“Es momento de reaccionar ante la barbarie”

Así lo expreso el obispo de Saltillo, Raúl Vera López, al dar un mensaje con motivo de la navidad, expresó que Cristo invita a que se ponga la mirada en los más vulnerables.
Obispo de Satillo, Raúl Vera López.
Obispo de Satillo, Raúl Vera López. (Javier Trujillo)

Saltillo, Coahuila

En vísperas de Navidad “es momento de reaccionar ante la barbarie de seguir construyendo un mundo solamente para unas pocas personas, Cristo nos invita a eso y a que pongamos la mirada en los más vulnerables”, dijo el obispo de Saltillo, Raúl Vera López, al dar un mensaje con motivo de la Navidad.

Jesús, añadió, nos convoca esta Navidad a que nos decidamos a construir otro mundo, otro México y otro Coahuila.

Consideró que esta sociedad ha entrado en un proceso vertiginoso de deshumanización.

“Esta Navidad, de manera especial, hasta nuestros oídos y muy adentro de nuestros corazones debemos escuchar el clamor de los pobres que están sufriendo en Coahuila, en México y en el mundo, que este clamor nos haga reaccionar para no seguir multiplicando el número de pobres que están sin trabajo, sin techo, sin alimento, sin justicia. Escuchemos la invitación de Jesús a abandonar las prácticas políticas y económicas que generan pobreza, violencia y desprecio contra las personas”, expuso.

Como sociedad, señaló, se comete un gravísimo error al expulsar a las personas con humildad y pequeñez de los espacios que tienen derecho a ocupar en los lugares donde se toman las decisiones que afectan a las personas más vulnerables, porque sencillamente son insignificantes para quienes están construyendo los modelos sociopolíticos y socioeconómicos, con los que se conduce al país y al estado.

“Esta sociedad que expulsa y elimina a las y los hijos predilectos de Jesús, que cierra sus oídos a la voz de tantas víctimas, y que desecha a millones de pobres, está extraviando su rumbo y hundiéndose en la propia corrupción y violencia que ella misma ha generado”, expuso, “la impunidad y el cinismo han sustituido a la justicia y al derecho, y la deshonestidad ha expulsado a la ética de las instituciones en las que se sustenta el entramado social”.

Consideró que esta sociedad ha entrado en un proceso vertiginoso de deshumanización, que en lugar de producir vida para todos, crea estructuras de muerte donde no se defiende la vida sino que se le ataca mediante procesos de militarización y paramilitarización.

“Los grupos del así llamado crimen organizado son vistos por no pocos funcionarios de México y Coahuila como organismos simbióticos con las estructuras de los tres niveles de gobierno, municipal, estatal y federal. En el mundo empresarial y financiero que les lava el dinero, son vistos como colegas y compañeros de negocios”, manifestó.

Cristo, anotó el obispo, espera esta Navidad que posemos nuestra mirada en quienes son su preocupación más grande.

Frente a esto es preciso prestar atención en las mujeres y los niños víctimas de la trata de personas y de la esclavitud moderna, en los jóvenes que no tienen el derecho a vivir las ilusiones del futuro que todo joven debería tener, mismos que son expuestos a una existencia cruel, donde su destino final es la muerte o la cárcel, en las personas que padecen hambre y en quienes mueren por esa causa y en quienes no gozan de un ingreso, producto de un trabajo estable, quienes tienen un trabajo con salarios miserables y deben deambular por las calles en el comercio informal o alquilarse limpiando cristales, lavando coches, o sirviendo como halcones.

Cristo, anotó el obispo, espera esta Navidad que posemos nuestra mirada en quienes son su preocupación más grande al venir a este mundo a quedarse entre nosotras y nosotros.

“Él nos está esperando en cada una de esas personas”, afirmó.