A cuatro años del sismo de Mexicali, pocos avances en prevención de desastres

Poco ha cambiado en materia de prevención, no sólo en la capital del estado sino en todo Baja California; expertos señalan como urgente un cambio en la reglamentación y mayor presupuesto

Tijuana

Cuatro años han pasado desde el terremoto de 7.2 grados que azotó Mexicali y que dejó dos personas muertas, un centenar de heridos y cuantiosos daños en infraestructura agrícola, carretera y urbana; según especialistas, poco ha cambiado en materia de prevención, no sólo en la capital del estado sino en todo Baja California.

Aunque la comunidad no practica una cultura de prevención, las autoridades tampoco le invierten a este rubro, critica el sismólogo del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (Cicese), Luis Mendoza Garcilazo.

Prueba de ello es el colapso de la carretera Tijuana-Ensenada, que ocurrió en diciembre pasado pese a las advertencias anticipadas de investigadores y empresarios de que podía ocurrir.

"La falta de nuestra cultura preventiva... cuando viene el trancazo, entonces sí volteamos a ver a Protección Civil, Bomberos y a todos. Esa es la idea que estamos cambiando, que vale más invertir en prevención que invertir en reparar...como el caso de la carretera, que va a costar una millonada en reparar la carretera y ese dinero pudo haberse ido a prevenir que se hubiera caído", dijo.

Los poco más de 9 millones de pesos anuales que recibe la Dirección estatal de Protección Civil son insuficientes para atender las emergencias que se presenten en los cinco municipios de Baja California y sobre todo, aplicar medidas de prevención en caso de una contingencia, reconoce el titular de la dependencia, Antonio Rosquillas Navarro.

"Es un presupuesto insuficiente, no nos ayuda más que a mantener lo poco que se tiene, pero se tiene la total disposición de modificarlo, elevarlo, inclusive hacerlo a la altura de un estado como Baja California. Requerimos un presupuesto serio, que ayude con ello a salvar la vida de las personas, sus bienes y el entorno ecológico, porque eso lo dice la ley", comentó.

Rosquillas estima que como mínimo, la Dirección de Protección Civil en Baja California necesita aumentar el recurso casi seis veces para atender las necesidades de la región.

"Necesitamos equipamiento, necesitamos una red de monitoreo de riesgos previsibles, necesitamos un centro de operaciones, necesitamos un edificio que nos ayude a aplicar la gestión integral del riesgo de desastres; un edificio sismorresistente en un lugar completamente seguro. Nosotros consideramos que independientemente del presupuesto, se deben de invertir por lo menos 50 millones de pesos y aparte, casi 15 millones anuales para poder funcionar como el estado de Baja California lo requiere", expuso.

Pero para el investigador Luis Mendoza, también urgen cambios en el tema de la normatividad.

Explica que una de las propuestas fue la modernización del Reglamento de la Ley de Edificaciones de cada uno de los municipios del estado, para elaborar pautas que se ajusten a las necesidades actuales de cada ciudad, ya que las legislaciones –la mayoría elaboradas desde hace más de una década- se han vuelto obsoletas.

"Sobre todo lo que le llaman ellos (las autoridades) el espectro de diseño, ¿para qué tipo de fuerzas se diseñaron? Consiste en que si estás en zona sísmica en Mexicali tienes un tipo de previsiones que debes de tomar y obviamente Tijuana, Ensenada, otro tipo, pero todos tienen que hacer sus actualizaciones y cambios. Van normas para construcción de madera, de acero, de concreto, entonces cada uno tiene diferente norma", mencionó.

A raíz del terremoto, que tuvo su epicentro en una zona sensible, muy cerca de la geotérmica de Cerro Prieto, en Mexicali, sólo ahí se actualizó este reglamento. Luis Mendoza muestra optimismo y confía en que el resto de los municipios harán lo propio lo antes posible.

De acuerdo con ambos entrevistados, Baja California es una zona altamente sísmica y Tijuana es la ciudad más vulnerable a desastres por sismo u otro tipo de fenómenos naturales o provocados por el hombre, y es que la atraviesan dos fallas geológicas que aunque no están activas, constantemente están acumulando energía.

Aquí, según Antonio Rosquillas, hay al menos 3 mil familias en riesgo inminente por estar asentadas en zonas peligrosas. Muchas de ellas construyeron sus casas en cauces de arroyos, que en época de lluvias se desbordan, llevándose todo lo que encuentran a su paso; otras están en laderas y terrenos inestables.

Y aunque el hecho de que el terremoto no provocara tanto daño como en Haití, donde un movimiento de 7.2 grados dejó más de 220 mil muertos y millones de damnificados, no significa que Baja California esté exenta de un desastre mayor, advierte el director de Protección Civil y admite que aún falta por avanzar en acciones para enfrentar alguna catástrofe.

"Proyectos que teníamos nosotros proponiendo, por ejemplo instalar una red de acelerómetros, que se modificara el reglamento de construcción, que se tomara más conciencia en las escuelas....no los habíamos podido cumplir hasta que ocurrió el terremoto. Entonces sí se ha avanzado, es una pena que tenga que ocurrir un evento para que el ser humano entienda que podemos aplicar acciones antes de que ocurra la emergencia", expuso.

Explica que para obtener más recursos de la federación que sean aplicados en caso de este tipo de desastres, los gobiernos municipales deberán crear sus "Atlas de riesgo", pero ninguno de los municipios está actualizado; el más reciente es el de Ensenada, le sigue el de Mexicali y el último es de Tijuana, con fecha de 2001.

Rosquillas Navarro indica que los atlas tendrán que ser actualizados con base en el documento estatal, el cual incluirá datos de las zonas vulnerables a catástrofes naturales o provocadas por el ser humano de los cinco municipios, y que permitirá planear la forma cómo se dan los asentamientos humanos y determinar qué áreas ponen en riesgo la seguridad de las personas.

Será una herramienta útil para los cinco municipios y para la población, ya que estará disponible en internet y estará listo a finales de mayo o inicios de junio, afirma.

"Es un atlas más que (de) riesgos, de peligro. Los peligros son aquellos que nos amenazan: los terremotos, las lluvias torrenciales o las instalaciones químicas, ese es el peligro, ahí está, pero qué tan bien estamos preparados para enfrentarlos o no, eso se llama vulnerabilidad. O sea, el atlas estatal va a decir 'estas son las zonas en los que los terremotos pueden impactar más seriamente...en estos lugares va a haber inundaciones por lluvias'", apuntó.

Pero para el investigador Mendoza, el que se tenga esta documentación no es suficiente. Considera que se necesita que la autoridad aumente la supervisión y voluntad sobre el tema, y que los responsables en la materia se comprometan a respetar la normatividad.

"La verdad está muy limitada la capacidad de la autoridad para estar revisando y prohibiendo o evitando el aumento de riesgo. Aquí deberíamos tener a un grupo de personas que anduvieran todos los días recorriendo cañones y diciendo 'ahí está ese señor escarbando, no tiene permiso, no entra'. Pero sí tenemos a un ejército de personas que dice 'ah, usted puso un nuevo negocio de licor, pague'. Traemos el tema de riesgo olvidado, con una prioridad bajísima, que solo le damos atención cuando sucede lo que está sucediendo allá en los otros estados", lamentó.

Rosquillas recalca la importancia de iniciar desde casa, para que desde pequeños, los bajacalifornianos adopten una cultura de la prevención y sea fomentada en todos los ámbitos.

"No esperemos que suceda algo en Tijuana para entonces decir 'mira, tenemos que aplicar recursos'. Podemos hacer una serie grande de cosas, empezando en la familia por tener nuestro plan familiar, vigilar los programas internos de Protección Civil en nuestros trabajos, y ser verdaderamente celosos en las escuelas de nuestros hijos de que contengan todas las medidas de seguridad que deben de tener, así como en las guarderías. Depende mucho que la sociedad lo exija para que el gobierno responda. Si la sociedad no exige...a veces por mucho que queramos no se logran las cosas", finalizó.