Menores y mujeres embarazadas, los más vulnerables 

La mayoría dejan sus lugares de origen por pobreza,  violencia intrafamiliar y social, según el estudio realizado por dos académicas.

Guadalajara

De acuerdo a una investigación desarrollada por dos investigadoras del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (Iteso), sobre la Migración de Tránsito por la ruta Occidente de México, los grupos de mayor vulnerabilidad son los menores de edad y las mujeres embarazadas.

La investigadora Olga Aikin destacó que esta población que fluye hacia el norte, es gente con muy pocos recursos económicos, la cual tiene  que echarle mucha creatividad para hacer frente a la adversidad.

“Nosotras en este estudio lo que trabajamos es esta vulnerabilidad, en lo que nosotros definimos como esta capacidad de respuesta ante la adversidad y todos los recursos que ellos son capaces de poner en juego para sobrevivir”, dijo.

Aikin y Adriana González Arias, ambas académicas del Departamento de Estudios Sociopolíticos y Jurídicos, desarrollaron el trabajo de campo entre enero y mayo de este año, en el que se realizaron cerca de 80 entrevistas en Guadalajara y Nogales, para analizar los distintos grupos que viajan por esta ruta, “desde niños, gente entre 25 y 40 años que son los grupos que tienen mayor capacidad de sobrevivencia y de enfrentar todos los riesgos, porque muchos de ellos son centroamericanos”.

Aikin comentó que muchas de estas personas han sido deportadas de los Estados Unidos (el 51 por ciento de los entrevistados), por lo que  ya conocen el camino, los peligros, “entonces tienen callo y estos son los que más estrategias tienen”.

Sin embargo, aclaró que posteriormente se encuentran los grupos de alta vulnerabilidad, “donde se ubican mujeres sobre todo, donde el factor género sí importa y el factor género conlleva a una vulnerabilidad adicional, niños, niños no acompañados que eran de los grupos más vulnerables de todos, eran los niños no acompañados centroamericanos, que huyen de situaciones de violencia intrafamiliar y violencia social, y son niños que, bueno, como pueden van creando sus propias situaciones de supervivencia, pero que realmente no tienen muchas redes de apoyos ni en el origen ni en el destino”.

Es decir, se trata de menores entre 14 y 17 años, que no tienen un lugar a dónde llegar en caso de cruzar al país vecino, o en el mejor de los casos tienen familiares lejanos.

A su vez, destacó que en el rango de vulnerabilidad extrema se ubican las mujeres embarazadas, “que iban acompañando a niños de cuatro, cinco, seis, siete, ocho años. Iban solas, iban en tren”.

“De las 80 entrevistas, sí nos tocó ver un caso de una hondureña que iba sola en tren, con cuatro niños, que eran de cuatro, cinco, seis y siete años, es uno de los casos más extremos que encontramos en nuestra investigación”, agregó.

La académica subrayó que les interesó llevar a cabo esta investigación, debido a que en la literatura académica no hay ningún artículo de toda la ruta de occidente, aunque reconoció que por parte de organizaciones no gubernamentales sí se han llevado a cabo algunos estudios, “lo que es nuestro campo académico no hemos visto todavía un artículo sobre la ruta de occidente, y quién la transita y en qué condiciones”.

“El conocer a la población que pasa por aquí y en qué condiciones de vulnerabilidad, […] nos parece muy importante para poder empezar a implementar políticas públicas más transparentes y más acordes con la realidad de estas personas”, dijo.

Esta investigación tiene como fin que los gobiernos implementen programas o políticas públicas a través de las cuales se proteja a esta población, por lo que la académica comentó que es fundamental que los funcionarios o trabajadores del gobierno sean capacitados en torno a esta problemática.

“Para que ellos entiendan muy bien de qué tipo de población se está hablando, cuáles son sus características básicas y que a la hora de atenderlos sean capaces de darle a cada quien lo que necesita, entender que el elemento género es muy importante y tener una mirada de género a la hora de tratar con esa población”, subrayó.

Esto, dijo, debido a que esta población suele ser objeto de mafias y de grupos que quieren lucrar con ellos, “y eso quiere decir que estas mafias se pueden estar instalando si no lo vemos con tiempo y no entendemos el problema a profundad”, por lo que la ruta puede convertirse en una bomba de tiempo, debido a que a pesar de ser la ruta más segura, el flujo de migrantes se ha incrementado, lo que puede provocar una situación de inseguridad.

Destacó que esta población requiere de una atención muy humanitaria, “se tiene que entender muy bien la legislación internacional, la legislación de asilo, si son candidatos a un asilo político en México, y la protección internacional que ellos ya tienen a través de convenciones.”

Dijo que a la fecha no han realizado ningún vínculo con las autoridades, pues no se trata de una investigación de una organización no gubernamental, sin embargo, analizarán la forma de hacer llegar la información al gobierno.

INVESTIGACIÓN DE ENERO A MAYO 2014

Se realizaron cerca de 80 entrevistas en Guadalajara y Nogales.

42% eran hondureños; el 21% guatemaltecos; el 20% salvadoreños; 16% mexicanos (de los entrevistados).

81% eran hombres.

41% viaja en tren, el 13% en autobús y el 45% en ambos.

31% sale por la pobreza que vive en sus lugares de origen.

51% ha sido deportado.

50% de las mujeres están en alta vulnerabilidad.