Extranjeros ven a Mazatlán como destino de inversión

La diversificación hacia otros productos es lo que ha generado el interés de los visitantes de México, Canadá y Estados Unidos, quienes han descubierto un campo fértil en la “Perla del Pacifico”.
Zona Dorada de la ciudad.
Zona Dorada de Mazatlán (Cortesía de turismo.sinaloa.gob.mx)

Torreón, Coahuila

Con más de 18 kilómetros de playa y uno de los malecones más largos de Latinoamérica, en la actualidad no resultan suficientes para captar la mayor cantidad de turismo nacional o internacional, por lo que más allá de canalizar todos sus recursos al turismo playero, en Mazatlán, Sinaloa, se ha apostado por la diversificación hacia otros productos que han generado el interés de turistas de México, Canadá y Estados Unidos, incluso muchos de ellos han descubierto en la llamada “Perla del Pacífico”, el campo fértil en el que pueden invertir el dinero de sus jubilaciones y aprovechar la creciente afluencia de visitantes.

Por un lado, restaurantes temáticos enclavados en pintorescos pueblos mágicos que muestran, más que gastronomía, la historia y las tradiciones mexicanas, innovaciones vinícolas de plantíos de agave y mango y por otro, la modernidad de grandes centros de convenciones y el emprendimiento de los mazatlecos.

Un caso de éxito, está ubicado en El Quelite, pueblo ubicado a 33 kilómetros de Mazatlán, el restaurante llamado "El Mesón de los Laureanos".

Todos por separado dan en conjunto, un nuevo rostro a este desarrollo turístico en el pacífico sinaloense.

Uno de estos casos de éxito, está ubicado en El Quelite, pueblo ubicado a 33 kilómetros de Mazatlán, que transmite su magia por medio de calles empedradas, su plaza central, arquitectura colonial, ahí se encuentra el restaurante llamado El Mesón de los Laureanos con 18 años de historia: La casona antigua caracterizada por techos de teja paredes de piedra y una abundante vegetación, iguanas y guacamayas dan la bienvenida al comensal y Marcos Osuna, en español o en inglés, da una explicación de la historia del lugar que lo vio nacer:

“Este restaurante se creó hace 18 años con una visión a futuro para el desarrollo de este pueblo y de su gente, evitando la migración y estimulando la venta de sus productos, ofreciendo algo más que un destino de sol y playa”.

Con decoración típicamente mexicana, su propietario Marcos Osuna, es más que un personaje; con su peculiar acento alegre, señala que para crear el concepto de su negocio, se identificaron las necesidades de su público meta: Todo turista mexicano y extranjero que en edad adulta y sus familias, son ellos quienes poseen el poder adquisitivo, el que puede gastar, el que puede invertir.

Y es este turismo, al que llega con su oferta gastronómica, pero que no se limita a la comida, ya de por si variada y suculenta. El ambiente mexicano es fundamental para acoger a los visitantes, de quien dice, se deben conocer sus necesidades para darles el producto que quieren.

“Consientes de atender bien al turismo, la comunidad ha desarrollado esta vocación, ve en el visitante un factor importante para el desarrollo económico que les ayuda en la parte social, educativa, cultura y el fortalecimiento de la identidad de raíces mexicanas, incentivando el orgullo de sentirse rurales, sinaloenses, mexicanos, que quieren a México y esto al extranjero le gusta”.

En la terraza, comensales procedentes de Canadá y Estados Unidos, degustan patillos como la lengua en salsa roja, tamales colorados pintados de la leña en que son preparados, dulce de camote con piña, las tradicionales aguas frescas de jamaica o arroz, o la tradicional cerveza Pacífico, tortillas doradas con nata y el tradicional corte de res preparados de manera tradicional.

Marcos Osuna asegura que para crear un producto turístico como El Mesón de los Laureanos, se debe planear a qué turista se le quiere llegar.

Sopa de quelite, codornices, barbacoa de borrego, chorizo, chilorio, machaca, postres de frijol, papa, garbanzo, tamal, colado, son algunos de los platillos que sirven en vajilla de barro, personal con indumentaria típica mexicana, mientras disfrutan de danzas folklóricas, prehispánicas, música de mariachi y la tradicional banda sinaloense, al mismo tiempo en que un jinete baila su caballo, despertando el aplauso del público.

“Los adultos tienen ganas de vivir nuevas experiencias, de salirse de lo tradicional, ellos traen a jóvenes y niños a este lugar que es temático, donde más que la comida se enseña mucho de la naturaleza, haciendo juegos interactivos con los niños ayudándoles a respetar la vida de borregos, ponis, guajolotes, gallos, burros, caballos”. Agregó que “si no tuviéramos turismo, como negocio no nos podríamos desarrollar; todo es un complemento, a mi me apasiona la labor social, trabajo con los niños de la escuela, el centro de computo, la limpieza de la carretera, se hace trabajo para el desarrollo social”, expuso.

El objetivo es que este pueblo que se dice fue fundado en 1640 y este lugar que contrata en fin de semana hasta cien personas y llega a contratar a una cantidad de cien trabajadores, que pueden atender hasta a 2 mil 50 comensales que hay llegado a sus instalaciones en fin de semana.

Junto con su esposa y el resto de su familia, Marcos Osuna asegura que para crear un producto turístico como El Mesón de los Laureanos, se debe planear a qué turista se le quiere llegar, y en base a este análisis, saber con qué recursos se cuentan, y aprovecharlos para lograr el ambiente que el visitante necesita para sentirse a gusto y pagar bien por el producto que se le está ofreciendo.