su cajón y un pequeño puesto de boleo para zapatos, desde entonces, aunque antiguas administraciones lo reubicaron metros más atrás, continúa lustrando a quien pase por el lugar.

Se trata de un hombre moreno, de sonrisa sincera, marcado por la edad y con luces blancas entre su cabellera, quien actualmente tiene 34 años y que comenta, comenzó con el oficio de bolero a una corta edad, pero que desde antes tenía la inquietud y sobre todo, el gusto por ser bolero.

"Tenía 16 y traía mi cajoncito a todos lados, andaba en la plaza y en las cantinas a ver quien quería que le limpiara los zapatos".

Es soltero y le gusta su vida de bolero, durante una temporada trabajó como cobrador en los camiones rojos, pero no era su pasión, por lo que decidió volver a la boleada, recobrando sus clientes, que van desde niños de primaria hasta señores de la tercera edad.

Dice que su trabajo es agradecido con él y que en un buen día, saca hasta 200 pesos de ganancia, que le sirven para comer, pagar servicios y darse algunos gustitos a lo largo de la semana.

"Soy bolero porque me gusta, siempre he sido eso y siempre lo he querido, además pues la plaza está muy bonita, me gusta trabajar aquí", expresó sonriente Roberto Reyes.

Además sus clientes son agradecidos, siempre lo reciben con una sonrisa y dice, con los años se ganó su confianza, ya que muchos van y dejan ahí sus zapatos y vuelven días después, sin la necesidad de tener que estar ahí para que los atienda y son esos detalles los que lo hacen querer cada día más su trabajo.

JFR