Migrante denuncia abuso policial en Torreón

A pesar de no incurrir en el delito, algunos inmigrantes, como Camilo, han sido "asaltados" por las autoridades, que en lugar de ayudarlos o brindarles cobijo, se aprovechan de su situación.
"La gente es buena y sabe que estamos de paso."
"La gente es buena y sabe que estamos de paso." (Milenio Digital)

Torreón, Coahuila

Con nueve meses sin ver a su mujer y sus hijos, Camilo continúa su andanza por tierras mexicanas con el objetivo de llegar a Estados Unidos y conseguir un trabajo que le permita vivir con dignidad.

"En Torreón ya no pedimos porque los policías, que deberían de ayudar a la gente, abusan de nosotros. A mucha gente la policía le da problemas, por eso nosotros ya no andamos buscando la colecta allá".

"Yo llegué aquí y me encontré todo tranquilo, todo bien. Llegué en puro tren hasta aquí, en La Bestia. Yo lo tomé desde allá abajo (el sur del país) desde Tonalá y nomás me trajo hasta aquí, a Torreón". 

Con 32 años encima y una piel de ébano macizo, Camilo tomó a México como la ruta de miles de migrantes latinoamericanos que, huyendo de la pobreza y la violencia, exponen sus vidas para lograr llegar a Estados Unidos.

Y en ese sentido agradece, siempre agradece: a dios, a la gente y a la ciudad de Torreón, donde ya no puede pedir dinero en los cruceros porque los policías municipales lo roban.

"La ciudad de Torreón está bien bonita y nos trata bien la gente a uno pero yo voy de pasada, la gente es buena y sabe que estamos de paso. Sólo estamos aquí de pasada y luego nos vamos pa'l otro lado."

"Ahorita vivo en Torreón pero vengo a Chávez para poder recolectar algo de monedas y poder vivir allá hasta seguir mi camino a los Estados Unidos. En Torreón ya no lo hago, ya no pido ayuda en la calle porque los policías nos quitan el dinero, ese es el problema, pero aquí en Chávez la gente nos trata bien y los policías también".

Este muchacho de San Pedro Sula, la segunda ciudad más grande de Honduras, considerada la capital industrial de este país, confiesa que por tres o cuatro horas pidiendo monedas en los cruceros puede juntar 200 pesos.

Pero confirma que en Torreón los agentes municipales llegan, movilizan a los migrantes a lugares baldíos y allí les quitan el dinero bajo amenazas.

"Hay que pagar el lugar donde dormimos y la comida de nosotros. En la casa donde estamos nos cobran 400 pesos por mes y nosotros compramos la comida. La otra semana, si dios quiere, reiniciamos el camino y la idea es llegar a Houston, Texas porque allá tenemos amigos.

"En dos semanas si dios quiere llego allá. Yo sé que esta fea la frontera porque ya lo he intentado, eso fue el año pasado".

Camilo dice que sus compatriotas saben que salir de Honduras representa un milagro pues allá no hay oportunidades de empleo, la inseguridad es muy alta y la Mara Salvatrucha continúa siendo quien marca la pauta en las conductas sociales ilícitas. 

"Allá en Honduras no hay trabajo, no hay nada, por eso me vine para acá porque en mi país está mala la seguridad, siguen matando a la gente todavía no se acaba porque es una plaga la Mara Salvatrucha".

Con el rostro lleno de lágrimas este mulato recuerda que en casa se quedaron su mujer y sus tres hijos, a los cuales escucha con regularidad por teléfono y además puede ver ocasionalmente a través de Facebook.

"Les llamo por el teléfono y uso el "face". Allí veo a mi familia pero sigo usando el teléfono. Yo les mando dinerito de lo que recojo aquí para que coman."