Hubo "libertad de culpas y fanatismos" en Torreón

La novena marcha gay al hilo fue una fiesta para todos. Banderas de franjas ondeaban con orgullo, algunos corriendo, otros bailando y todos gritando a una sola voz.
Se realizó la novena marcha del Orgullo Gay al hilo en Torreón.
Se realizó la novena marcha del Orgullo Gay al hilo en Torreón. (Miguel Ángel González Jiménez)

Torreón, Coahuila

Repuntó el grito del llamado a la igualdad, al respeto, a la diversidad, hacia la "libertad de culpas y fanatismos".

Ondearon las banderas de franjas moradas, azules, verdes, amarillas y rojas, sostenidas por hombres que se tomaban de las manos de otros hombres, por mujeres tomadas de la mano de otras mujeres sin miedo ni vergüenza, más bien lo contrario: ostentando su orgullo gay.

El primer cuadro de la ciudad de Torreón, la tarde de este 18 de junio fue sede de la novena marcha al hilo del Orgullo Gay, algo que 12 años atrás hubiera sido por poco imperdonable.

Sus gritos eran de felicidad, las consignas eran "joto por joto, pasiva por pasiva", o "ese bigotón también es maricón", su sentir era el orgullo.

Pues de acuerdo como recordó previo a iniciar la caminata, Jorge Saavedra, activista que impulsó el respeto por la homosexualidad por aquel entonces (hasta estos días), ser gay era una falta administrativa. Pero las cosas han cambiado.

Tan es así, que momentos antes de iniciar la marcha, Irma Ramírez, madre de Michelle, quien es, como le llaman, "vestida", reconoció el trabajo de Raymundo Valadez, presidente del comité organizador de la marcha del orgullo gay, pues fue él quien ayudó a su hijo, ahora hija, a confesar a sus padres la persona que realmente es.

Irma Ramírez resaltó que "es importante para ellos que los acompañemos y para nosotros, pues porque es mi hija. Ya habíamos estado en otras marchas, pero no tan profundas como ahorita", y exhortó a los padres con hijos gay a que les apoyen y los entiendan, "debemos de quererlos porque son nuestros hijos, es difícil, pero hay que apoyarlos".

Miles de laguneros fueron testigos desde las banquetas del centro de la fiesta que armaron, pues más allá de una manifestación, una simple marcha, fue una celebración a lo que ellos realmente son.

Partieron de Galeana esquina con Hidalgo, siguieron hasta llegar a la Múzquiz, de ahí giraron hacia la Juárez para regresar al punto de partida.

Al frente hubo una caravana de hombres gay vestidos de vaqueros y a caballo, detrás de ellos un carro con "vestidas" que fueron aventando condones a lo largo del recorrido, tras ellos, más de mil gays y lesbianas levantando sus banderas, algunos corriendo, otros bailando y todos gritando a una sola voz.