En el Mercado Benito Juárez resienten abandono

Los locatarios coinciden en que una necesidad apremiante para este centro de abasto es la construcción de un estacionamiento, pues de otra forma la gente no regresará a consumir su mercancía.
Con el objetivo de impulsar las ventas, se han invertido millones de pesos en la remodelación del Mercado Benito Juárez.
Comerciantes del Mercado Juárez han tenido que adaptarse a los tiempos modernos. (Manuel Guadarrama )

Torreón, Coahuila

Diego Castro literalmente tiene una vida entera en el Mercado Benito Juárez, pues nació cuando su padre (José Santos) fundó la Carnicería Napoleón Número Tres hace 44 años.

Quizá por eso es que conoce los problemas que aquejan al inmueble con más de 107 años de edad y no duda en señalar que "al gobierno no le interesa el mercado", pues afirma que las obras ejecutadas este año fueron un gasto inútil que no tuvo un estudio o planeación.

Hoy atiende con su padre de 70 años de edad y su hijo (Jesús David) de 23 años una de las únicas carnicerías que existen en la central de abasto, sin embargo ahora realiza labores mixtas de tienda de abarrotes para sobrevivir.

"Desde hace cuatro años optamos por la venta de otros productos porque el negocio de la carne ya no era tan rentable", explica mientras atiende a los clientes.

"Fue un gasto inútil que no estuvo planeado y estudiado. No puedes gastar dinero en el suelo cuando el subsuelo está muy podrido, tampoco pintarlo porque no es una mujer, sino una fuente de trabajo"

Reconoce que los problemas que actualmente aquejan a la central de abasto no dependen totalmente de las autoridades gubernamentales, sino de los mismos comerciantes que han permitido la ejecución de malas ideas y no vieron el crecimiento de la ciudad.

"Los de antes no pensaron en un estacionamiento, si lo tienes hay más posibilidad de que la gente pueda invertir y llama más la atención", expone.

Castro y su familia no son los únicos que han tenido que adaptarse a los tiempos modernos, pues también Mayela Ruelas tuvo que cambiar la venta de frutas por la elaboración de antojitos mexicanos hace 15 años.

“Los supermercados nos han pegado mucho y por eso la gente ha dejado de comprar aquí. En esos lugares tienen la ventaja de comprar por camiones y vender más barato, mientras que nosotros no porque compramos poco”, menciona.

A decir de la comerciante otro factor que ha influido es que muchas colonias cercanas al Centro y ese propio sector han perdido población.

“Da tristeza que unos se vayan, pues algunos locales están cerrados desde hace tiempo porque los dueños fallecieron y sus hijos no quisieron hacerse cargo. Me gustaría volver a ver bonito el mercado y que siga la tradición”, comparte.

"Todo lo que hagan al mercado es bienvenido[...] me gustaría verlo lleno de gente como antes que no se podía caminar para estas fechas".

En ese aspecto, vale recordar un estudio que realizó recientemente la Cámara de la Propiedad Urbana de Torreón (CPUT) y la Universidad Autónoma de La Laguna (UAL), el cual evidencia que los mil 537 edii cios que existen en el primer cuadro de la ciudad solamente el 20 por ciento (301) correspondiente a viviendas y solamente una tercera parte de esa cifra están habitadas.

Por su parte, el Mercado Benito Juárez forma parte del 70 por ciento de los inmuebles que corresponden a negocios. Ambos comerciantes coinciden en que una necesidad apremiante para el mercado es la construcción de un estacionamiento, pues de otra forma la gente no regresará a consumir su mercancía.

“Hace falta un buen estacionamiento, pero el problema que tenemos aquí es que hay mucha humedad y va ser difícil hacer esa obra”, considera Ruelas.

Por su parte, Diego Castro asevera que han sido anunciados proyectos de esa obra que no son viables, cuando en realidad no implica mucho gasto.

“Los que dicen que se va hacer arriba es gente que no piensa, con los carros ahí habría mucha oscuridad y la mercancía se echaría a perder. Tampoco abajo (de manera subterránea) porque el drenaje no está hecho para eso”, afirma.

Argumenta que lo ideal en ese caso sería instalar un estacionamiento con cajones de batería en los alrededores del centro de abasto, pues aunque la circulación se vea interrumpida hay ciudades como Gómez Palacio que han podido adaptarse a esa modalidad.