Toda una vida "tras las chivas"

Francisco Javier Barbán Moreno es el sustento de las 4 hermanas y su madre, ganando a penas 200 pesos diarios con la venta de leche, que sus 61 animales le dan desde que tenía 13 años.

Matamoros, Coahuila

A pesar de que su rostro representa más edad de la que tiene y que su mente se quedó atrapada en un nivel infantil, Francisco Javier Barbán Moreno se gana la vida arriando a sus chivas, que asegura, le dan a ganar 200 pesos diarios con la venta de la leche.

Con un metro y diez centímetros de altura, este pequeño chivero de 37 años dice que tiene muchos años arriando a los animales que sistemáticamente, van devorando cualquier cosa a su paso, en las inmediaciones de la colonia Solidaridad.

Quiere a su ganado porque es su sustento y su forma de pasar la vida.

"Tengo muchos años con mis animalitos. Son sesenta y una. Son bien cornudas y melonas y andan de a dos o de a tres. Son chivitos y chivitas. A veces se separan y las chingo porque no hacen caso", apunta.

Con dificultades en el habla, Francisco Javier lleva una vida sencilla y apacible. Vive con su mamá que se llama Catalina Moreno y con cuatro de sus hermanas porque explica, una se fue aunque no muy lejos de su familia.

Francisco Javier cuenta que desde los trece años comenzó a juntar a los animales hasta la reunir las sesenta y una y aunque el trabajo es mucho, establece que con la venta de la leche, que hace diariamente a un hombre que llega en una camioneta blanca hasta su casa, saca al menos doscientos pesos. Eso lo hace el hombre de la casa, aunque continúa soltero.

Mientras platica, le echa una miradita a los animales. Luego observa que se van alejando y entonces corre veloz, les da alcance y con la vara que porta las reúne de vuelta, lanzándoles golpes que sin embargo no llegan a tocarlas.