Comedor Santa Cecilia recibe a migrantes y sus historias

Desde hace 8 años, la labor altruista de Irma Leticia Valles, María de los Ángeles Gallardo y Velia Vielma es el de proporcionarles alimento, ropa, atención médica y descanso.

Torreón, Coahuila

La labor altruista de Irma Leticia Valles, María de los Ángeles Gallardo y Velia Vielma es el de proporcionarle alimento a los migrantes que acuden al comedor Santa Cecilia que abrió sus puertas a la ciudadanía hace casi ocho años y es una extensión de la iglesia en la colonia Las Julietas.

Ellas narran que si bien no han llegado menores solos sí con sus madres, el más pequeño de casi once meses de edad, algunos más entre los cinco y doce años que acompañan a sus padres en este difícil peregrinar, todo por acudir a Estados Unidos para buscar una vida mejor.

"Vino aquí un grupo de centroamericanos, apenas en el mes de abril algunos de ellos traían a sus mujeres y a sus hijos, algunos rosaditos, otros con cara de cansancio, algunos deshidratados, es más una mujer que estaba embarazada que se encontraba con complicaciones no quería que la atendiera un médico, le daba todo miedo, pasó muchas cosas y la verdad es que estaba muy asustada. Lo que nos llamaba la atención es que los menores ya que podían hablar, incluso platicaban como personas adultas, muy maduros a pesar de todo lo que habían ya pasado", señalan.

Es difícil que un menor ande viajando así incluso con su familia, padre o madre a veces hermanos o parientes no tan cercanos, sin embargo para que viajen solos es demasiado el peligro al que se exponen.

Llegan sobre todo de Honduras, Guatemala, El Salvador y dicen que vienen de sus países de origen a consecuencia de la situación de violencia que se vive.

Narra que los menores que les llegan al comedor, son personitas que tal vez no alcancen a entender por su corta edad el porqué se encuentran en esas condiciones.

Sin embargo, al momento en el que llegan a pedir apoyo médico o alimentario les tratan además de proporcionar ropa, tenis, algo que les pueda hacer más llevadero el viaje en donde quien sabe donde se queden pues les comparten historias de viajes tan crueles que el vivirlas seguramente será para el menor un evento traumático y difícil de olvidar.