Menopausia: síntomas desde bochornos a la osteoporosis

El 75% de las mujeres al llegar a esta etapa de la vida presentarán cambios derivados del decremento hormonal; fenómenos internos que pueden poner en entredicho su salud.
Falta de sueño, pérdida de cabello y aumento de peso son algunas de las manifestaciones por la menopausia.
Falta de sueño, pérdida de cabello y aumento de peso son algunas de las manifestaciones por la menopausia. (Milenio)

Guadalajara

La buena noticia es que las jaliscienses vivirán más años. Al menos hasta los 78, según estadísticas. La mala, que al poder rebasar los cincuenta, cosa que muchas de nuestras antepasadas no lograban, serán candidatas a sufrir los efectos del decremento de hormonas femeninas que llegan con la menopausia, ése momento tan significativo que supone el último periodo menstrual. El fin de la etapa reproductiva.

“De hace diez años hacia atrás la pirámide poblacional nosotros observamos una base muy amplia donde la mayor parte de la  población ocupaba edades menores de quince años y la parte más angosta la mayoría de las mujeres estaban por arriba de los cincuenta años, es decir pos-menopáusicas. Actualmente la base se hizo más pequeña y la punta más angosta por lo que en México y el mundo tenemos más pacientes después de la menopausia”, indicó Juan Carlos Pérez Barba, especialista miembro del Colegio de Gineco Obstetras del Estado de Jalisco.

El médico explicó que hasta 75 por ciento de las mujeres al llegar a esta etapa de la vida –cese de la menstruación- presentarán diversos síntomas pues los ovarios dejan de producir las llamadas hormonas femeninas, estrógenos básicamente.

“Los estrógenos tienen más de cien funciones identificadas en el cuerpo de la mujer. Prácticamente todo su cuerpo, todos sus órganos tienen algo que ver con los estrógenos, y al llegar la menopausia estas funciones no se llevan a cabo”, explicó Pérez Barba, ginecobstetra con subespecialidad en endocrinología, menopausia y osteoporosis.

Entre las mexicanas la menopausia se presenta en promedio a los 48 años de edad –entre los 40 y los 55 años es normal que dejen de funcionar los ovarios, lo que varía de raza, clima y factores genéticos – y pese a ser una condición natural que marca el paso a una nueva etapa más de la vida, como de la infancia se pasó a la adolescencia y de esta a la etapa reproductiva y ahora a la no reproductiva- muchas mujeres la padecen como enfermedad.

“Algunas mujeres perciben cambios, otras no. Los principales son los bochornos -representativos de la menopausia-, sudoraciones nocturnas, falta de sueño, dolores de cabeza, dolores musculares y  dolores articulares –éstos últimos los síntomas más frecuentes, aseguró-, resequedad de piel, aumento de peso, pérdida de cabello, disminución del deseo sexual, disminución de la lubricación vaginal y otros”, enumeró Pérez Barba.

Sin embargo, dentro de su cuerpo hay cambios internos, que para la mujer pasan desapercibidos, pero pueden poner en entredicho su salud: mayor riesgo de diabetes, mayor riesgo de enfermedad cardiovascular, padecimientos de tiroides y de tener osteoporosis (pérdida de calcio de los huesos, lo que aumenta el riesgo de fracturas).

Los síntomas que experimenta cada mujer son diferentes, en algunas  con mayor intensidad que otras. “Los bochornos pueden durar desde algunos meses hasta varios años y en 5 por ciento pueden durar después de los 60 años”, comentó.

En el caso de la osteoporosis, se estima que seis de cada diez mujeres la van a desarrollar, pero el médico explicó que existe un subregistro, y después de los 70 años es casi seguro que todas las padezcan. Comentó que para prevenirla lo más importante es adoptar un estilo de vida saludable: no fumar, no abusar del consumo de alcohol, evitar refrescos gasificados, consumir una adecuada cantidad de calcio, comer balanceadamente y hacer ejercicio regular. Con ello se disminuye el riesgo de osteoporosis y se disminuye la intensidad de los síntomas de la menopausia.

Juan Carlos Pérez agregó que la piedra angular del tratamiento de la menopausia es la terapia hormonal (de reemplazo o sustitutiva), cuyo fin es sustituir la función del ovario, suministrando de forma externa, en tabletas, en parches, en gel, en una serie de productos que contengan estrógenos. “Sin embargo, deben ser administrados en la dosis ideal, a la paciente ideal y con un protocolo de estudio, a partir de diferentes exámenes”, que solicita un ginecólogo, idealmente quien tenga subespecialidad en menopausia.

El especialista, responsable de la Clínica de Climaterio, Menopausia y Osteoporosis del Centro Médico Nacional de Occidente del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), mencionó que durante mucho tiempo se acusó a la terapia hormonal de ser factor de riesgo para cáncer, lo que no es tal, pese a que la idea prevalece entre algunas personas. “La terapia hormonal es excelente. No ocasiona cáncer. Lo que se está dando son estrógenos naturales (estradiol) que en las mujeres van a sustituir una de las funciones del ovario. Los estrógenos no causan cáncer”, enfatizó.

Si bien, no son candidatas a esta terapia quienes ya tengan sospecha de anomalías en alguna de las mamas (bolitas). Por otra parte, el tratamiento no debe administrarse después de los 60 años, porque a partir de esa edad aumenta el riesgo de enfermedad cardiovascular. Tampoco debe prolongarse más de cinco años, pues es innecesario, refirió el entrevistado.

Terapia hormonal

Se usa para tratar ciertos síntomas de la menopausia

Consiste en reemplazar el estrógeno que los ovarios de la mujer, llegada la menopausia, ya no producen

El estrógeno reduce la sensación de calor en la parte superior del cuerpo, los bochornos (sofocamiento por calor), las molestias vaginales como picazón, ardor y sequedad y la dificultad para orinar

También previene la osteoporosis (pérdida de masa ósea en los huesos)

La progestina se añade al estrógeno en la terapia de reemplazo hormonal para reducir el riesgo de cáncer uterino

La terapia hormonal no es factor de riesgo para cáncer

La terapia hormonal no alivia la depresión y otros síntomas de orden mental en esta etapa

El tratamiento no debe administrarse después de los 60 años, porque a partir de esa edad aumenta el riesgo de enfermedad cardiovascular

Hay más de una decena de tratamientos diferentes que deben elegirse, al igual que las dosis, según el perfil de cada mujer

Fuente: Dr. Juan Carlos Pérez Barba, responsable de la Clínica de Climaterio, Menopausia y Osteoporosis del Centro Médico Nacional de Occidente del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).