Honduras y EU no eran su destino

Fares Maomi nació en Torreón, sus papás al conocer que llegaría a este mundo buscaron llegar a Atlanta, pero un violento asalto a las orillas del río Bravo terminó con este sueño.

Torreón, Coahuila

Desde el vientre de su madre, Fares Maomi comenzó la batalla por su permanencia en este mundo y su destino era nacer en México, en Torreón, Coahuila.

Sus padres Lucely Grisel Arteaga Estrada y Martín Obando Escalón Coello viajaron desde Honduras hasta el norte de este país. Originalmente su intención era llegar hasta Atlanta en Estados Unidos y emigraban por lo que la mayoría de sus paisanos se van: una mejor vida.

Pero un asalto violento y el despojo de su poco capital en las orillas del Río Bravo, los hizo desistir de cruzar la frontera.

En Honduras más de dos tercios de la población del país viviendo en pobreza y 5 de cada 10 en extrema pobreza (2012).

Su travesía fue a pie, subieron los vagones del tren sin que detuviera su marcha, viajaron por transporte foráneo y de comida lo que les compartían otros viajeros, lo que les daban cuando pedían y lo que Las Patronas que se encuentran en Veracruz les repartieron.

El Banco Mundial establece que uno de los desafíos que presenta Honduras son los altos niveles de crimen y violencia, al ser el país con la mayor tasa de homicidios en el mundo (79 por cada 100 mil habitantes, según cifras del Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras).

VIOLENCIA Y POBREZA

Se estima que los costos anuales de la violencia representan alrededor del 10% del PIB del país (cerca de US$900 millones).

El crimen y la violencia también han erosionado la confianza de los ciudadanos en el imperio de la ley.

En Honduras, en comparación con personas que no han sufrido crimen alguno, las víctimas de crímenes son 6.5% más propensos a tomar la justicia por propia mano.

Honduras es un país de ingreso medio-bajo que se enfrenta a desafíos significativos, con más de dos tercios de la población del país viviendo en pobreza y cinco de cada diez en extrema pobreza (2012).

En zonas rurales 6 de cada 10 hogares están en extrema pobreza.

Al margen de estas cifras, la madre de Maomi, Lucely Grisel quien ha vivido la violencia y la escasez de oportunidades en carne propia.


EL EMBARAZO

En Tegucigalpa conoció a su marido desde hace cuatro años cinco meses, ella tenía 16 cuando se fueron a vivir juntos a pesar de la resistencia de los padres, pues existen más de 15 años de diferencia de edad.

Luego de saber la noticia del embarazo de su pareja, Martín se sintió preocupado pues a pesar de que trabajaba no les alcanzaría el dinero para todo lo que vendría.

Trabajó como cobrador de autobuses, en un taller de soldadura y en otro sitio de estructuras metálicas, pero la situación se tornó más difícil cuando se quedó sin empleo, pasaron dos meses y no conseguía nada, por ello es que decidió junto con su pareja emprender una búsqueda de mejores condiciones de vida.

El destino era llegar a los Estados Unidos donde reside un primo de Lucely. Comenzaron a vender sus pocas pertenencias: su cama, una televisión, los trastes y un ventilador.

"Han sido tantas las personas que nos han ayudado que nos extrañaba, pues en nuestro país la gente no es así".

Su familia se opuso a que emprendieran el viaje ya la joven tenía más de siete meses de embarazo y resultaba peligroso para ella.

A finales de febrero se trasladaron en un autobús hacia la frontera con Guatemala, de ahí un conocido los pasó por el río en una balsa, una vez en Tecuman Guatemala, volvieron a hacer el mismo procedimiento para llegar ahora a Chiapas.

En este traslado pasaron dos días y no llevaban dinero suficiente para comprar comida, les compartieron los compañeros de viaje que conocieron circunstancialmente.

“Ya en territorio mexicano nos trasladamos en tren. Desde Chiapas hasta Oaxaca subíamos y bajábamos de los vagones andando, yo le ayudaba primero a mi mujer a subir, luego me subía yo. No íbamos solos, otros se trasladaban igual que nosotros. Uno de ellos no pudo seguir, al subir resbaló y el tren le amputó parte de las piernas, nosotros nos quedamos sin creer lo que estábamos viendo y sin poder hacer nada, pero el tren siguió su marcha”, recuerda.

Lucely dice que sí, a ella le preocupaba su estado pero se encomendaba “a todos los santos”, para poder llegar a su destino pero no fue nada fácil, recuerda que del tramo por el que viajaron lo más difícil ha sido el territorio mexicano.


EL ASALTO Y LA EXTORSIÓN EN COAHUILA

“Subíamos y bajábamos pasamos de Oaxaca, Chiapas, Querétaro Veracruz y de ahí para el norte de México. Finalmente llegamos a Piedras Negras Coahuila, ahí decidimos cruzar el río caminando, sin embargo un grupo de hombres nos asaltó, nos quitó las pocas pertenencias. Mi tío nos envió en préstamo 2 mil pesos mexicanos, con eso estábamos sobreviviendo, hasta me compré un telefonito celular de esos chiquitos para estar en contacto con mi familia, pero todo nos quitaron. A mi esposo lo comenzaron a golpear y yo les pedí que nos dejaran, les supliqué. Seguramente por ver mi estado se compadecieron o no sé”, recuerda.

En la narración interviene Martín, dice que los delincuentes querían además de robarles, los números telefónicos de sus familias en Honduras para pedirles dinero a cambio de ellos, pero no se los proporcionó pues tampoco tienen.

"Vieron que éramos humildes y no iban a poder sacar nada de dinero, luego dijeron que eran los que cuidaban el río y si no les proporcionábamos 3 mil dólares no podríamos pasar. Les comentamos que no teníamos dinero y nos entregaron a la Policía de aquella ciudad en donde estuvimos detenidos y luego nos soltaron, nos fuimos a sentar a una plaza, no sabíamos qué más hacer, una señora muy bien vestida nos vio, era de Estados Unidos pero hablaba español. Ella vio a mi esposa que estaba llorando, se acercó con comida nos dio pizzas que nos supieron tan rico durante dos días no habíamos comido, ah, antes de entrar a la cárcel una señora nos invitó tacos que dicen aquí dorados”, recuerda.

La pequeña nació en perfecto estado de salud.

SOPRENDIDOS DE LA SOLIDARIDAD MEXICANA

"Han sido tantas las personas que nos han ayudado que nos extrañaba, pues en nuestro país la gente no es así, sobre todo resulta raro que unas señoras en Veracruz nos aventaban fruta, tortillas y comida, ahora sé que le dicen 'Las Patronas', y que se levantan muy temprano para darle de comer a los migrantes que pasan por ahí".

La señora norteamericana les dijo que en Torreón había una casa en la que le ayudaban a la gente que provenía de otros países, posada del Peregrino.

“Nos dijo que Cáritas tenía una casa, nos ayudó con el costo del camión. Llegamos y nos dieron atención médica, nos mandaron al Hospital General y ahí estuvieron viendo a mi esposa, hasta que nació mi hija muy sana y a pesar de que le detectaron presión alta antes de el parto”, comparte mientras cuidan a su hija en la casa de Katy Díaz, una mujer que se encontró a la pareja en el exterior del hospital una vez en Torreón.

Y es que tras publicar su historia, una persona se comunicó con él, era un hombre que le ofreció trabajo, le dijo que iría por ellos al Hospital sin embargo ya no le contestó las llamadas y sus cosas ya las habían sacado de la Posada del Peregrino.

Actualmente, residen con la señora Katy, una vivienda que ella misma llama humilde pero en la que tienen una recámara para ellos, cuenta que su esposo es velador y por eso no duerme ahí.

Además que ella se queda en casa de su hijo que vive frente a la vivienda y sus hijos en su recámara para que los nuevos padres pudieran tener privacidad.

Desconocen qué vaya a pasar con ellos, su hija tiene ya un acta de nacimiento que la acredita como mexicana por nacimiento, sin embargo no saben lo que procede legalmente para que ellos se puedan quedar, pues regresar a su país significa aún más padecimiento del que ya vivieron en su travesía.