Ocho meses y cuatro mil 300 kilómetros por México

Moisés Mendoza Carbajal, salió de La Laguna y llegó a Chetumal, Quintana Roo a bordo de su bici, cumpliendo un sueño.

Laguna

Gracias a las bondades de la tecnología, Moisés Mendoza Carbajal platica vía whatsapp, desde Chetumal, Quintana Roo, cómo fue su travesía por México. Hace ocho meses este joven lagunero salió de aquí a bordo de su bici, cumpliendo un sueño.

El pasado sábado 18 llegó al fin de su ruta, en esta ciudad sureña. Su mapa de ruta lo llevó por el sur de Coahuila, Zacatecas, parte de Jalisco, San Luis Potosí, Guanajuato, Hidalgo, Puebla, Veracruz, Tabasco, Campeche, Yucatán y finalmente Quinana Roo.

"Fue algo que planeé durante dos años. Ahorros, investigación, ruta, equipo", platica Moy.

"Muchas personas me seguían a través de mis redes sociales y nunca faltó quien me tendiera la mano, gente que nunca había visto en la vida". 

Tiene el deseo de estar de vuelta en casa para las fiestas Navideñas. El regreso será en autobús.

Con su bicicleta, equipo de camping, ropa ligera y abrigadora también, cocina portátil, equipo de supervivencia y un carrito en el que cargaba cosas hasta que llegó a Puebla, donde las carreteras son más estrechas.

"La gente una belleza. En ningún momento me sentí amenazado en mi seguridad, pero sí actué con prudencia", comenta.

Moy se llegó a quedar a dormir en pleno monte, pero en otras partes de su recorrido, le prestaron espacio en iglesias, con los Bomberos, en las comandancias, kioskos de las plazas y hoteles a bajo costo.

Es un joven muy sencillo y agradable, inquieto desde siempre, artista de la madera.

Pedalear tanto tramo de territorio nacional, le dejó una pérdida de siete kilos, de por sí que ya era flaco. Pero no por falta de comida, por que en todos lados había quien le brindara un taquito, un panucho, un salbute o una pellizcada o tlacoyo.

Ahora sí que como dicen, aprovechando el viaje, Moy escribió una guía para los interesados en cicloturismo en México. A destacar que lo más importante, según afirma, no es tanto el acondicionamiento físico como el mental.

"Para soportar la soledad, las lluvias torrenciales en medio de la nada, el frío, el calor, el hambre, la sed, el no poderte bañar en días (y se ríe)".

Pero todo vale la pena. Generoso, comparte fotos de su viaje, y espera estar en su tierra hacia el próximo fin de semana, más piernudo, contento, con amigos nuevos, "una mujer en cada puerto", (bromea) y con anécdotas para contar.


LMG