Enviudar fue la mejor suerte de todas

Para Vicente Márquez, de oficio maestro albañil, perder a su esposa fue un golpe muy duro. Sin embargo, siguió adelante y conoció a Lucía, su actual pareja, con quien comparte una fortuna de 10 mdp.
Vicente recuerda que cuando su esposa falleció sintió una verdadera soledad.
Vicente recuerda que cuando su esposa falleció sintió una verdadera soledad. (Lilia Ovalle)

Matamoros, Coahuila

Cuando Vicente Márquez enviudó, conoció a Lucía, sin pensar que con paso del tiempo formarían una pareja que del trabajo duro y las penurias, asegurarían una vejez estable y placentera.

Sin embargo continuó con su vida y se enfocó en su trabajo como albañil para seguir adelante.

Sentado junto a su amigo José Luis en su ex barrio "El Chalet", don Vicente recuerda que cuando su esposa falleció sintió una verdadera soledad.

"Yo siempre he sido un hombre pobre. Antes me ponía de más chavo a vender gorditas en el tren. Enviudé y me puse a trabajar, soy maestro albañil. Al tiempo conocí a Lucía que también estaba viuda y yo, por Dios que no pensé que llegaríamos a tener tanto dinero".

Su amigo José Luis Montenegro tercia para ampliar la historia.

-Era una viuda con un futuro de 10 millones de pesos y éste no lo sabía. Él ni sabía, ni siquiera andaba en una bici porque no tenía, pero su mujer ya hasta carro le compró.

Vicente explica: conoció a doña Lucía cuando ella trabajaba en un restaurancito en Torreón y cuando por encargo él se movió de Matamoros a la ciudad vecina para laborar en la obra. De la amistad se fortaleció una querencia que luego los haría pareja.

Nuevamente José Luis Explica: -Mi amigo la ayudaba en lo que podía. Y pos ya sabe que para uno de pobre, doscientos o trescientos pesos es mucho dinero. Él la ayudaba pero no sabía que la señora tenía sus tierritas.

Como viuda y ejidataria le tocó el tiempo de iniciar una nueva vida. Lucía vendió un terreno donde ahora se ubica Monterreal y por la transacción le pagaron 10 millones de pesos que ahora comparte con Vicente.

Antes de irse y para corresponderle, Vicente también perfila a su amigo José Luis: "Este siempre anda haciendo rifas y a veces no las entrega porque no hay lana para dar los premios".

-¿Entonces don José Luis, usted se la rifa?

-Pues es que hay qué hacerle la lucha. Aquí como me ve, estoy todo azucarado. Y sí hago rifas para irla pasando, a veces no hay dinero y por eso no las entrego, pero sale para comer huevitos, frijoles, y chilitos.

Lucía vendió un terreno donde ahora se ubica Monterreal y por la transacción le pagaron 10 millones de pesos que ahora comparte con Vicente.

Don Vicente se despide. Y aunque José Luis le insiste en que piche las Cocas Colas, él le dice que no puede porque no trae cambio. Nomás un billete de quinientos pesos.

Después de que asegura que la tendera no podrá feriar el billete y por eso no compra las sodas, se despide diciendo adiós con una mano mientras que con la otra abre la puerta de su Phymouth blanco que conduce levantando el polvo.

Don José Luis pregunta dónde saldrá la historia. Tras saberlo exclama: "¿En el Express?, a mí me gusta más el Face".