"Zapatero a tus zapatos"

Raymundo Escareño Rodríguez es como un león en la sabana, acecha a los paseantes del Mercado de Abastos y espera el momento adecuado para abordarlos y ofrecer su mercancía.
Raymundo Escareño, zapatero del Mercado de Abastos en Gómez Palacio.
Raymundo Escareño, zapatero del Mercado de Abastos en Gómez Palacio. (Lilia Ovalle)

Gómez Palacio, Durango

Con dos mesas de remate que en rejas ofertan saldos de zapatería, Raymundo Escareño Rodríguez, de manera amable y sencilla, se enfoca en las personas que se detienen a ver los huarachitos.

"La verdad ahorita sí está muerto pero no nos hagamos, a güevito que tendrán que venir cuando inicie el periodo escolar".

Esos primeros zapatos que serán colocados en los pies de un bebé o en el calzado escolar, que tiene precio de remate.

"Aquí tenemos zapatitos de hasta de 30 pesos, de a 50 y de 99.90. Yo nací entre los zapatos y este es un negocio familiar".

Ubicada en el interior del Mercado de Abastos, la zapatería, que tiene nombre de una cadena de ferreterías y que "calza al pobre y al rico", al menos tiene cuarenta años en ese lugar. Antes estuvo ubicada en la zona centro de Gómez Palacio.

En medio de olores de mercado, perros sin dueños y de los cuerpos que sudan la gota gorda durante un mediodía de domingo, Raymundo dice que siempre ha vendido zapatos.

"Aquí hemos estado desde que empezó el Mercado de Abastos a funcionar en Gómez. Es cuando entren a la escuela que venderemos más pero como también mantenemos precios bajos y ofertas, en esta zapatería no falta nunca el cliente", apuntó.

Consciente de que la economía familiar se mantiene en depresión desde hace hace décadas, "que está muy charra, pues", sabe también que los padres de familia, en el tiempo de bonanza para el negocio, sólo comprarán lo necesario.

Pero para aquellos que tienen la dicha de sólo preocuparse y ocuparse de sí mismos, apuntó, llevarán varios pares, porque llegan con la idea de uno sólo pero se llevan lo "que sus mentes les dictan".

El negocio de a lado ameniza el corredor comercial con una cumbia. Original de la Sonora de Margarita, el título 'Que bello', de corte erótico, en vez de activar a los paseantes, comienza a repartir en el aire una dosis de pereza y entre la frase que dice que 'el orgullo que puede esperar' y el 'yo que te deseo a morir,' la voz de una muchacha aflojerada le imprime parsimonia a los clientes.

Raymundo es un hombre alegre. Al llegar una posible cliente se acerca y comienza la faena de intentar amarrar la venta.

Al caminar por el Mercado de Abastos de Gómez Palacio se aprecian cortinas abajo. Decenas de locales comerciales cerrados y algunos otros con letreros de se rentan, le imprimen un aspecto de crisis al sitio.

La señora Guadalupe, quien realizó compras para abastecer su miscelánea, indicó que la soledad del mercado es permanente.

Ella acude dos veces por semana, esta vez sin su esposo por lo que deberá pagar 70 pesos al taxista que la llevará a su colonia, aledaña al Cefereso.

"Hoy compré servilletas, chiles curtidos, carnes frías, papel de baño, nomás lo que se vende y mire, llevo el carrito vacío y ya le metí mil pesos".

"Yo compro mandadito, abarrotes, hace 5 años abrimos la tienda mi esposo y yo, tuvimos 6 hijos y ya nomás uno nos queda en la casa, pero trabaja, entonces el negocito es para él y para mí. Sí sale, más o menos, al menos para comer".

"De este lado del mercado esta solo, hay mucho local cerrado pero se va al fondo, a la verdura y a la venta del chile seco y ahí anda toda la gente, comprando barato lo que se comerá en la semana", indicó la señora antes de tomar su taxi.

El Mercado de Abastos y su microcosmos lleno de contrastes, el domingo algunas familias aprovechan para hacer las compras y comer allí mismo.

El mercado abre metafóricamente sus brazos para quienes pueden comprarse el refresco y el lonche y extiende su suelo para los niños de indígenas que, agobiados por el hambre y el cansancio, encuentran cama en la banqueta.