Naturaleza despiadada con los que menos tienen

Juan Antonio Barraza perdió su pequeño jacal a causa de la tromba. En el albergue de Durango, contó lo complicado que fue pasar la noche, pues además se encuentra enfermo.
Juan Antonio perdió su jacal a causa de la lluvia en Durango.
Juan Antonio perdió su jacal a causa de la lluvia en Durango. (Gilberto Lastra Guerrero)

Durango, Durango

Una persona de la tercera edad de nombre Juan Antonio Barraza, perdió todas sus pertenencias durante las lluvias torrenciales del viernes por la madrugada.

Relató que luego de la media noche, tuvo que subir al techo de su pequeño jacal y colocar las láminas encima para cubrirse.

Barraza no cuenta con familiares que lo puedan apoyar y es por eso que pide a las autoridades, que lo apoyen, ya que vive de barrer las banquetas de sus vecinos, en la colonia Santa María, en la zona noroeste del municipio.

"Estoy malo de un riñón y no tengo a nadie más que al de arriba. Necesito algo para comer. Me prestaron un rinconcito e hice mi jacalito, me subí, puse las láminas, se me cayó un tablón y se me jalaron las costillas, pero ya estaba malo desde antes. Necesito una ayudita para vivir".

"Sí, yo me regreso, pues a esperar a ver quién me ayuda, a ver si me dan la mano con algo, aunque sea unos días".

Con la llegada de la mañana, Barraza narró que se trasladó al albergue de la ciudad, en espera que se le pueda atender, que se le regale un pantalón, porque el que porta sufrió daños al subir al techo de la improvisada vivienda.

"Los del gobierno vienen y no van. Mejor se pone uno a buscar su gordita, no van. Ya tengo quien sabe cuánto y nada. Ahorita traigo el dolor que no aguanto".

Pero dejó en claro que en el momento que las condiciones del clima sean las adecuadas, regresará al lugar en el que vive, ya que ahí cuenta con la ayuda de las personas de la calle en la que habita.

Juana Astorga, habitante de la colonia La Virgen, por las lluvias del viernes por la madrugada junto con su hija y sus nietos, tuvo que dormir en el techo de su vivienda.

Durante las horas de mayor inclemencia de las condiciones climáticas, tuvieron que aguantar el frío.

Relató con un bebe en brazos, lo complicado que fue para ellos el poder pasar la noche, sin que la corriente del agua los afectara.

Ahora se encuentra en el albergue de la ciudad, esperando que las condiciones sean las adecuadas para regresar a su vida, aunque de sus pertenencias ya no queda nada.

JFR