"No todos los migrantes somos malos"

Jeason de 20 años agradece a "Las Patronas" que sin conocerlos les avientan agua y comida, cosa que en su país no sucede. En La Laguna se enamoró de Luisa de 18 años y quiere casarse con ella.
“No somos ladrones y estamos acá porque en nuestro país la vida es un infierno”.
“No somos ladrones y estamos acá porque en nuestro país la vida es un infierno”. (Lilia Ovalle)

Torreón, Coahuila

“En México nos pasa de todo y hay gente que dice que sufrimos mucho. Sí sufrimos, como no, pero yo no quiero dar esa cara porque también en este país encontramos gente y acciones que no vemos en el nuestro".

"No somos ladrones y estamos acá porque en nuestro país la vida es un infierno”.

"Allá por Veracruz están las señoras patronas que son capaces de aventarnos agua y comida, una camisa y cobijas, y esa bondad no existe en mi país, no hay mujeres como ellas allá”, apunta Jeason.

Con 20 años de edad, este joven mulato encontró raíces en Torreón cuando se enamoró de Luisa Fernanda. Cronológicamente recuerda cada uno de sus pasos.

Arribó a la Comarca Lagunera el 7 de mayo pasado y el 24 de diciembre pasado fue deportado a su país.

“El mero 24 de diciembre, en navidad, me deportaron porque me agarró la migración en Gómez Palacio. Pero desde el 7 de febrero regresé por Luisa porque yo sí me quiero casar con ella pero necesito conseguir dinero”.

Desvinculados de la casa del migrante o cualquier otra organización civil que los apoye, estos jóvenes han encontrado la solidaridad entre los ciudadanos.

Y de ellos, entre los más pobres. Saben que para poder cruzar la frontera un coyote les cobrará mil 500 dólares. Y al menos en el caso de los tres entrevistados, ninguno ha podido juntar la cantidad.

“Aquí ya me acostumbré a comer chile y a las gorditas porque acá es imposible hacerse una Machuca, que se hace con pilones o plátanos verdes, acá les dicen plátanos machos. Es con sopa de coco, caldo, y se sirve con pescado o mariscos”.

Presente en la entrevista, Luisa Fernanda respalda a su compañero y refiere que se conocieron en una fiesta que realizaron unos amigos en común.

“Yo estaba embarazada de él y apenas se me vino el bebé. Él me quiere y fue a hablar con mi mamá. Ya cumplí los dieciocho años y vivimos juntos. Pagamos 500 pesos al mes por la casita donde vivimos. Estamos felices y tranquilos”, asegura.

Luisa se ha encargado de revisar los trámites y costos que requiere un matrimonio. Dice que deberán pagar 2 mil 400 pesos. Se lo dijeron en una oficina en la calle Blanco y la avenida Matamoros.

"Las señoras patronas que son capaces de aventarnos agua y comida, una camisa y cobijas, y esa bondad no existe en mi país, no hay mujeres como ellas allá”.

“Es caro casarse en Torreón. Y no podemos preguntar si es más barato casarse en el registro civil de Gómez Palacio porque allá lo agarró la migración. Pero si nos casamos presentamos el acta de matrimonio en Migración y luego ellos vienen y supervisan que sea real el matrimonio”.

Luego de que su mujer explica el procedimiento legal, se le pregunta a Jeason si quiere comentar algo para quienes pudieran leer este texto.

“Queremos que la gente nos apoye porque no todos somos iguales, somos seres humanos como cualquiera, lo que cambia es el dialecto y el color. No somos ladrones y estamos acá porque en nuestro país la vida es un infierno”.