Mediante marcha, piden justicia para migrantes

Con el reforzamiento de la frontera e incremento de "migras", activistas calculan que 300 migrantes más perderán la vida al año

Tijuana

Aunque reconocen que en este momento es muy difícil que se concrete una reforma migratoria digna, activistas binacionales exigen frenar las deportaciones y el reforzamiento de la frontera de Estados Unidos, que provoca la muerte de al menos mil migrantes cada año.

Esta exigencia es el estandarte de la novena Marcha Migrante que arrancó el dos de febrero en Playas de Tijuana e hizo una parada este lunes en diferentes albergues de la ciudad.

El director de Ángeles de la Frontera, el activista Enrique Morones Careaga, detalló que esta caravana tiene objetivos muy precisos: impulsar el Dream Act, la Acción Diferida, legalizar a los trabajadores migrantes del campo y frenar las deportaciones que en la administración de Barack Obama alcanzó una cifra récord estimada en 2 millones de deportados.

"Esas cuatro cosas van a calificar a 4 ó 5 millones de personas, ¿qué va a pasar con los otros siete?, también queremos que estén documentados, a lo mejor se va a tardar un poquito más, pero lo que estamos pidiendo nosotros no se necesita del Congreso, eso lo puede hacer el presidente Obama, por eso mi viaje a Washington en marzo"

Enrique Morones reprochó que Estados Unidos haya propuesto duplicar la extensión de la malla fronteriza e incrementar de 20 mil a 40 mil los agentes de migración en la franja.

Aseguró que de los mil migrantes que estiman pierden la vida cada año, en su intento por cruzar la frontera en zonas cada vez más inhóspitas, la cifra se incrementaría 300 muertes más.

"Claro que tenemos muchas fallas en México, pero Estados Unidos se está promoviendo como que son los Derechos Humanos pero ponen un muro, causan muertes y eso no se vale"

La Marcha Migrante se llevará a cabo del dos al seis de febrero con la participación de alrededor de 20 activistas de ambas naciones. Viajarán en caravana por albergues de Tijuana, Tecate y Mexicali, para después cruzar hacia Valle Imperial, California.

Morones reconoció que en esta ocasión se trata de una manifestación menos extensa y justificó que viajarán a San Diego después del seis de febrero para poder participar en las elecciones extraordinarias de la ciudad y ayudar a que por primera vez en su historia, San Diego tenga un alcalde con raíces mexicanas.

De refugio en refugio

La Marcha del Migrante IX inició el domingo dos de febrero con una ceremonia en Playas de Tijuana y en sus vehículos, alrededor de veinte activistas binacionales recorrerán casas del migrante del lado mexicano.

La caravana se llevará a cabo del dos al seis de febrero: los primeros dos días la pasarán en Tijuana, para después partir a Tecate, donde visitarán el refugio para migrantes que fueron retirados del canal del Río Tijuana.

El siguiente punto será el Hotel Migrante en Mexicali, ciudad donde pernoctarán y el jueves la caravana cruza a Estados Unidos.

Morones detalla que visitarán el Panteón de los no olvidados, donde descansan los restos de 700 migrantes no identificados.

La caravana hace su última parada en Valle Imperial, en California, para después regresar a San Diego.

Pero, ¿quiénes son las personas que lo acompañan en esta caravana que en el 2006 llegó hasta la Casa Blanca y que en el 2012, se sumó el poeta y activista Javier Sicilia?

Todos ellos, activistas de corazón aunque no todos han sido migrantes. Hay un veterano de guerra que después de años de servicio, fue expulsado del país por el que arriesgó la vida.

También un joven que no supera los 30 años, originario de Chicago. Habla español con dificultad y ver las condiciones de los migrantes, lo motivaron a encabezar una causa en su ciudad natal.

Otras activistas que ya tienen un historial de marchas en su haber, son Lupe Yarrito y Estela Jiménez. La primera, residente de San Bernardino, California; la segunda, apoyando en el Hotel Migrante en Mexicali.

"Lo que me motivó (a participar) es ver a un policía golpeando a un migrante hace 20 años, yo sentí algo en corazón, le pregunté por qué lo golpeaba y me dijo "para que la vuelva a pensar antes de venir a nuestro país"... si no hace uno nada, nada va a pasar, nosotros tenemos que defender a la gente", declaró Yarrito entre lágrimas, después de una jornada de ayuda en el Desayunador del Padre Chava, que da alimento a mil personas en condiciones de indigencia todos los días.