Medida mediocre etiquetar bebidas azucaradas: Redim

Como una medida de abatir la obesidad en el País, dentro de la reforma hacendaria se aplicó un impuesto especial a las bebidas azucaradas y gaseosas

Tijuana

El etiquetado de azúcar para bebidas en un primer paso para combatir la obesidad en México, se convirtió en una medida mediocre debido a la presión que ejercieron las empresas sobre las autoridades, señaló el director de la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim), Juan Martín Pérez García.

Según estadísticas federales en el país al menos 7 de cada 10 adultos tienen problemas de sobrepeso y 7 de cada 10 niños mexicanos padecen el mismo problema.

Pérez García consideró un llamado de alerta el que México ocupe el primer lugar a nivel mundial en obesidad. Baja California tiene esa misma posición a nivel nacional.  

“La medida fue mediocre, mediana, pero vamos a tener oportunidad...me refiero a un año o dos años de poder dar evidencia de la urgencia de tener medidas mucho más rigurosas”, apuntó.

El 15 de abril pasado el Diario Oficial de la Federación publicó la regulación para etiquetar bebidas azucaradas que ahora deberán contar con una etiqueta frontal donde se informe sobre la cantidad de azúcares totales.

Pérez García, miembro de la Alianza para la Salud Alimentaria, advierte que es una medida engañosa, ya que los azúcares agregados están exentos de publicarse en las etiquetas, cuando en realidad son los que más daño hacen al consumidor.

“Lo que observamos es que las autoridades se quedaron a medio camino porque tienen un fuerte cabildeo por parte de las empresas, sin embargo, cuando estamos hablando de los derechos de la infancia esto tiene que quedar por encima de cualquier otro interés y me refiero específicamente al de las grandes empresas o al de la industria refresquera. El etiquetado y las medidas asumidas por el Estado mexicano son bastante medianas”.  

Señaló que las asociaciones civiles tuvieron reuniones con la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) y la Comisión Federal de Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) para establecer los lineamientos sobre las acciones para contrarrestar el problema de obesidad, pero no fueron escuchados.

Una preocupación más, dice, es la incapacidad del gobierno para atender este problema de salud, ya que por una parte no todos los mexicanos tienen acceso a las instituciones médicas de manera gratuita y por otra tampoco existen espacios públicos suficientes para que las familias puedan realizar actividades de esparcimiento.