Los olores y sabores de la Cuaresma

Los pasillos del Mercado Alianza de Torreón se inundan de la materia prima y los guisos característicos de esta temporada, donde por solo 40 pesos puede deleitarse con un platillo típico.
Mercado Alianza de Torreón
Mercado Alianza de Torreón (Lilia Ovalle)

Torreón, Coahuila

Los pasillos del Mercado Alianza, considerado el centro de abastos más grande de Torreón, se inundan de colores y olores que remiten a la cocina tradicional de Cuaresma.

Por sólo 40 pesos se puede probar el filete de pescado, acompañado por lentejas o pipián y como postre, la clásica capirotada de panes fríos que se reblandecen en salsa de piloncillo.

"Ahorita con la comida de cuaresma sí tengo varios clientes, al menos unos 50 clientes diarios y cerramos más temprano cuando hay cuaresma".

Entre puestos de verduras, frutas y carnes, pero también en un entorno donde se venden artículos para granjas, huaraches, juguetes y ropa para personas y mascotas, Lilia Rodríguez Chavarría, quien tiene 10 años vendiendo comida preparada, dice que la época de Semana Santa es una oportunidad de llevar más dinero a su hogar.

"Orita gracias a dios nos va bien porque estoy vendiendo filete empanizado, estoy vendiendo capirotada, lentejas, estoy vendiendo tortas de camarón con pipián, caldo de pescado y filete frito".

"La comida digamos, no es muy cara, es a lo mejor laboriosa pero pues no se me hace muy cara, lo más que subo son 10 pesos el platillo", explicó.


Esta mujer que mantiene su fonda repleta de clientes contentos, dijo que una comida completa cuando no es cuaresma cuesta 30 pesos, es decir, que por 10 pesos más se puede satisfacer la necesidad de viajar al pasado para recobrar los sabores y el sazón de las abuelas, que en tiempos de guardar se ponían a cocinar para una multitud ávida de comidas saladas y postres en extremo dulces como la capirotada o las torrejas.

"Yo tengo mis clientes de todos los días y la comida de cuaresma sí se vende. A lo mejor influye el sazón. Cada quien puede opinar diferente pero yo digo que a lo mejor es el sazón o a lo mejor ya no se hace la comida tradicional en las casas, pero las familias vienen aquí".

"Ahorita con la comida de cuaresma sí tengo varios clientes, al menos unos 50 clientes diarios y cerramos más temprano cuando hay cuaresma", comentó.

A parte de ser laboriosa, la comida de Cuaresma en suma es sabrosa, siendo además toda una tradición, porque la dueña de esta cocina afirmó: "La persona o el cliente se dice 'Nada más esta semana voy a comer capirotada, nada más esta semana voy a comer yo filete, voy a comer mariscos' y pues es lo que buscan".

Otro panorama se vislumbra en el Mercado Alianza cuando se trata de la venta de productos del mar sin procesar. José Hernández Gálvez, representante de la Pescadería "Chepo", un negocio familiar que tiene 40 años de servicio indicó que las ventas cada año disminuyen.


"Estamos batallando porque el poder adquisitivo de la gente pues es muy bajo, relativamente bajo aunque los productos son buenos. Tratamos de dar lo más barato que se pueda pero sí viene un poco carillo el producto".

"Lo que más se nos está vendiendo es el filete de cazón para empanizar, para el caldo, para lamprear, para freír, para dorar, el kilo cuesta 80 pesos y es lo más barato que lo podemos dar porque en otros lados anda corriendo sobre 100 pesos".

Por momentos intransitable, la gente pierde la dimensión del tiempo observando mercancías y productos.

"Otros productos del mar que son demandados en este tiempo es la mojarra, el robalo, el guachinango, el mero, el calamar, el ostión, el camarón cocido", dijo de memoria y al vuelo José.

"Así el robalito, el guachinango y el mero lo mantiene a 40 pesos el kilo, el camarón cocido lo vende en 150 pesos y el ostión en pieza, al estar en su concha", lo ofrece a siete pesos la pieza.

"Nosotros vendemos por temporada. En si nosotros, nuestro puesto es de verdura y frutas y conforme vayan las temporadas nos vamos acoplando al día. Nosotros vamos invirtiendo como se vaya viendo la venta, a veces mandamos traer un poco más pero una cantidad fija no tenemos".

"Antes vendíamos y sí era considerable, era una o dos toneladas, ahora ya no. Vendemos media tonelada y hasta ahí nomás, ya nada más para no perder la costumbre, ya lo hacemos por puro deporte", acotó José Hernández.

Sin embargo la vida en torno al Mercado Alianza se mantiene y es justamente por sus precios. Por momentos intransitable, la gente pierde la dimensión del tiempo observando mercancías y productos.